12 de marzo de 2020 00:00

Los protocolos de seguridad para el Metro de Quito se estructuran

En la estación La Pradera, en el norte, se trabaja en la colocación de acabados. La obra tiene un 93,5% de avance. Foto: Patricio Terán / EL COMERCIO

En la estación La Pradera, en el norte, se trabaja en la colocación de acabados. La obra tiene un 93,5% de avance. Foto: Patricio Terán / EL COMERCIO

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Evelyn Jácome
Coordinadora (I)

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El inicio de operaciones del Metro de Quito no solo cambiará la dinámica de la movilidad en la capital sino que traerá nuevos retos, sobre todo en el ámbito de la seguridad. Uno de ellos es saber cómo reaccionar frente a posibles emergencias que pudieran ocurrir cuando los trenes rueden.

Desde el año pasado, el Municipio de Quito, la Empresa Metro, la Secretaría de Seguridad, Bomberos, Cruz Roja, Policía Nacional y otras entidades vinculadas con el tema trabajan en mesas técnicas, para estructurar los protocolos para atender posibles eventualidades.

Juan Pablo Burbano, secretario de Seguridad del Municipio, explica que hasta el momento se han elaborado ocho protocolos, aunque podrían aumentar. Se trata de una gran matriz en la que cada una de las entidades tiene un plan de acción. Allí consta la responsabilidad, el tiempo de reacción, y cómo el trabajo de las distintas empresas se articula.

Los ocho protocolos son producto del trabajo de las mesas técnicas, indican cómo actuar frente a un incendio, un sismo, un suicidio, una inundación, presencia de algún animal en rieles y eventos de conmoción social.

Además, hay un equipo de 250 policías metropolitanos que está siendo capacitado en estas operaciones y que se dedicará exclusivamente a la seguridad en el Metro.

Francisco Ruiz, director de Gestión de Riesgos del Municipio, indica que para atender las novedades que pudieran presentarse se han clasificado cinco niveles de emergencia: los tres primeros deberán ser atendidos por el Municipio (con sus propios recursos), y en los dos últimos intervendrá el Gobierno Central. El nivel uno contempla, por ejemplo, un desmayo o descompensación de algún pasajero. En ese caso, la emergencia deberá ser atendida por miembros de la empresa Metro.

El nivel sigue subiendo dependiendo de la gravedad del incidente. Si son 10 afectados o existe pérdida de conciencia sería nivel dos. Si hay personas con heridas que comprometan su vida, nivel tres. Los niveles cuatro y cinco se refieren a catástrofes como terremotos.

En el plan de emergencia consta también el papel que desempeñarán las cámaras de reconocimiento facial. En todas las 15 estaciones y los 18 trenes se colocarán cámaras de manera estratégica, para que no exista un solo lugar que no sea captado en video.

El sistema de seguridad permitirá que, a lo largo de los 22 km del recorrido, se sepa exactamente en qué punto se ubicará cada una de las cámaras. Estos dispositivos tendrán tecnología de punta, conocida como analítica-óptica, e identifican si una persona con índices delictivos entra al tren.

Hará una lectura de los rasgos del pasajero y cruzará esa información con la base de datos de Criminalística. Si se identifica que alguien con pasado delictivo aborda, el sistema emitirá una alarma, se georreferenciará dónde está ocurriendo, y un equipo de policías acudirá para hacer presencia y evitar incidentes.

Habrá un cuarto de control ubicado en el Metro, con personal de cada una de las instituciones involucradas en la seguridad de la operación.

Además, el Metro contará con su sistema de seguridad propio en manos de una empresa privada, para mantener el orden en un nivel básico.

Todos los trenes tendrán señal wifi para que las personas puedan navegar en Internet y alertar inconvenientes.

En el plan de seguridad, que incluye la utilización de las salidas de emergencia, consta que estarán prohibidas las ventas ambulantes, el consumo de alimentos y licor dentro de los trenes. No podrán ingresar perros callejeros, pero se está analizando la posibilidad de viajar con mascotas. Estará prohibido rayar las paredes, destruir los trenes, irrespetar los tornos, etc.

Édison Yánez, gerente del Metro de Quito, indicó que una vez que todos los protocolos se terminen, serán facilitados al operador internacional.

Los términos de referencia para la contratación fueron entregados a Quito Honesto y están a la espera de la aprobación del presupuesto, que esta atado a la tarifa, para saber de dónde se recaudarán los fondos para pagar al operador.

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