8 de agosto de 2020 11:40

Los matrimonios civiles cayeron tres veces en la pandemia ¿Cómo se casan en Quito?

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Ana Belén Rosero
y Gabriela Quiroz
data@elcomercio.com (I)

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La ceremonia duró 20 minutos. Felipe Veintimilla y Bianca Petino se casaron el miércoles 5 de agosto del 2020. Poco antes de las 15:00, ambos acudieron a las oficinas del Registro Civil que atiende en el norte de Quito.

Él vestía de terno y ella llevaba un vestido blanco. Lo nuevo, en la pandemia, es el uso de la mascarilla. Eso es parte de las medidas de bioseguridad que están vigentes desde el 3 de junio, cuando la entidad reanudó la atención presencial en Pichincha (en otras provincias ya se trabajaba desde mayo). La idea es evitar un aumento de contagios. Por eso, todos deben seguir los protocolos. Los controles comienzan en la puerta principal. Un guardia, protegido con traje de bioseguridad, mascarilla y visor facial, toma la temperatura, entrega gel antibacterial y rocía desinfectante sobre la vestimenta de los usuarios.

En el protocolo se indica que allí únicamente deben estar la pareja y dos testigos. La magistrada Ximena Iglesias entró detrás de ellos. Llevaba traje de bioseguridad, mascarilla y visor. Pidió que los testigos se sentaran a dos metros de distancia cada uno. La jueza comenzó la ceremonia diciendo: “Ustedes han decidido unir sus vidas para amarse, respetarse, socorrerse y auxiliarse mutuamente”.

En la sala solo puede estar la pareja y dos testigos. Foto: Galo Paguay / EL COMERCIO

En la sala solo puede estar la pareja y dos testigos. Foto: Galo Paguay / EL COMERCIO

La pareja se tomó de la mano y juró que todo es libre y voluntario. Iglesias les preguntó a cada uno si aceptaban amarse y respetarse hasta que la muerte los separara. Ambos aceptaron y se colocaron los anillos. La jueza los declaró marido y mujer. Era hora del beso, pero ninguno se retiró la mascarilla. Nadie puede hacerlo. Es una disposición de la jueza.

Salieron de la sala; Veintimilla cuenta que es ecuatoriano y su esposa, italiana. Recuerda que la conoció en Londres, en junio del 2019, cuando fue a estudiar una maestría en Gestión de Proyectos. Fueron amigos seis meses y luego novios, durante ocho. En febrero, Felipe regresó a Ecuador y Bianca a Nápoles. Por la pandemia no pudieron verse durante cuatro meses. El pasado 12 de julio pudo regresar de Europa, pues los aeropuertos ya se abrieron. Tres días después decidieron unirse legalmente.

Durante la crisis, la cifra más alta de bodas fue en julio, con 2 654 en el país. En junio fueron 844. En mayo se casaron 80. El Registro Civil no reporta matrimonios durante abril.

Los matrimonios civiles dentro y fuera de las instalaciones del Registro Civil se reactivaron desde mayo pasado en El Oro, Galápagos, Guayas, Santo Domingo, Sucumbíos, Tungurahua y Azuay. Aunque, la cantidad es tres veces menos que los registrados en el primer trimestre del año.

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El número de nupcias del primer trimestre del año superaron las 10 000, mientras que de mayo a julio suman 3579, por lo que la caída es de tres veces.

Pichincha, Guayas, Manabí y Azuay son las provincias en donde más se legalizaron las relaciones en la pandemia.

La boda de Dexy Vera y José Miguel Vásquez estaba programada para abril, pero no se pudo llevar a cabo. Finalmente se casaron el miércoles. Dexy lucía un vestido blanco y utilizaba mascarilla. La acompañaron su hija y su cuñada, quienes fueron testigos. Fueron las únicas que pudieron entrar. Antes de la llegada del virus, las salas estaban llenas. Los empleados recuerdan que iban fotógrafos, camarógrafos y decenas de familiares. Hoy, en medio de las bancas se colocaron letreros que dicen: “Por su seguridad, mantenga la distancia”. Antes de comenzar todo, la jueza también advierte que no pueden quitarse la mascarilla en ningún momento. Cuando culmina cada cita, personal de limpieza desinfecta el piso y los asientos con alcohol y con cloro.

En Pichincha, Quito concentra más parejas que se unen legalmente en junio y julio, incluso, casi el doble de lo registrado en Guayaquil. Este mayor número de contrayentes matrimoniales en la capital también se repite, entre enero y marzo pasados.

Mientras que las provincias con menos actos matrimoniales en los últimos meses son las provincias amazónicas, como Morona Santiago, Zamora Chinchipe, Orellana y Pastaza. A estas se suma Galápagos.

La pareja como los testigos no pueden quitarse en ningún momento la mascarilla. Foto: Galo Paguay / EL COMERCIO

La pareja como los testigos no pueden quitarse en ningún momento la mascarilla. Foto: Galo Paguay / EL COMERCIO

Los interesados pueden hacerlo a través de la página web del Registro Civil. Luego deben entregar físicamente la cédula de los novios y registrar el nombre de los testigos.

El siguiente paso: escoger la hora y la fecha para la boda.

Dexy cuenta que decidió casarse en medio de la pandemia por la relación sentimental y porque necesitan el acta matrimonial para que el banco les entregue el crédito para su nueva casa, en Calderón. “Tenemos que remitir ese documento hasta fines de este mes”.

Recuerda que conoció a su esposo en el 2007. Fueron novios durante seis años y vivieron juntos siete. Ella lo conoció, porque José Miguel trabajaba con su hermano en una empresa de mudanzas. Tienen pensado casarse por el eclesiástico cuando termine la emergencia sanitaria. Planifican una fiesta, para compartir con sus familiares.

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