3 de August de 2009 00:00

Una prótesis reproduce la voz

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Redacción Guayaquil   

Una pequeña libreta acompaña a Santiago Alay a donde va.   La tinta   en sus hojas arrugadas  cuenta sus sensaciones, experiencias,  conversaciones.
“Trabajé   26    años en  malaria. Usé el insecticida DDI. Eso  me afectó”, escribe     mientras espera su turno en el Hospital Teodoro Maldonado de Guayaquil. Hace un año, Alay perdió la voz a causa de un tumor en la laringe.



Los tipos de cáncer
Los tumores  se pueden localizar a nivel glótico,  supraglótico o subglótico. Estos son  los   carcinomas epidermoides.
La papilomatosis   laríngea  es otro tipo de  cáncer. Se   presenta por las relaciones oro-genitales. El virus migra desde la vagina o desde el pene hacia la garganta y lesiona   las cuerdas vocales.
Alrededor de la    laringe    está la   hipofaringe  (entrada al esófago).   Ahí  se pueden presentar tumores  laringo-faríngeos.
 La cercanía    de los   ganglios linfáticos a la   laringe también puede producir metástasis.Su esposa, Nelly Vera, recuerda que todo se inició con una simple ronquera. “Los doctores dijeron que  era   alergia, pero cuando no pudo hablar nos preocupamos”.

Fue cuando le detectaron un tumor.   La alternativa fue una cirugía en la que le extrajeron la laringe. “Lo más difícil fue ayudarlo psicológicamente”, dice Vera.
La falta de voz no fue la única consecuencia.    Alay perdió el olfato y ahora respira por un pequeño agujero en su tráquea.

Pero  el pasado   viernes  su  situación mejoró.   En una  de  las  salas del hospital del IESS,   este   manabita de 57 años     recibió   una  caja.  En  su  interior   encontró un manual,   dos  pilas   recargables  y   una  especie  de micrófono.

Al igual que él, otros seis pacientes recibieron laringes electrónicas, un dispositivo manual que emite sonido a través de las vibraciones de la garganta.

Fausto Pérez no dudó en utilizar el aparato. El guayaquileño, de 76 años, ya está  acostumbrado a usarlo. Cada vez que quería decir   algo lo acercaba a  su garganta.  Así emitía una voz un tanto robótica, pero   comprensible. “A diario me fumaba dos cajetillas de cigarrillos   y tomaba cada  viernes (...), de un momento a otro comencé a perder la voz”.

Cada laringe electrónica puede costar hasta USD 2 000.  Pero recuperar la autoestima del paciente es el mayor beneficio, según el especialista  Germán Vargas.   “La depresión, la angustia y el aislamiento entre familiares es lo más severo. Este  equipo los ayuda a   comunicarse  mejor”.

La incidencia del cáncer de laringe se  incrementó  en los últimos años en el país. “Atendemos  entre 10 y 12 pacientes por año. Antes solo se presentaban unos tres por año”, dice Vargas.
 
Cada año, la Organización Mundial de la Salud  registra 390 000 casos de cáncer de cabeza o cuello en el mundo, en los que se incluye el de laringe. 
El tabaco y el alcohol son las principales causas de este tipo de carcinomas.  Los síntomas:  ronquera progresiva,  carraspeo frecuente,   dolor de oído,  dificultades para tragar y la presencia de un nódulo en la garganta. 

Vargas asegura que el riesgo aumenta con la edad.   La mayor parte de casos se presenta en  mayores de 50 años. En tanto que un 95%  es de hombres.

La solución  quirúrgica, según  Wilter Zambrano, es la  laringectomía o  la extirpación completa de la laringe.    La operación se inicia con la separación de la piel y músculos del cuello.  El área de extracción va desde la base de la lengua hasta la tráquea.

La laringe se sitúa  en la línea media y anterior del cuello. Se comunica  por abajo con la tráquea y por arriba con la faringe, la  boca y  las fosas nasales.
El  órgano encargado de la fonación está divido en supraglotis,   glotis (donde se ubican las cuerdas vocales),  y   subglotis .
 
En la supraglotis se da la unión de la faringe con la entrada del esófago. Por esa parte   desciende el aire y  el   bolo alimenticio.
 
Tras extirpar la laringe, se reconstruye  el esófago para permitir la deglución.    Se  conoce como  esofagoplastia,  en el que queda una sola vía desde la boca hacia el esófago y hacia el estómago.  “Para alimentarse, el paciente debe usar una sonda nasogástrica por  cuatro semanas hasta que cicatrice”, acota   Zambrano.

Al final  de   la   intervención  se   aplica un traqueostoma,   un  agujero que  hace que la tráquea se exponga al medioambiente, lo que permite la respiración.   
Luego de la fase de recuperación (unos tres meses), el paciente laringectomizado  comienza un proceso de rehabilitación.  Una de las alternativas es la erigmofonía o voz esofágica.   

Con esta técnica, el sonido se produce por la emisión de una columna de aire  (eructos). Esta     hace  vibrar la unión entre la faringe y la entrada al esófago.     Para esto se requiere   una buena estructura torácica.  Caso contrario  se recomienda el uso de la   prótesis de laringe electrónica.

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