8 de septiembre de 2020 10:15

Prisión, exilio y acoso: cómo Bielorrusia neutraliza a sus opositores

La opositora Maria Kolesnikova fue detenida este martes 8 de septiembre del 2020, oficialmente tras intentar huir hacia Ucrania. Foto: AFP

La opositora Maria Kolesnikova fue detenida este martes 8 de septiembre del 2020, oficialmente tras intentar huir hacia Ucrania. Foto: AFP

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Agencia AFP

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Ante las crecientes protestas, el gobierno del presidente bielorruso Alexander Lukashenko utiliza diferentes tácticas, que van desde el acoso policial, el encarcelamiento o hasta provocar el exilio para sacar fuera del juego a las figuras más destacadas de la oposición.

La última opositora de peso que estaba aún en libertad, Maria Kolesnikova, fue detenida este martes 8 de septiembre del 2020, oficialmente tras intentar huir hacia Ucrania. Según sus partidarios, en realidad habría sido “secuestrada” la víspera en plena calle y las autoridades quisieron deshacerse de ella enviándola al país vecino por la fuerza.

Fue entonces, luego de que ella se resistiera, que Minsk decidió detenerla, según autoridades ucranianas. Una nueva etapa de una ofensiva comenzada en mayo.

Candidatos en prisión

En mayo comenzó la campaña para las elecciones presidenciales del pasado 9 de agosto. Contrariamente a consultas anteriores, varios candidatos anti-Lukashenko habían ganado mucho apoyo popular.

Destacaban dos: Serguéi Tijanóvskay, un video-bloguero que se volvió muy popular denunciando la corrupción del poder, y un exbanquero, Viktor Babariko. Todo hacía pensar que superarían la difícil barrera de los 100 000 patrocinios necesarios para presentarse.

Pero el 29 de mayo, Tijanóvskay, en pleno intercambio con algunos de sus simpatizantes, fue abordado por dos policías en la calle. Uno cayó, lo que provocó la detención del 'youtuber', acusado de “violencia”.

El 18 de junio, Babariko fue a su vez arrestado. Minsk lo acusó de ser el líder de un “grupo organizado” que, en el banco Belgazprombank que dirigía, cometió fraudes y lavado de dinero. Ambos continúan en prisión desde entonces.

Partidarios de la oposición de Bielorrusia asisten a una manifestación para protestar contra los resultados de las elecciones presidenciales. Foto: AFP

Partidarios de la oposición de Bielorrusia asisten a una manifestación para protestar contra los resultados de las elecciones presidenciales. Foto: AFP


Exilio impuesto


“Nuestra sociedad no está preparada para votar por una mujer”, fanfarroneó Alexander Lukashenko cuando Svetlana Tijanóvskaya anunció que reemplazaría a su marido.

La madre de familia dejó el hogar para, una vez autorizada, participar en las elecciones.

Decidió formar una coalición con otras dos mujeres: la esposa de otro candidato que optó por el exilio a finales de julio, Veronika Tsepkalo, y Kolesnikova, directora de campaña de Babariko. Para sorpresa general, el movimiento prende y los mítines opositores congregan a decenas de miles de personas.

En los últimos días de campaña fueron detenidos una decena de sus colaboradores. Veronika Tsepkalo luego se reunió con su marido en el exilio.

Tras las elecciones, que Lukashenko afirma haber ganado con el 80% de los votos, las manifestaciones estallaron en todo el país y fueron reprimidas violentamente.

El lunes 10 de agosto de tarde, al día siguiente de la consulta, Svetlana Tijanóvskaya desaparece tras pasar detenida durante horas en la sede de la Comisión electoral.

Al día siguiente, reaparece en Lituania y la agencia oficial Belta emite un video en el que ella lee con voz monocorde un mensaje de texto llamando a “no salir a las calles”. Para sus seguidores, la filmación fue hecha “bajo presión” y Tijanóvskaya se vio obligada a refugiarse en el exterior.

Varios más siguen su camino. Olga Kovalkova, abogada de 36 años, cuenta cómo fue detenida, amenazada por los servicios de inteligencia (KGB) y después liberada entre puestos fronterizos de Bielorrusia y Polonia. Pavel Latuchko, un exministro que se pasó a la oposición, se refugió en Polonia.

Al jefe de la Iglesia católica, a pesar de ser ciudadano bielorruso, se le negó la entrada a su país cuando regresaba de un viaje.

Acoso judicial 

Desde su exilio, Tijanóvskaya fundó un “Consejo de coordinación” para organizar una transición del poder. Lukashenko amenaza con “enfriar algunos espíritus enardecidos”.

Comienza un acoso judicial: los responsables de este Consejo, entre ellos la premio Nobel de Literatura Svetlana Alexievich, son convocados por investigadores para interrogarlos. Algunos son detenidos, sobre todo frente a fábricas donde apoyan a trabajadores en huelga, y son sentenciados a breves penas de prisión. Otros, como Kovalkova y Latuchko, terminan en el exterior.

Desde el arresto de Kolesnikova, solamente dos de los siete miembros del 'Presidium' del Consejo de coordinación permanecen en libertad y en Bielorrusia: Alexievich y Maxim Znak, un abogado de 39 años.

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