6 de octubre de 2020 12:24

Primer ministro de Kirguistán renuncia en medio de crisis por elecciones

Personas que protestan por los resultados de una votación parlamentaria se reúnen junto a una hoguera frente al edificio principal del gobierno incautado, conocido como la Casa Blanca, en Bishkek, el 6 de octubre de 2020. Foto: AFP

Personas que protestan por los resultados de una votación parlamentaria se reúnen junto a una hoguera frente al edificio principal del gobierno incautado, conocido como la Casa Blanca, en Bishkek, el 6 de octubre de 2020. Foto: AFP

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Agencia AFP

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El primer ministro de Kirguistán, Kubatbek Boronov, cercano al presidente, renunció este martes 6 de octubre de 2020 y fue sustituido por un político liberado de la cárcel por manifestantes que protestaban contra los resultados de las elecciones legislativas, anunció el parlamento.

Sadyr Japarov fue elegido primer ministro de la República kirguisa. La decisión fue tomada en una reunión extraordinari ” del parlamento, anunció el servicio de prensa de la asamblea, cuya sede fue ocupada por los manifestantes por lo que ese encuentro se efectuó en un hotel.

Los resultados de las elecciones legislativas celebradas el domingo quedaron anulados este martes, tras intensas protestas que dejaron al menos un muerto y centenares de heridos.

Kirguistán, donde la comisión electoral anuló el martes los resultados de las elecciones legislativas por acusaciones de fraude, es un pequeño país de Asia Central, considerado como el más democrático de las cinco exrepúblicas soviéticas de esa región.

Una tierra de montañas

Los kirguises dicen que su país de seis millones de habitantes sería tan grande como China si todas sus montañas fueran planas: sin acceso al mar, casi la mitad del territorio de Kirguistán, que abarca 198 500 kilómetros cuadrados, está a más de 3 000 metros de altitud.

El país tiene montañas que llevan el nombre de Vladimir Lenin y del presidente ruso Vladimir Putin. El punto más alto del país es el pico Victoria, con 7 439 metros, situado en la frontera con China.

Revoluciones y violencia

Kirguistán tiene la reputación de ser la más democrática de las cinco exrepúblicas soviéticas de Asia central, aunque vivió dos revoluciones en 25 años de independencia --en 2005 y 2010 -- y numerosos episodios de violencia étnica, en particular contra la minoría uzbeka.

En 2017 la elección de Sooronbay Jeenbekov fue la primera transición pacífica de poder entre dos presidentes elegidos, pero las relaciones entre el antiguo líder Almazbek Atambayev y su protegido se deterioraron rápidamente.

Su rivalidad culminó en 2019 con la violenta detención, acompañada de enfrentamientos, de Almazbek Atambayev, que posteriormente fue condenado a 11 años de prisión por haber liberado a uno de los líderes del crimen organizado.

Detenido en la prisión de los servicios de seguridad, el expresidente fue liberado en la noche del lunes al martes por manifestantes de la oposición.

Agua y oro

Kirguistán tiene menos recursos naturales que sus vecinos más prósperos, Kazajistán y Uzbekistán, pero tiene grandes reservas de agua, lo que es vital en esta región.

El país está considerando la construcción de centrales hidroeléctricas, lo que lo convertiría en un líder energético en la zona, pero estos proyectos requieren delicadas negociaciones con los estados situados aguas abajo de sus ríos, que necesitan agua para su agricultura.

La otra riqueza de Kirguistán es el oro. La mina de oro de Kumtor, explotada por el grupo canadiense Centerra Gold y propiedad en parte del gobierno de Kirguistán, ha aportado en los últimos años alrededor del 8% del producto interno bruto (PIB).

Un millón en el extranjero

Según el Banco Mundial, Kirguistán es uno de los países que más dependen de las remesas de los migrantes, un dinero que representa entre una cuarta y una tercera parte del PIB del país en los últimos años.

Unos 623 000 ciudadanos kirguises viven y trabajan en Rusia, según un informe del gobierno ruso publicado en 2017.

La situación de esos migrantes mejoró desde que Kirguistán adhirió en 2015 a la Unión Económica Euroasiática dirigida por Moscú.

Otras cifras no oficiales sitúan el número de kirguises en Rusia en un millón, y muchos más han ido a trabajar a Kazajistán, Turquía y Oriente Medio.

Pandemia

Con unos 47 600 casos de contaminación y más de mil muertes, Kirguistán ha sido duramente golpeado por la pandemia de covid-19, que está haciendo estragos en todo el mundo.

Signo de los efectos de esta pandemia en la economía kirguisa, el Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo (BERD) prevé una caída del 9,5% del PIB en 2020, mientras que el comercio con la vecina China se redujo a la mitad desde principios de año, empeorando la pobreza de la población.

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