20 de junio de 2020 00:00

618 presos padecen coronavirus; 10 murieron con esta enfermedad

La cárcel de Ambato es uno de los centros de rehabilitación más afectados. Foto: EL COMERCIO

La cárcel de Ambato es uno de los centros de rehabilitación más afectados. Foto: EL COMERCIO

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Sara Ortiz

Los presos piden más acciones para evitar el contagio del covid-19 en las cárceles. “Soy Marco, tengo 70 años, soy diabético e hipertenso; no hay medicinas”, reclama un recluso, desde su celda ubicada en la cárcel regional de Cotopaxi.

Las imágenes donde él aparece fueron difundidas por redes sociales. En la grabación se observa a otros reos con sus uniformes naranja y con mascarillas hechas de tela. Solicitan además celeridad en sus trámites para salir en libertad.

El Servicio de Rehabilitación (SNAI) detalla que en las cárceles se han contagiado 699 personas desde el inicio de la pandemia. 10 reclusos han muerto con coronavirus confirmado y otros 11 con sospecha. Pero con los recuperados, actualmente quedan 618 afectados.

El resto de la población penitenciaria, que hasta el 17 de junio sumaban 37 700 personas, se encuentra estable y la mayoría de los contagiados espera el alta médica mediante una segunda prueba para confirmar que el virus ha desaparecido.

Para 20 organizaciones civiles, que conforman la Alianza por los Derechos Humanos, las medidas de prevención adoptadas en las penitenciarías no son suficientes. Estos organismos dicen que los reclusos están en una “situación crítica” y manejan una cifra mayor de contagios: 727 casos. Su principal cuestionamiento es la rápida expansión del virus en los centros y la “tardía” respuesta para contenerlo.

Javier, otro interno, denuncia la falta de diagnóstico por parte de las autoridades carcelarias. En un video difundido en redes sociales, cuenta que el 26 de mayo salió del CRS de Cotopaxi, que se hizo una prueba particular y que dos días después le informaron que estaba contagiado. Señala que no recibió mascarilla ni fue identificado como portador de la enfermedad.
Según Rehabilitación, dentro de las cárceles se han realizado 1 900 pruebas rápidas y 231 PCR. Es decir, se han tomado test en el 5% de población penitenciaria en el país.

¿Por qué no se ha generalizado la aplicación en todas las cárceles? Edmundo Moncayo, director de la entidad, manifiesta que los exámenes de detección son solo para los reclusos que presentan síntomas.

Así lo detalla el protocolo de 25 páginas, en donde se determinan los lineamientos de prevención y atención en casos de covid-19 dentro del sistema de rehabilitación.

Moncayo aclara que el Ministerio de Salud es el encargado del manejo sanitario de los reos y que ese ente dispuso que la toma de muestras se realice solo en caso de sospecha. “Únicamente en la cárcel de Ambato se aplicó a toda la población, pero fue porque un juez lo ordenó”.

420 de los 666 presos de ese centro dieron positivo. Dos fallecieron con informe positivo y tres con sospecha. Según Rehabilitación, el paciente cero habría sido un guía, quien propagó la enfermedad.

Los colectivos de la Alianza por los Derechos Humanos subrayan la falta de recursos económicos para atender a los presos como otro factor que empeora su situación. “No hay presupuesto asignado específicamente para la emergencia”.

Según el portal de Compras Públicas, la SNAI ha realizado tres adquisiciones de insumos para atender la emergencia. Estas suman USD 23 408.

La entidad ha comprado 1 678 mascarillas, 661 galones de gel antiséptico y 1 092 cajas (de 50 pares) de guantes desechables. En el protocolo de atención se dice que la SNAI solicitó desde el pasado 29 de febrero los insumos necesarios al Ministerio de Salud.

En ese mismo documento, en la página 14, se indica que una de las medidas de prevención es el uso generalizado de mascarillas y gel. “La máxima autoridad del centro penitenciario deberá proveerse y entregar mascarillas y desinfectantes, para lo cual coordinará la dotación con instituciones públicas y privadas que le permitan prevenir la propagación de covid-19”, se explica.
En centros como el de Cotopaxi, los reos confeccionan sus mascarillas en los talleres textiles que allí funcionan.

En los pabellones de mujeres se han pintado, por ejemplo, señales de distanciamiento social en las zonas comunes como los patios. La intención es prevenir el contagio.

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