6 de noviembre de 2020 16:30

Presidente de Perú irá al Congreso a defenderse ante proceso de destitución

El presidente de Perú, Martí­n Vizcarra, ofrece un discurso a la nación. Foto: Reuters

El presidente de Perú, Martí­n Vizcarra, ofrece un discurso a la nación. Foto: Reuters

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Agencia EFE

El presidente de Perú, Martín Vizcarra, anunció este viernes 6 de noviembre del 2020 que acudirá al Congreso para defenderse en el proceso de destitución que le abrió la cámara por "incapacidad moral permanente", el segundo en menos de dos meses y una medida que, de momento, parece que no tiene visos de prosperar.

"El lunes estaré presente en el Congreso de la República para sustentar mi posición respecto al pedido de vacancia que se ha pedido. Yo pedí que sea hoy (viernes), pero respeto al Congreso que no aceptó mi pedido. Estaré el lunes con razones y argumentos de forma, de fondo, que van a sustentar claramente que no procede el pedido de vacancia en estas circunstancias", dijo el mandatario durante una visita a la provincia de Cajamarca.

El mandatario confirmó así que enfrentará directamente a los parlamentarios en esta segunda ocasión en menos de dos meses en las que una votación parlamentaria puede forzar su salida del poder.

En la pasada ocasión, Vizcarra mantuvo en vilo al país hasta el último minuto y sólo se presentó ante el Congreso tras haber enviado en primer lugar a su abogado personal, tal y como está habilitado a hacer, y de una manera que pareció improvisada, sin corbata ni anuncio previo alguno.

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A falta de una nueva y significativa revelación de último minuto que revele o confirme los supuestos actos de corrupción que el mandatario cometió cuando era gobernador de la región de Moquegua (2011-2016), todo indica que en el parlamento no hay los 87 votos necesarios para la "vacancia", como se conoce en Perú al juicio político y destitución del presidente.

Precisamente, varias de la críticas que se hicieron al pedido de Vizcarra de presentarse ante la Cámara este viernes partieron de grupos opositores que apuntaron a que el mandatario querría evitar la difusión durante el fin de semana de nuevas acusaciones o pruebas en su contra que podrían afectar la aritmética parlamentaria.

El Congreso se negó a cambiar la fecha aduciendo que no podía hacerse por temas reglamentarios.

El pasado lunes, el Congreso aprobó la admisión del trámite de destitución por 60 votos a favor, 40 en contra y 18 abstenciones, cinco votos menos que los que obtuvo el mismo trámite cuando se dio en septiembre y que finalmente terminó con un abrumador fracaso del intento de destitución.

La eventual destitución de Vizcarra requiere de 87 votos, de un total de 130 legisladores, en un Parlamento donde no tiene bancada oficialista y su respaldo se diluye entre varios grupos políticos de la minoría.

Sin embargo, se sabe que varios grupos políticos - Partido Morado, Somos Perú, Alianza Para el Progreso- que suman 40 votos, ya anunciaron que no apoyan la medida y votarán en contra.

Así, Vizcarra sólo necesita otros cuatro votos para asegurar que la moción de vacancia no prosperará, que podrá obtener de varios otros grupos que se sabe votarán divididos, como la izquierda del Frente Amplio, los fujimoristas de Fuerza Popular, o Acción Popular, el partido con más escaños en la cámara.

Una incógnita será el grupo evangélico FREPAP, que en el anterior intento de vacancia votó en bloque a favor de la destitución pero que ahora parece que no apoyará la medida.

Denuncias

Este segundo pedido de destitución responde a la denuncia, presentada en medios periodísticos, de que Vizcarra recibió pagos millonarios a cambio de conceder obras públicas en Moquegua, de acuerdo a las declaraciones de varios aspirantes a colaboradores eficaces de la Justicia (delatores premiados).

Los testigos acusan a Vizcarra por dos casos distintos, vinculados a la trama del denominado "club de la construcción", la supuesta asociación ilícita de varias empresas de infraestructuras peruanas para repartirse licitaciones públicas a cambio del pago de sobornos.

A raíz de esta denuncia, el fiscal Germán Juárez, del equipo especial de la fiscalía que lleva el caso Lava Jato, solicitó tomar declaración a Vizcarra, quien niega las acusaciones vehementemente, en la investigación preliminar abierta por los delitos de colusión y asociación ilícita.

Esa cita con el fiscal, prevista para el pasado martes, no fue atendida por el mandatario, quien horas antes había pedido a la fiscal de la Nación, Zoraida Ávalos, que defina las competencias del Ministerio Público en esta investigación, dado que ya existen otras pesquisas en curso sobre su gestión regional en Moquegua.

Ávalos respondió indicando que ella no tiene esa capacidad, lo que implícitamente habilitó a Juárez a solicitar un nuevo interrogatorio al mandatario y lo citó "obligatoriamente" para el día 12 para prestar declaración en calidad de investigado.

Primer pedido por 'swing'


Este proceso no guarda relación directa con el que enfrentó Vizcarra en septiembre, que surgió después de la revelación de una serie de grabaciones clandestinas, fruto de una "traición" de la asistente personal de Vizcarra, Karem Roca, en la que el mandatario parece querer ocultar varias reuniones con Richard "Swing", un desconocido músico que recibió injustificados contratos en el Estado supuestamente por ser amigo del gobernante.

Sin embargo, la mayoría de congresistas rechazó finalmente destituir a Vizcarra para mantener la estabilidad y después de que el presidente del Congreso, Manuel Merino, de Acción Popular, impulsor del proceso y quien asumiría el Gobierno, se contactara con las Fuerzas Armadas y buscó crear un "gobierno en la sombra" antes incluso de que se conocieran las denuncias contra el mandatario.

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