26 de junio de 2018 00:00

Precio del camarón, el más bajo en cuatro años

La empresa Natluk, ubicada en Guayas,  exportó 30 contenedores de camarón en 2017. Foto: Enrique Pesantes / EL COMERCIO

La empresa Natluk, ubicada en Guayas, exportó 30 contenedores de camarón en 2017. Foto: Enrique Pesantes / EL COMERCIO

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María Angelina Castillo

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El precio del camarón nacional cerró el mes pasado en USD 2,9 la libra, el más bajo desde hace cuatro años y medio.

Desde el 2014 la cotización del crustáceo registra una tendencia a la baja, pese a las ligeras mejoras registradas en meses como noviembre del 2016 y marzo de este año, cuando el precio se ubicó en USD 3,17 y 3, respectivamente.

El escenario de precios bajos se viene compensando con una mayor producción. Entre enero y abril de este año se comercializaron 343 millones de libras, un 21% más que lo exportado en iguales meses del año pasado (282 millones de libras). Eso permitió que la facturación en dólares crezca un 16% en ese período.

Según José Antonio Camposano, presidente de la Cámara Nacional de Acuacultura (CNA), esta tendencia de precios se explica porque la demanda del producto se mantiene estable, con tasas de crecimiento anual de 4%, mientras la oferta incrementa a un ritmo de dos dígitos.

Los principales productores y exportadores de camarón que están empujando la oferta son India, Tailandia y Ecuador.

De acuerdo con Camposano, la exportación de camarón nacional creció 17% el año pasado y para este 2018 se estima un incremento del 15%.

La facturación sigue al alza debido al mayor volumen exportado, pero algunos productores comienzan a sentir los efectos de los precios bajos.

Para Segundo Calderón, empresario y presidente de la Asociación de Camaroneros de El Oro, los precios bajos hacen menos atractiva la producción de camarón.

Este finquero redujo este año la densidad de la siembra del crustáceo de 200 000 camarones por hectáreas a 150 000. Sus principales compradores internacionales son países asiáticos, que adquieren la mitad de su producción. El resto del crustáceo se envía al continente europeo.

Para Luis Cevallos, productor camaronero que posee 62 hectáreas en la provincia de Esmeraldas, bajar la densidad de siembra le permitirá reducir gastos y compensar la pérdida por el bajo precio. Asegura que con la menor siembra se reduce el costo en alimento balanceado, rubro que representa cerca de 40% del costo de producción.

El precio promedio de un saco de 88 libras del producto se comercializa en USD 32.

La cantidad de alimento que se utiliza por hectárea es proporcional con el número de crustáceos que se desea cosechar. Por lo general, los productores manejan la dinámica de una libra de alimento por una libra de camarón.

Una menor densidad de siembra permitirá a los finqueros cosechar camarones de mayor tamaño que, según Cevallos, se venden a mejor precio. Las tallas que más han bajado de precio son las medianas, que son las más comerciales.

La tendencia internacional de precios también ha incidido en la dinámica de los laboratorios de larvas.

De acuerdo con Alex Elgoul, director de la Cámara Nacional de Acuacultura en la Península de Santa Elena y gerente general de Aquatropical, los laboratorios han implementado desde hace dos meses medidas para evitar pérdidas.

Algunos siembran con mayor intervalo de tiempo. La producción de laboratorio se lleva a cabo entre 15 y 20 días, dependiendo de las estrategias. Luego de la siembra se hace un secado o vacío sanitario para desinfectar las líneas de aire, tanques y sistemas de mantenimiento. Entonces, el laboratorio espera al menos una semana para volver a sembrar. Pero ese intervalo de tiempo se duplicó debido a situación actual del mercado.

Otros laboratorios han bajado las densidades de siembra. Por ejemplo, de 50 millones pasaron a 35 millones. De acuerdo con Elgoul, en el país existen cerca de 300 laboratorios, de los cuales el 40% ha recurrido a esta estrategia.
Y cerca de 10% optó por cerrar mientras mejora la situación, comentó Elgoul.
Más de la mitad de los laboratorios se concentra en Santa Elena; el resto se divide entre Manabí y Machala.

Camposano asegura que este año será complejo en términos de precios y no existen razones para pensar que la tendencia se revierta. “En el mejor de los casos puede llegar a cierta estabilidad”, dice.

La CNA proyecta que el sector probablemente mantenga una facturación cercana o ligeramente superior a la del 2017, que se ubicó en USD 3 037 millones, según el Banco Central del Ecuador (BCE).

El destino más atractivo para la comercialización del crustáceo ecuatoriano sigue siendo China. La cifra de envíos del producto a ese mercado se quintuplicó entre enero y abril de este año frente a igual período del año previo.

El sector espera que la firma del acuerdo comercial con el Efta (bloque conformado por Suiza, Noruega, Islandia y Liechtenstein), que se firmó ayer, represente una oportunidad para diversificar los mercados. Pero un aumento de las ventas de camarón hacia ese mercado puede ser lento, pues aún no existe una cultura de consumo.

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