3 de October de 2011 00:05

Wladimir Sierra: ‘El 30-S no tiene una trascendencia nacional’

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¿Ecuador tiende a conmemorar con mayor frecuencia fechas de hechos políticos y militares como el 30 de septiembre del 2010?

Es una costumbre mundial, pero en países con modernidades no tan profundizadas este tipo de fiestas son más frecuentes. Los países llamados desarrollados tratan de evitar este tipo de acontecimientos ya que las sociedades complejas modernas están fundamentadas en la vida individual antes que en la colectiva. Ahora hay que distinguir varios tipos de festividades.

¿Cuáles?

Unas son las culturales, que tienen mayor profundidad que convocan a colectivos humanos. Otras son las de corte cívico-nacionales, que son más modernas pero sin la profundidad de las otras. Y otras de tipo político, que tienen que ver con los partidos o la gente que está en el poder.

¿Y el 30 de septiembre en verdad cambió el rumbo de la historia del país como para conmemorarlo en las dimensiones en que este Gobierno ha decido hacerlo?

No. Si la comparamos con festividades como el Carnaval resulta irrelevante porque están vinculadas a procesos culturales profundos relacionadas con el inconsciente colectivo…

Pero, ¿qué pasa con el festejo del 30-S?

La del 30 de septiembre del 2010 es una festividad política porque involucra un acontecimiento que resulta relevante para cierto grupo político, pero no lo es para la mayoría del país. Es decir, no se constituye en una festividad cívico-nacional como fue la Revolución Liberal de Eloy Alfaro que se dio en 1895.

¿Cuál es la diferencia que tiene esa fecha histórica?

Porque esa tiene dimensiones cívico-nacionales. El 30-S hay que ubicarlo, en cambio, como una celebración de un grupo político particular que no tiene trascendencia nacional. Comparado con la Revolución Liberal que lideró Eloy Alfaro en el Ecuador a finales del Siglo XIX es un hecho bastante insignificante.

¿Qué rasgos debe tener un hecho para que su conmemoración quede en la memoria histórica del país?

El acontecimiento debe trastocar con profundidad los cimientos políticos y normativos de una sociedad. Eso fue lo que hizo la Revolución Liberal al intentar un proceso de modernización del Ecuador, que marcó un antes y un después. Hay que tomar en cuenta que estas fiestas son formas de crear el relato mitológico que afirma al Estado-nación. Una de esas formas es crear ciertos héroes y acontecimientos con carácter revolucionario…

¿El gobierno del presidente Rafael Correa intenta ubicar el 30-S dentro de esa memoria histórica del Estado?

Esa puede ser la intención de quienes celebran esta fecha, para que se convierta en una fiesta cívica que, yo insisto, no lo es para nada. Es bastante difícil que se afinque dentro de la memoria colectiva, ya que no tiene las dimensiones para serlo en realidad. Pero más allá de eso el 30-S tiene otra finalidad política importante que no se debe perder de vista.

¿Cuál?

Reafirmar el posicionamiento que tiene el movimiento oficialista Alianza País en la conducción de la nación. Más allá del discurso de conmemorar un acontecimiento de un hecho que “precauteló la democracia del país”, hay otra intención más allá. Esta es reafirmar el liderato de esa organización política en el Ecuador. Quieren hacer aparecer al 30 de septiembre del 2010 como una fecha nacional, pero no lo es porque no tiene el peso de lo nacional. Es exagerado señalar que ahí se jugó la continuidad de la democracia ecuatoriana que, por cierto, nunca ha sido sólida.

¿Por qué se han perdido de la memoria colectiva otras fechas como el 5 de febrero de 1997 (cuando se inició la jornada que sacó a Abdalá Bucaram del poder); 21 de enero del 2000 (día de la caída de Jamil Mahuad) o el 20 de abril del 2005 (la revuelta de los ‘forajidos’ contra Lucio Gutiérrez)?

Aunque esos acontecimientos fueron más relevantes no tuvieron campañas para promoverlos. Además, tampoco tienen dimensiones para convertirse en una fiesta cívico-nacional, aunque fueron impulsos de afirmación de formas democráticas populares…Cuando se expulsó del poder a Abdalá Bucaram, a Jamil Mahuad y a Lucio Gutiérrez hubo momentos de afirmación de una democracia para el Ecuador desde lo popular.

¿De qué dependerá que el 30-S ingrese o no en la memoria histórica nacional?

Creo que no va ingresar porque la constitución del Ecuador como Estado-nación no requiere ese evento para construir su narrativa histórica, como sí lo fue, por ejemplo, en su momento la disputa bélica y territorial mantenida con el Perú. Sin embargo, se lo ha publicitado bien desde un juego semántico parecido al 11-S.

¿Al atentado de las Torres Gemelas en Nueva York?

Sí, y que tampoco es un acontecimiento de relevancia mundial como lo fueron las revoluciones Francesa, Rusa o de EE.UU. Quizá mientras Rafael Correa siga en el poder podrá mantenerse esta celebración de corte político-partidario. Pero imagino que cuando otros partidos asuman la dirección del país poco a poco el 30-S será olvidado.

¿POR QUÉ ESTÁ AQUÍ?

Su experiencia. Sociólogo de la U. Central con un doctorado en filosofía de la Universidad Libre de Berlín. Dirige el programa de Sociología de la Universidad Católica de Quito.


Su punto de vista. El 30-S no tiene las condiciones históricas para cambiar el rumbo del país y convertirse en una fecha cívica.

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