12 de July de 2012 00:00

La relación diplomática entre Estados Unidos y Ecuador sigue en baja intensidad

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El nombramiento y posesión de nuevos embajadores en Quito y Washington no ha sido suficiente para superar la crisis diplomática generada en abril del 2011.

Aunque en el plano formal la relación llegó a su más alto nivel hace seis semanas con la llegada del embajador Adam Namm, en la práctica aún hay roces y advertencias por temas sensibles.

Los mensajes más duros llegan desde el Palacio de Carondelet. El presidente Rafael Correa no ha dudado en criticar públicamente y con dureza la política de la Casa Blanca en distintas áreas.

La postura moderada de Washington frente al proyecto de reformas al Sistema Interamericano, el trabajo de la Escuela de las Américas y la labor de la Agencia para el Desarrollo (Usaid). Incluso en este último caso, el presidente Correa llegó a mencionar la posibilidad de su expulsión.

Esos han sido tres blancos de crítica del Gobierno hacia la política internacional de EE.UU., que ha coincidido con la breve gestión del embajador Namm.

“Se impone una definición clara de la política exterior respecto de Estados Unidos”. Ese es el criterio del ex canciller Francisco Carrión, al evaluar los episodios de los últimos meses de la relación entre Quito y Washington.

A su juicio, esa definición es clave, ya que a Ecuador le interesa tener una relación respetuosa y beneficiosa con Estados Unidos. Entre otros motivos, porque es su principal socio comercial y por el peso político global que posee.

Del lado de la administración de Barack Obama también han empezado a aparecer señales de molestia frente a ciertas posturas de Ecuador. Especialmente por sus relaciones con el régimen iraní de Mahmud Ahmadineyad.

De hecho, la semana anterior, el embajador Namm recordó que en la legislación estadounidense se sanciona ciertas relaciones financieras con Teherán (ver segmentaciones adjuntas).

Más allá de esos episodios, la Cancillería descarta que exista un tensión de baja intensidad entre Carondelet y la Casa Blanca.

El vicecanciller Marco Albuja señala que las posturas de ambos países obedecen a sus respectivas visiones de política exterior, aunque descarta que eso ponga en riesgo los lazos diplomáticos.

“Las relaciones no han sido afectadas para nada. El nuevo Embajador de EE.UU. tiene una actitud muy proactiva, así como la Embajadora ecuatoriana”.

Ecuador expulsó a la Embajadora de EE.UU. en abril del 2011, a raíz de la filtración de un cable por parte de Wikileaks. En respuesta, EE.UU. también expulsó al representante ecuatoriano.

Ultimátum a la Usaid

El Gobierno sí recibe  asistencia

Rafael Correa ha dedicado dos de sus últimas sabatinas a criticar  la cooperación que llega desde la Agencia   para el Desarrollo (Usaid).
  
En esencia, el Presidente ha señalado que una parte de esa  cooperación, canalizada a través de ONG, obedece a un supuesto plan de desestabilización a los gobiernos  de la Alba.
 
Al igual que en 2011, sus críticas se han enfocado en el papel que cumplen Fundamedios y el Grupo Faro, a los que acusa de ser partidos políticos.
 
Sin embargo,   Correa no mencionó que  en el  resto de cooperación de EE.UU.  también ha tenido participación  su gobierno.

Las cifras de la Usaid señalan que entre 2007 y 2011 la cooperación superó los USD 93,5 millones. Varios de esos fondos se canalizaron a través de proyectos de entidades gubernamentales.

“Damos ayuda  a 55 000 refugiados colombianos. Estamos ayudando  al ambiente. Damos ayuda a personas con discapacidad: se crearon 11 oficinas de servicio de inserción laboral,  que  colocaron     8 000 personas”, dice el embajador  Adam Namm.
 
Según datos de la Usaid, en cinco de los 16 proyectos de cooperación que se ejecutan en la actualidad  el Gobierno tiene alguna participación. El monto de esos programas de desarrollo supera los USD 50 millones.

Tras sus amenazas de expulsión, el Presidente dijo que fijará nuevas reglas a la Usaid.


Relación con Irán

El flujo comercial está en riesgo

El pasado 30 de mayo, cuando llegó a Quito el embajador estadounidense Adam Namm, en  Carondelet se vivió un intenso  ajetreo  diplomático.

El presidente Correa recibió con todos los honores a Alí Saeidlo, vicepresidente de Irán.  De forma oficial, el  encuentro sirvió para que el representante de Teherán invite al Jefe de Estado ecuatoriano a participar  en la Cumbre de los Países No Alineados, en agosto, en suelo iraní.
 
Sin embargo, la visita de Saeidlo fue  parte del acercamiento bilateral   que el Gobierno de Ecuador  impulsa con Irán, un país crítico de Washington.
En enero pasado,  el vínculo Quito-Teherán llegó a su máxima expresión, cuando  el presidente Mahmud Ahmadineyad realizó una visita oficial a Correa.
 
Allí, el Presidente ecuatoriano respaldó  aquellas políticas iraníes que son cuestionadas  por la Casa Blanca. De forma especial, Correa expresó su respaldo al programa de desarrollo de energía nuclear con fines pacíficos que, según EE.UU. y el bloque europeo, tiene por objetivo construir un arma nuclear.

Por entonces, el Departamento de Estado ya advirtió que una relación muy cercana a Teherán puede traer consecuencias. Y el embajador Namm precisó que  mantener ciertas relaciones financieras con instituciones iraníes  pudieran poner en riesgo el flujo comercial que existe entre Estados Unidos y Ecuador.

Reforma a la oea y a la CIDH

Una acusación a la Casa Blanca

La ciudad boliviana de Cochabamba, sede de la Asamblea General de la OEA  en junio, fue el escenario para una dura crítica de Ecuador a los Estados Unidos.

El presidente Correa viajó   a Bolivia  y fue el único jefe de Estado (a más del anfitrión Evo Morales) en participar en una cumbre reservada  para los cancilleres.
 
Lo hizo con el objetivo de impulsar la reforma al Sistema Interamericano de Derechos Humanos, cuyos organismos han sido duros con el Gobierno ecuatoriano por el atropello a ciertos principios, como la libre expresión.

En su exposición, Correa no se limitó a pedir que se dé impulso al paquete de reformas de la OEA. Para argumentar su postura, recurrió a criticar a la Casa Blanca.  Tenemos que esperar que las relaciones de los dos países se mantengan a nivel adecuado.  “(La OEA) está totalmente influenciada por países hegemónicos, por el oenegeísmo (por las ONG) y por los intereses del gran capital”, fueron sus palabras.

Mencionó que los países de la región deberían “jubilar” al organismo .  “Hay que pensar seriamente: si es que van a insistir en un foro que no responde a la realidad de nuestra América o sencillamente hacemos algo nuevo, mejor y nuestro”.

Su intervención se dio una semana después de que las relaciones con la Casa Blanca se normalizaran por completo, con la llegada del nuevo embajador.


Escuela de las américas

Un discurso anti Washington

Aunque tiempo atrás el Gobierno     había dispuesto que ningún oficial   vaya  al   Instituto del Hemisferio Occidental para la Cooperación en Seguridad o Escuela de las Américas, Correa  volvió a topar el tema a pocas semanas de la llegada del embajador Namm.

Lo hizo el  30 de junio,  en una de sus sabatinas, cuando  suscribió un Decreto Ejecutivo ordenando que ningún miembro de la Fuerza Pública  vaya a ese instituto estadounidense.

El Presidente anunció esa decisión en su enlace,  luego de  recibir  a una delegación de la ONG  School of the Americas Watch, que pregona el cierre de la escuela estadounidense.

Sin embargo,  para Correa no fue suficiente  cuestionar a esa entidad en su sabatina. También recurrió a un discurso anti EE.UU., al anunciar que plantearía a la región  crear una institución en respuesta a ese centro.

“Llevaremos a Unasur la propuesta para crear la Escuela de nuestra América (...) pero basada en el respeto de los DD.HH.,  la dignidad,  la soberanía  de nuestra región: Latinoamérica”.

Para el ex vicecanciller Marcelo Fernández de Córdoba, pese a que las relaciones bilaterales están normalizadas, todavía hay episodios en los que  el Gobierno  ecuatoriano  ha presentado críticas a Estados Unidos. “Tenemos que esperar que las relaciones de los dos países se mantengan a nivel adecuado”.

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