La posible llegada de refugiados a Ecuador desde Estados Unidos tiene fortalezas y alertas

Ecuador podría recibir, anualmente, a unos 300 refugiados de otras nacionalidades provenientes de Estados Unidos.

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La canciller de Ecuador, Gabriela Sommerfeld, informó que el Gobierno negocia con Estados Unidos un acuerdo para acoger a migrantes deportados de otros países, con condición de refugiados. Lo hizo este lunes, 1 de septiembre de 2025, a puertas de la llegada del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio.

Desde el Palacio de Carondelet, en el Centro de Quito, Carolina Jaramillo, aclaró que aún es un proceso en conversaciones. No obstante, la Ministra de Relaciones Exteriores adelantó que serían personas sin antecedentes delincuenciales y que se encuentren en buen estado de salud. 

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¿Qué implica la posible llegada refugiados desde Estados Unidos?

De concretarse el acuerdo con Estados Unidos, Ecuador no sería el único país en recibir migrantes de terceros países. Ya ocurre con El Salvador o Guatemala.

Según la Canciller, en una entrevista en Ecuavisa, “es parte de los programas que se están negociando con el secretario de Estado, Marco Rubio“.

Marco Rubio llegará la noche del miércoles, 3 de septiembre de 2025, al menos según lo previsto. Luego, el jueves, a las 09:00, está pactada una reunión en el Palacio de Carondelet.

Carolina Jaramillo anunció que, a paso seguido, a las 10:00, se contempla una rueda de prensa para informar sobre los avances.

Seguridad y migración están entre los ejes centrales a tratar entre las autoridades de los dos países. El tema transversal se refiere a las acciones para combatir a los grupos de delincuencia transnacional. Además, avanzar en objetivos económicos y de desarrollo.

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Las implicaciones de concretarse un acuerdo sobre migrantes

Santiago Carranco Paredes, coordinador del Laboratorio de Relaciones Internacionales de la UIDE, recordó que, desde el inicio del mandato de Daniel Noboa, Ecuador ha buscado posicionarse como un socio estratégico de Estados Unidos en la región.

De ahí que, explicó el catedrático universitario, el discurso oficial habla de “alianza” y “cooperación”. Pero, en la práctica, los términos de la relación han mostrado un desequilibrio: “Washington plantea las condiciones y Quito responde sin exigir contrapartidas claras”.

La canciller Gabriela Sommerfeld detalló los tres ejes de la agenda bilateral: seguridad, migración y comercio–cooperación.

A decir del experto, la forma en que Ecuador aborde esos frentes marcará la diferencia entre una política exterior de Estado, negociada con visión de largo plazo o “una agenda reactiva que sirve más a los intereses inmediatos de un gobierno extranjero que a las necesidades del país”.

Los puntos críticos de un posible acuerdo

Para el internacionalista, en coordinación con el equipo del Laboratorio, el punto más delicado es la migración. Estados Unidos espera que Ecuador actúe como receptor de solicitantes de asilo y refugio.

Eso implica que el Estado ecuatoriano deberá garantizar derechos fundamentales de acuerdo con la Convención de 1951, el Protocolo de 1967 y la Declaración de Cartagena de 1984: acceso a documentación, salud, educación, empleo e integración.

Según el analista, no se trata de un favor político, sino de una obligación legal que conlleva costos institucionales y fiscales significativos. Aceptar esa responsabilidad sin el respaldo financiero y técnico suficiente sería condenar al país a sobrecargar un sistema social ya debilitado, indicaron.

Puntos cruciales a la hora de aceptar acuerdos migratorios

Santiago Carranco remarcó que “aquí no se trata de rechazar la cooperación en materia migratoria, sino de exigir que sea integral, transparente y efectiva“.

Desde el equipo, además, se apuntó que el ámbito comercial tampoco puede quedar relegado. Como recapituló, Ecuador sigue enfrentando un arancel del 15% en productos estratégicos como banano, cacao, flores y camarón.

Del mismo modo, en un contexto de contracción económica —el Banco Central reportó en 2024 una caída del 2% en el PIB, con retrocesos en consumo e inversión—, el acceso preferencial al mercado estadounidense no es una concesión menor, sino una necesidad urgente. “Sin beneficios arancelarios, Ecuador solo estaría cediendo más terreno sin obtener nada a cambio”.


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