23 de July de 2012 00:01

Uno en el Pleno y otro en las tablas

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Desde la Presidencia del Legislativo, Fernando Cordero le da la palabra con un frío y breve: “asambleísta Gerardo Morán”... Y aunque lo tiene en frente, en la primera fila de curules, ni si quiera le presta atención.

Serio, casi sin retirar la mirada de una hoja -que lee- apoya la resolución a favor de los fabricantes de armas de San José de Chimbo, cuyos productos habían sido incautados. La escena está registrada en YouTube, en un video de la sesión 36 del Pleno, del 30 de marzo del 2010. Fue la primera intervención de ‘El Más Querido’, cantante de Caluma (Bolívar).

Esa fue una de cinco intervenciones (otros legisladores llevan más de 100) en la que se ha escuchado su voz en el hemiciclo, desde agosto del 2009. Por ninguna de ellas se ha ganado aplausos.

Con sus discursos, Morán ha estado muy lejos de trasladar a sus colegas al ambiente de euforia, que hace que quienes van a sus conciertos se levanten de sus asientos, coreen sus temas con los ojos cerrados y hasta lloren...

“¿Qué quieren que les cante? Tengo Qué más hombre querías o En Vida”, pregunta desenvuelto en el escenario, donde no necesita libretos y sus fanáticos le responden coreando sus temas. Era el viernes 29 de junio, en el coliseo Rumiñahui, en Quito.

En el Pleno no es el centro de la atención. Pero el oficialista Gastón Gagliardo se refiere a él como ‘En Vida’... “En Vida”, corea también la oposición, cuando quiere forzarlo a votar a su favor. Ese es el nombre del éxito del cantante de 43 años, que a los 13 llegó a Sangolquí, donde aún vive su mamá.

Este tema está en todos sus conciertos, cuando la gente ha calentado motores. Es su ‘hit’. Y no solo él sabe cómo administrarlo, también El Duende Mix, quien lo presentó en el show del 29.

“Y siempre tenemos que agradecer en vida... Hombres, un chiflido; mujeres, un grito, para recibir al más querido”, proclama.

Las luces, el papel picado y el humo son efectos especiales, que preparan al público para el espectáculo. Hacen ver más alto a Morán, con su abultado cabello, amoldado con gel. En el coliseo, en dos pantallas se proyecta un video de él, con gafas, en un convertible rojo. Morán lo admite. “No me siento pleno, en el Pleno; ese no es mi escenario”.Y eso es evidente ya que en buena parte de las sesiones pasa inadvertido, con su 1,64 cm de estatura.Como los demás, camina por la alfombra roja que da al salón de sesiones. Pero la prensa busca a los políticos cancheros, que en los debates se roban el show: Cynthia Viteri (Madera de Guerrero), Paco Moncayo (Alianza Libertad)...

Morán admira a Moncayo, quien por sentarse junto a él comenta que los asambleístas de todos los bloques lo visitan para pedirle que cante en sus provincias.

Morán es el único de 124 legisladores que hace un año anunció que no irá por la reelección. La política no es lo suyo. Lo mismo piensa la cantante Silvana Ibarra, quien llegó al Congreso por el PRE entre el 2003 y 2007.

“El pueblo vota por sus ídolos de la música, del deporte y de la pantalla. Aunque puede ser contraproducente para el país pues no están preparados”, reflexiona Miguel Venegas, titular de la Asociación de Artistas Profesionales de Pichincha. Ambos se han reunido pocas veces, para hablar de sus ideas para la Ley de Cultura.

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Morán no ha presentado proyectos a favor de los artistas. Solo tramitó una reforma a la Ley de Salud, para crear centros de rehabilitación para jóvenes. Pero no calificaron su iniciativa.

¿Tímido? Eso parece en la Asamblea. Pero cuando está en su escenario es ‘el más querido’. Canta Traguito Bueno: “Cómo paso este dolor/ con una copa de vino/ una botella de ron...”.

Sostiene el micrófono con la mano izquierda, le da vueltas, pretende acercarlo al público, que canta con los ojos cerrados.

Patricia Pazmiño, de 19 años, le sigue el paso, se mueve de un lado a otro, con el tecno paseíto, casi sin levantar los pies del piso. Para ella, este artista es como la Tricolor, que une a la gente y rompe barreras sociales y generaciones.

En el camerino, el cantante es recibido como un divo. A los organizadores solo les pide agua. Los reporteros lo esperan para entrevistarlo. Uno de ellos se hace llamar El Cojo, de Canal 23. Frente al espejo, 15 minutos antes del espectáculo, parece un niño aprendiendo a hablar: “prrrr, pirrrr”, repite para calentar la voz.

En la Asamblea se ha ganado otro sobrenombre, al ser parte de ‘Los Tres Mosqueteros’. El trío lo completan Ramón Vicente Cedeño y Galo Vaca, quienes son aliados de A. País y le han permitido aprobar leyes como la de Universidades. Y mantener el control de la Legislatura. Aunque con ellos nunca se sabe...

En el 2011, Morán se abstuvo en la votación de la Ley Antimonopolio. Lo mismo hizo el 11 de abril de este año, en la moción para votar artículo por artículo la ley de medios, a la que él varias veces aseguró estar opuesto.

Pero, justo la semana pasada en que se encontraba de gira por Europa, Cordero dio paso a la votación de la polémica Ley de Comunicación. De este modo, el oficialismo creía tener asegurado el voto de su suplente, Carla Chávez, del Movimiento Obras son Amores (Miosa), que el cantante abandonó en el 2009. Frente eso Fausto Cobo (PSP) comenta “en política no hay coincidencias...”.

Quizá por ello, el presidente Rafael Correa también llama a Morán: ‘El más querido’. Así lo saludó, en julio del 2011, cuando lo telefoneó para asegurarse de que votaría a favor de la reelección de Cordero. Según contó, ha sido invitado en unas cinco ocasiones a viajar junto al Primer Mandatario. Pero siempre se ha excusado por sus compromisos artísticos.

Édgar Yánez, reportero de Radio Guaranda, dice: “Ha estado desvinculado de la provincia. Su actividad política ha sido nula, se lo dije en Carnaval, en febrero, porque no asistió a la Plaza Roja a un concierto programado”.

El prefecto de Guaranda, Carlos Chávez, del Miosa, que lo auspició -vía telefónica reitera- que tampoco lo ve como El más querido. Al inicio de su gestión le anunció que se declaraba independiente pues había ganado su curul por su propia popularidad.

Desde hace ocho años, los fines de semana, Morán tiene entre ocho y 10 shows. Antes del hit En vida’ eran uno o tres al mes.

Por una presentación de una hora, en el país cobra USD 4 000. Como legislador gana 6 000 al mes. “No soy pedante, no acepté el cargo por dinero. Pero aquí no se puede hacer obras”, justifica.

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