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Quiénes son los cuatro ministros claves en el Gobierno que se instala el 24 de mayo

De izquierda a derecha: Simón Cueva, ministro de Finanzas; César Monge, ministro de Gobierno; Ximena Garzón, ministra de Salud; Fernando Donoso, ministro de Defensa. Fotos: Cortesía y Archivo EL COMERCIO

El presidente electo, Guillermo Lasso, asumirá este 24 de mayo de 2021 con sus 17 ministros y siete secretarías, nombrados hasta ahora. El ministro de Gobierno, César Monge, fue el último anuncio.

En el Gabinete se destacan cuatro ministerios por ser los pilares para el crecimiento económico, la lucha contra la pandemia y la inseguridad, así como el manejo de la difícil política.

Simón Cueva, ministro de Finanzas, cree en políticas serias; no le gusta el populismo

El primer presupuesto que manejó Simón Cueva, próximo ministro de Economía, fue un puñado de sucres con los que financió su viaje como mochilero a Perú. Era el verano del 84. Tenía 15 años y su hermano y líder de la travesía, Juan Martín, 17. Ya en ese momento afloraba su vocación hacía los números y perfil de economista. “Estábamos emocionados de conocer Machu Picchu, Cusco, Lima, Arequipa, Puno, pero yo gastaba el dinero sin pensar en el mañana. Entonces un día, viendo que no nos iba a alcanzar, me dijo: mejor yo manejo la plata”, recuerda el hermano mayor.

Dos años más tarde, la decisión de estudiar una ingeniería en Matemática en la Escuela Politécnica de París no sorprendió a nadie en su familia, que ha estado más inclinada a las ciencias sociales y a la política.

Su hermano Juan Martín es cineasta y fue viceministro de Cultura de Rafael Correa; su madre, Magdalena Armijos es escultora; y su padre Juan Cueva, fue arqueólogo, diplomático, articulista y diputado de la Izquierda Democrática. Su abuelo paterno, Carlos Cueva Tamariz, fue diputado del partido socialista y su abuelo materno, Rafael Armijos, fue coronel del Ejército y diputado conservador. Además, su primo es Fernando Cordero, exministro y expresidente de la Asamblea del correísmo.

El nuevo funcionario de Guillermo Lasso, de 53 años, reconoce que la política en su familia siempre ha sido un tema presente sobre la mesa. Y que en los debates confluyen visiones distintas y, a veces, opuestas. Si se le pide que se defina políticamente responde que es simplemente “un economista y un técnico”, que procura el bien común y toma decisiones con base en los datos. “Creo en las políticas serias y sostenibles. No me gusta el populismo”.

Su hermano lo considera “solidario y con los pies sobre la tierra”. En su viaje por Perú fue Simón quien determinó cuánto tiempo se quedaban en cada ciudad. Para ahorrar en el hospedaje procuraban viajar por las noches y alojarse en casas de amigos. El economista Vicente Albornoz recuerda a un adolescente responsable. “Era el ‘matón’. Abanderado en La Condamine y el que gana los intercolegiales de Matemática”.

A diferencia de sus familiares, Cueva no es político, nunca ha estado afiliado a ningún partido. Ni siquiera hizo campaña por Lasso, a quien en los últimos cinco años -asegura- ha visto dos o tres veces. Si aceptó el cargo es porque cree ser útil en este momento, cuando el país atraviesa una de las peores crisis económicas. “Uno ayuda cuando hay problemas. Es muy fácil manejar la economía cuando sobra la plata y el petróleo está a USD 120. Ahí es cuando hay que arrimar el hombro”.

Su visión sobre la economía, en parte, surge de su formación académica. De 1989 a 1995 estudió en París, primero matemáticas y luego una maestría y un doctorado en Economía. Estos dos últimos grados lo hizo en la Universidad París 1, una de las mejores del mundo y con una tasa de estudiantes extranjeros del 17%.

A los 17 años, como estudiante becado, aprendió a vivir solo; a convivir con otras culturas y a ceñirse a un presupuesto para llegar a fin de mes. Se casó con su novia del colegio con la que formó una familia. Hoy tiene tres hijos de 24, 21 y 19 años.

La ciudad de la luz no era desconocida para el joven ecuatoriano. En 1976, con ocho años, acompañó a su padre a París, quien fue nombrado Consejero Cultural del Ecuador. El primer año vivió como el hijo de un diplomático y el segundo año se convirtió en el hijo de un exiliado. En octubre de 1977 su padre renunció a ese cargo y se quedó a vivir en Francia por temor a represalias, ya que su carta de renuncia había causado un revuelo mediático. El padre de Cueva aseguraba que dejaba el cargo por solidaridad con la muerte de los trabajadores del ingenio azucarero Aztra, reprimidos por la Policía. En el país, gobernaba la Junta Militar.

Por la profesión de arqueólogo de su padre, pasó una temporada de su infancia en Ingapirca, en Cañar, y en La Tolita, al norte de Esmeraldas, en donde observó la pobreza y la desigualdad. Esas experiencias marcaron también su pensamiento.

“Por un lado, soy alguien que cree mucho en la seriedad fiscal. Por otro lado, en un país tan desigual y pobre como el Ecuador, no creo que el Estado tenga que desentenderse del tema de equidad. Al mismo tiempo, no creo que el Estado sea bueno entrando en temas de gestión empresarial”, asegura.

Al referirse a la inequidad, Cueva dijo el jueves pasado: “En promedio en el Ecuador, más o menos la mitad de la población vive con menos de USD 550 al mes. La otra mitad, todos los que ganamos más que eso, somos parte del 50% más rico de los ecuatorianos. Y, por lo tanto, estamos llamados a ser parte de los que hagan el esfuerzo”.

Para Cueva, cada uno de sus trabajos ha estado vinculado al bien común. Eso incluye su paso por el Fondo Monetario Internacional (FMI), que lo define como un “servicio público internacional, cuyo objetivo es ayudar a los países a desarrollarse”. Entre 1999 y 2006 fue representante del organismo en Bolivia y quien llevó adelante la condonación de USD 222 millones que adeudaba Bolivia al organismo internacional.

Antes del FMI, fue director de Estudio del Banco Central. El economista Augusto de la Torre, quien fuera su jefe, lo define como alguien que “tiene un sentido maduro de la política económica, lo que es muy bueno para tender puentes con diferentes quienes piensan distinto”. Cueva estuvo en ese puesto desde 1995 hasta 1999. Con Guillermo Lasso, ahora dirigirá las finanzas públicas.

César Monge, ministro de Gobierno, el compañero de lucha incondicional de 10 años

Andrés Crespo Reinberg fue el amigo en común que organizó un almuerzo para que César Monge se conociera con Guillermo Lasso. Aunque el organizador, un reconocido político ahora fallecido, nunca llegó, la cita solo fue el pretexto para que entablaran una amistad entrañable y comenzaran una carrera presidencial para llegar a Carondelet.

Lasso tenía un sueño y Monge ha sido su amigo y compañero de lucha durante 10 años. Le ayudó a construir un proyecto político a través del movimiento Creando Oportunidades (Creo). Se convirtió en su hombre de confianza, estuvo a cargo de buscar el apoyo de actores políticos y conseguir los acuerdos electorales.

Para el presidente electo es “una persona admirable y compañero de lucha incondicional”. Y desde mañana será su Ministro de Gobierno. Ejerció solo seis días como asambleísta nacional de Creo.

Monge es un guayaquileño, de 48 años, que saltó de la empresa camaronera a la política. Es conocido por su buen humor, su carisma, conciliador y obsesivo con todo lo que se propone hasta lograrlo.

Eran inicios del 2011 cuando comenzó la carrera. Para esa época ya tenía una exposición mediática en programas de radio y televisión. Entrevistaba a políticos, empresarios y dirigentes y el bicho de la política le empezó a picar.

Incursionó en los medios cuando dirigía la Cámara Nacional de Acuacultura (CNA). Sus planes eran que el gremio tuviera un espacio para que conocieran lo que hacía.

Monge dejó todas sus actividades privadas. Tomó una camioneta y recorrió todos los rincones del país, recogiendo firmas para fundar Creo.

Luego, inauguró centrales y posesionó a directivas en cada cantón y en cada provincia. Una gira duraba mes y medio.
Era un trabajo de hormiga que comenzaba en la madrugada y terminaba en la noche, recuerda Ney Apolinario, que lo acompañaba a todas partes.

Las dos primeras campañas (2013 y 2017) fueron incansables. La última tuvo un momento de quiebre.

El 22 de julio de 2020, el día de su cumpleaños, le confirmaron un cáncer de páncreas que lo alejó temporalmente de las calles. Para finales de octubre estuvo de vuelta. Cada vez que le tocaba una quimioterapia, desde el hospital, se conectaba a las reuniones o dirigía los recorridos.

Viví momentos durísimos. Me costaba, la gente no se daba cuenta porque ponía la sonrisa o usaba la mascarilla”.

Está casado con Mercedes Plaza, tiene dos hijos, de 10 y de tres años. Es amante del cine, le gusta toda música.

Disfruta de la comida local, del seco de pollo, el arroz con menestra o el hornado. Y es hincha de Barcelona y de la Tri.

Ximena Garzón, ministra de Salud, una médica que gestiona y busca que todo camine

En el Carlos Andrade Marín, del Seguro Social, la recuerdan gestionando donaciones para que el hospital tuviera mascarillas full face, guantes e incluso ventiladores mecánicos. Era el 2020, llegó la pandemia por covid-19, y Ximena Garzón se desempeñaba como Coordinadora General de Docencia.

No era su tarea, pero sus colegas y personal administrativo comentan que ella decidió aprovechar sus contactos.
“No existe valor económico, ninguna sensación que se asemeje a ayudar a la gente”, dice en un vídeo de presentación, compartido por Creo, en redes sociales. Allí cuenta que aún atiende a pacientes.

Ximena Garzón Villalva, de 50 años, es doctora en Medicina por la Universidad Central. Tiene un PhD en salud pública, con énfasis en salud ocupacional. Y un posgrado en esa área y en epidemiología ocupacional, por la University of South Florida.

Durante 14 años, desde 1997 hasta el 2011, fue médica ocupacional del Hotel Quito. Se dio tiempo para la crianza de su único hijo. Desde el 2016 se ligó a la cátedra. Quienes la han tratado anotan que explica sus puntos como profesora.

Juan Carlos Cazar, director de Carrera, en la U. Central, la invitó a integrar la planta del posgrado de Medicina Familiar, en el 2019. Fue profesora de metodología de la investigación y epidemiología.

“No podría hablar mal de la doctora. Es seria, metódica, muy preparada, estricta; quiere que todo funcione bien y al instante. Si la reunión está convocada para las 07:00 llega puntual; si se le ofrece para un lunes una aula virtual, hay que cumplirle”, dice.

El médico Cazar pudo conocer otro lado de la ministra del nuevo gobierno. “Es humana, defendía a sus residentes, para que no los trataran como la ‘última rueda…’”.

Un excompañero en el IESS Quito Sur, en donde Garzón fue subdirectora técnica médica, en 2017-2018, la describe como alguien capaz. “Dejó funcionando el centro desde su arranque. Se encargó del manejo del área clínica, hospitalización, consulta externa y servicios ambulatorios”.

El salubrista y profesor de la UDLA, Rodrigo Henríquez, participó en una reunión con más académicos, que la nueva ministra convocó la semana anterior. “Ha estado con gremios, mujeres, industrias también. Me parece que generó un ambiente de escucha. Nos dijo que desea impulsar investigación científica y toma de decisiones informada”.

En su mensaje, difundido en redes sociales, reiteró que “nueve millones de personas serán vacunadas en los 100 primeros días de Gobierno”. Trabajará -ofreció- para que la gente sea atendida con calidad y para que si requieren ser internados, se los reciba.

Fernando Donoso, ministro de Defensa, un aviador naval estará al frente de Defensa

La amistad comenzó en 1998. El almirante Fernando Donoso, quien mañana inicia sus funciones como Ministro de Defensa, recuerda haber conocido a Guillermo Lasso cuando era Comandante de Operaciones Navales y el hoy Jefe de Estado se encontraba al frente de la Gobernación del Guayas.

Dice que ambos debían cumplir una orden del entonces presidente Jamil Mahuad: enfrentar la ola delictiva que se registraba en la provincia.

Donoso rememora estas escenas sentado sobre un sofá, en un departamento del norte quiteño. Asegura que ese inmueble no es suyo, sino de un amigo que lo prestó mientras renta otro espacio para vivir durante el periodo que se desempeñe como ministro. Su vivienda la tiene en Guayaquil.

Cuenta que eran “tiempos complejos” cuando conoció a Lasso, a quien considera un amigo y llama por su primer nombre: Guillermo.

“La economía del país estaba por los suelos, había inflación. Se presentó la mancha blanca en el camarón y otros problemas que aumentaron la delincuencia en las calles”.

La relación con el Primer Mandatario se mantuvo incluso después de su salida de la Armada, en 2002. Indica que un año después, Lasso le pidió acompañarlo en la reconstrucción de la terminal terrestre de Guayaquil. Luego lo llevó al directorio del Banco de Guayaquil, hace 16 años.

Asegura que para ocupar el Ministerio de Defensa renunció a ese cargo administrativo.

“Pero no me eligió (como secretario de Estado) por ser su amigo”, advierte. Considera que el Mandatario revisó su trayectoria personal y profesional para llegar al Gabinete.

Donoso nació en Quito en 1944 y creció en el tradicional barrio América. En Salinas conoció a su esposa, la también quiteña Silvia Paz y Miño. Con ella tuvo tres hijos.

Recuerda que llegó a la vida militar “por una locura de juventud”. Cursaba la carrera de ingeniería mecánica en la Politécnica, cuando un amigo lo convenció de inscribirse en la Armada. Desde los 19 años se mudó a Salinas a prepararse.

Se graduó como alférez de fragata en 1967 y luego se especializó como aviador naval.

En el 2000 llegó a ser comandante general de la Marina. Se apartó del cargo en medio de una denuncia del entonces capitán Rogelio Viteri, quien dejó ver supuestas irregularidades en la contratación de los reaseguros para la flota aérea de las FF.AA.

Donoso asegura que él nunca fue señalado por ese hecho y que la justicia no halló responsabilidades en contra de los presuntos responsables.

Tras dejar las Fuerzas Armadas ocupó varios cargos, como el de Secretario General de la Red Operativa Regional de Autoridades Marítimas.

#ATENCIÓN | Tanlly Vera será la ministra de Agricultura y Ganadería del gobierno de Guillermo Lasso » https://bit.ly/3u6pH3S

Posted by El Comercio on Thursday, May 20, 2021