2 de July de 2012 00:00

Las estaciones más pequeñas no escapan a la purga del Conatel

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La Radio Cosmopolita, en el dial 960 AM, se fijó en el imaginario quiteño desde hace 59 años.

Con 1 kilovatio (KW) de potencia –cubría Quito y Machachi- nació en 1953, en el bulevar 24 de Mayo, zona movida y enigmática por la presencia de magos y adivinas, burdeles, tiendas de muebles y bisutería de fantasía.

En la casa que ocupó hasta el 2005, en la Morales y García Moreno, funciona una copiadora de llaves. Las ventanas de la radio, en el segundo piso, se ven selladas.

También, cerrados por el tiempo, los bares legendarios: ‘El pescado fumador’, que atendía en los bajos de la casona; en las viviendas de al lado, ‘Casa Blanca’, animado por los músicos ciegos –acordeonistas y guitarreros de la plaza de Santo Domingo-, y Gran Casino, de la familia Gavela.

Tenían rocolas Wulwitzer, con boleros y pasillos, y, además de las pistas para bailar, ofrecían fritada, caldos de gallina y otros platos típicos, aderezados con cerveza Victoria y el infaltable Mallorca Flores de Barril.

Los bares, espacios del imaginario urbano, funcionaron entre los años 50 y mediados de los 80.

Sus clientes: burócratas, jubilados, estudiantes y pasajeros de los buses provinciales que se estacionaban cerca de la radio.

Entre los 50 y los 80, Cosmopolita se financiaba mediante los mensajes musicales enviados por los enamorados, en el día de la madre, cumpleaños y santos.

La música nacional era la preferida. El costo: cinco canciones por diez sucres, más un poema o un acróstico hecho por el dueño y poeta de Cosmopolita, don Numa Pompilio Castro, un ambateño de temple y amor por su radio.

Eso recuerda Fernando Guanolisa, el actual director y amigo desde la infancia de don Numa.

Guanolisa, de profesión arquitecto, vivió en la calla Loja. “De niño –dice- llevaba los mensajes musicales que pedían mis tíos para sus novias; la radio también se financiaba de los anuncios de los almacenes y tiendas del sector”.

El 2005, ya de 3 KW que cubrían Quito, los valles y Machachi, la radio pasó al barrio Biloxi, sur de Quito; en diciembre del 2010 se fue al edificio Daniel Cadena, frente a La Alameda.

En el octavo piso, oficina 802, Fernando Guanolisa lamenta la reciente clausura de “una radio de la identidad quiteña, porque siempre auspició la música nacional, el fútbol y el atletismo; ahora, el trabajo social de los mercados, de las ligas barriales y de los pequeños comerciantes; en los 59 años siempre pagamos las cuotas de la frecuencia”.

El sello verde de clausura fue por un atraso de ocho meses en el pago de frecuencia radial, en el 2010, porque el concesionario y fundador, don Numa, de 86 años, enfermó del corazón y el costo del tratamiento fue alto.

Ese sello cierra el paso a la cabina de transmisión, en la que resalta la consola digital Soledine, argentina, los archivos de música, el master para salir al aire, la CP1 o ‘compactera’ para mezclar la música. La fecha de la clausura: 11 de junio del 2012. La orden: Ministerio del Interior e Intendencia de Policía de Pichincha.

Según Guanoluisa, el 17 de septiembre del 2010, por resolución 548-17, Conatel notificó que unilateralmente comenzaba el juicio de reversión de la frecuencia.

“Los 8 meses anteriores no fuimos notificados, llegué a Conatel y aquel septiembre nos habían sacado del sistema, porque ya no podíamos cancelar”.

“En octubre del 2010 hicimos los trámites y otra vez nos insertaron en el sistema, pagamos USD 1900 con intereses de todos los meses anteriores. Creo que en Conatel hubo falta de comunicación entre los departamentos jurídico y administrativo”.

“Desde octubre del 2010 –continúa- pagamos hasta noviembre del 2011, luego Conatel ya no quiso cobrar los USD 169 mensuales, pagamos incluso los dos meses de clausura de la radio (mayo y junio del 2011)”.

Cosmopolita usó el recurso de protección: el Juez IV de lo Civil falló a favor y en junio del 2011 se revocó la sentencia.

Levantó la clausura y ordenó que se devolviesen los equipos de la planta transmisora, en la Cima de la Libertad, entre otros, el ORBAN (modulador de sonidos) y el Enlace (receptor de señales de estudios centrales, el cual va a la antena de difusión).

Conatel lo hizo a los dos meses. Al parecer, todo estaba superado.

“Luego, -dice Guanolisa- Fabián Jaramillo y Oswaldo Ramón, director y procurador jurídico de Supertel, apelaron la revocatoria, en agosto del 2011, y lograron que en febrero del 2012 se volviese a ratificar la sentencia, pese a que ya pagamos ocho meses ”.

A Fernando Guanolisa le acompañan Cristina Sánchez, locutora; Hugo Granda, quien conducía un programa de música nacional de 04:00 a 10:00; y Maitté Benavídez, productora de Km 0, dedicado a los hechos del atletismo.

El abogado Washington Barragán defiende a la radio, mediante un recurso de apelación a la II Sala del Tribunal Contencioso Administrativo. “Si presentamos ese recurso, hasta que haya una sentencia, la Superintendencia de Telecomunicaciones no podía haber clausurado la estación, el 11 de junio del 2012”.

Los equipos que aún están en Conatel, como un CP1, un digitador y otros, tienen un costo: alrededor de USD 15 000.

Cristina Sánchez, locutora, dirigía al mediodía un programa de boleros, música nacional y baladas. Lamenta el cierre. “Soy madre soltera de dos niños -dice- y me desespera no trabajar”.

Hugo Granda califica de injusta a la clausura. Él sobrevive trabajando en Radio FM Color Stéreo, de Latacunga, y en el Canal 36 de esa ciudad.

Al mediodía del pasado jueves, Jorge Vivanco, asiduo oyente, llama a la radio y dice que extraña el programa ‘Pasión deportiva’, dirigido por Andrés Benavídez, todos los días, de 11:00 a 13:00.

Allí colaboraban 14 personas, en la modalidad de contrato: Benavídez conseguía publicidad y pagaba un arriendo a la radio. Maitté Benavídez solloza.

Con una frase resume lo que sienten todos: “Cosmopolita es parte de la memoria Quito, no la pueden sacar del aire”. BRV

¿13 estaciones más en la lista?

En el 2012, la Superintendencia de Telecomunicaciones (Supertel) aplicó el cierre de 16 medios. Supertel calificó el proceso de irreversible a pesar de las quejas de los dueños de los medios.

Según los propietarios de emisoras y de entes, como Fundamedios, no se ha respetado el proceso en la mayoría de los casos.

Fabián Jaramillo, superintendente de Telecomunicaciones, ratificó la medida de sacar del aire a las radios que tienen infracciones. En un informe publicado por este Diario, el pasado 15 de junio, dijo que espera cerrar 13 estaciones de radio más en los próximos meses.

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