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Eduardo Durán-Cousín: ‘Una medida hizo explotar un problema estructural’

Eduardo Durán-Cousín, historiador. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

Entrevista a Eduardo Durán-Cousín, historiador

¿Cuáles son las claves históricas en Colombia para una protesta tan masiva y violenta?

La trayectoria de violencia en Colombia es larga. Lo más reciente arranca en 1947, con el período denominado “la violencia” y que se extiende hasta el momento. Es decir, es un país acostumbrado a la violencia, obviamente el colombiano promedio no es violento, son tejidos de la sociedad que están sometidos a una reacción como parte de su cultura política y de su actitud de llevar las cosas al extremo violento.

Un país con un Estado débil en ciertas zonas…

Hay espacios grandes que no están bajo el control estatal y proliferan negocios ilícitos. ¿Por qué la situación más grave de la protesta fue en Cali? Toda la franja costera del Pacífico está involucrada en el narcotráfico. En Cali, la gente de clase pobre vive de lo que denominan el rebusque, que es adquirir cosas de contrabando, financiadas por el narcotráfico. Este conjunto poblacional, con la pandemia, no ha podido más de un año desenvolver ese negocio, entonces ha entrado en la desesperación porque se ha empobrecido. Este es un factor agravante que tomó una connotación de mayor fuerza.

Además de una desmedida represión estatal…

La sobrerreacción de las Fuerzas Armadas y de los mecanismos de seguridad en la propia Cali se debe a la cultura de confrontación. La Fuerza Armada colombiana vive una guerra de intensidad menor, cómo podría denominarse el conflicto colombiano. Por eso, su reacción lleva a la violencia con 31 muertos y cientos de heridos. Otro elemento que está dado en el proceso histórico de Colombia: esta confrontación se ha dado en la ruralidad. Las FARC y el ELN actuaban en el campo. El gran temor de las Fuerzas Armadas es que pase esta conflictividad a la parte urbana, por eso es que reaccionan manera tan contundente. Hay problemáticas históricas que se agravaron con la reforma tributaria, que es la chispa que lleva a una explosión que ya estaba en el ambiente general de la sociedad colombiana desde el año 2019, cuando en noviembre ya hubo un levantamiento de magnitud.

¿La gran deuda es la de los derechos humanos?

Los conflictos políticos extendidos en el tiempo y como forma concéntrica la violencia proveniente del narcotráfico de la delincuencia común han tenido elementos que han agravado y han llevado a la banalización de la muerte, hay cientos de líderes sociales eliminados y el Estado no se preocupa en protegerles.

En 2013 hubo el paro agrario y las protestas de noviembre del 2019. Pero esto es más violento…

Hay un gran enojo de la sociedad colombiana por una pérdida de la calidad de vida de la clase media y las clases menos favorecidas. El indicador ecuatoriano de pobreza en diciembre estaba en 32,4 puntos, y el colombiano estaba en el 42,5. Además, en Colombia no se logra corregir la gran diferencia social. El coeficiente de Gini marca la igualdad absoluta en cero y la desigualdad en 1. En Colombia el Gini es 0,54, y en Ecuador es 0,47; y en Uruguay es 0,42. Son poquitos números, pero grafican una realidad dramática. Un dato adicional: la desigualdad en el campo colombiano es del 0,80.

La pandemia viene a deteriorar más el problema…

En la pandemia se perdieron 1 100 000 empleos, el desempleo en Colombia es del 17% y más del 20% en algunas ciudades. 2,3 millones de familias tienen dos comidas al día. 500 000 negocios se cerraron. La pandemia era como un sedante, porque las personas tenían que estar en sus casas sufriendo esta situación, pero en la primera de bastos, con una medida económica hizo explotar ese problema estructural del país.

¿Hay una perspectiva de que mejore la situación?

Creo que este clima socio económico es complejo porque hay cosas irresueltas. Colombia solo tiene un catastro sobre el 5% de los bienes muebles del país, en el 95% no hay catastro, no se pueden cobrar impuestos, no saben qué propiedades existen en el país.

¿Es por eso que tienen que meter mano al bolsillo de la gente?

Claro. En primer lugar, los terratenientes mafiosos de los grandes carteles están felices, porque no pagan impuestos porque obviamente no hay un catastro que le diga señor su propiedad es de tal tamaño y tiene que pagar; Colombia tiene 1 150 000 km2 con enormes propiedades que deberían estar sometidas a tributación.

¿Ecuador y la región cómo deberían actuar en estas situaciones?

Los gobiernos tendrán que tener prudencia grande en las medidas que impliquen un costo social. Tienen que ser estudiadas y sobre todo consensuadas. El grave problema del Ejecutivo de Colombia fue que no consensuó nada. Los gobiernos tienen que obrar con inteligencia.

Hoja de vida
Eduardo Durán-Cousín
Ibarra, Ecuador (1959)

Doctor en Ciencias Internacionales y egresado de la Academia Diplomática. Fue periodista en varios medios. Como diplomático de carrera fue director de comunicación de la Cancillería; encargado de negocios y cónsul del Ecuador en Cuba y República Dominicana. Ha escrito obras de análisis histórico como “Colombia: el país de los extremos”.