7 de November de 2010 00:00

Déficit de liderazgo femenino en Ecuador

valore
Descrición
Indignado 0
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 2
Contento 0
Reds. Política y Guayaquil

LEA TAMBIÉN

LEA TAMBIÉN

Con la elección de Dilma Rousseff como Presidenta del gigante Brasil, suman cinco las mujeres que en el último lustro han liderado sus naciones en la región.

Con la llegada de Michel Bachelet a la Presidencia de Chile, de Laura Chinchilla (Costa Rica), Cristina Fernández (Argentina) y la primera ministra de Trinidad y Tobago, Kamla Persad-Bissessar, se inició una tendencia, que ahora se ratifica con Rousseff .La periodista Liliana Viola, en artículo publicado en el portal Página 12, asegura que estas mujeres que se destacan en la región, vienen a continuar no el proyecto de un varón sino un plan ideológico y económico que ha ejercido con éxito el anterior presidente. “Lo continúan (...) ya que desde antes estaban trabajando, y en puestos claves, en ese proyecto”.

Estas presidentas, en su mayoría, persiguen modelos progresistas que también tienen un evidente auge en el continente.

El liderazgo de las mujeres, que en la región se está afianzando, en Ecuador no hay un despunte.

Desde el inicio de la época republicana no ha existido una mujer que fuera elegida Presidenta por el voto popular. Solo consta Rosalía Arteaga como Presidenta interina de la República en 1997, en reemplazo de su compañero de campaña, Abdalá Bucaram.

“Hay que trabajar en la búsqueda de mayores espacios para las mujeres, y no me refiero solo a la política (...) Hay varias mujeres que podrían robustecer su liderazgo con un trabajo junto a sectores populares”, dice Arteaga.

Pero, ¿tienen las mujeres en el Ecuador un terreno fértil para que puedan despuntar? Pese a que la Constitución obliga a la equidad de género y a la alternabilidad en los cargos públicos y en las contiendas electorales, los sufragantes aún prefieren a los hombres aunque consideren que las mujeres sí son capaces para desempeñarse en cargos políticos.

Así lo sostiene el director de la encuestadora Cedatos, Ángel Polibio Córdova. “Se reflejó en las últimas elecciones. De los 124 asambleístas, 34 son mujeres”.

Según las últimas encuestas de esta empresa, cuando se pregunta cuáles son los asambleístas más conocidos aparecen 33 legisladores hombres y 17 mujeres. Asimismo, de 221 municipios, solo 14 están liderados por mujeres.

La discriminación ha sido uno de los factores que limitan a las mujeres para que despunten como líderes políticas. Un caso de discriminación lo vivió Cecilia Calderón de Castro, quien fue electa diputada en 1986.

En ese año, no había baño para mujeres legisladoras. Era la única mujer entre 80 diputados. Le tocó pedir al presidente del Parlamento de ese entonces que le diera la llave de un baño para su uso personal. Otra anécdota que recuerda Calderón fue en el gobierno de Rodrigo Borja.

En el Congreso se peleaban por los votos para organizar una mayoría y nombrar autoridades. Entonces, era usual hacer reuniones privadas en los baños para decidir esas votaciones. La diputada del Frente Radical Alfarista se quedó fuera de esos muñequeos, pues las citas eran en los sanitarios para hombres.

Para Calderón, quien también fue la primera consejera en la Prefectura del Guayas en 1978, sí hay más participación de las mujeres en la política. Ella dice que ese repunte se evidencia en los ministerios, en las comisiones legislativas y en el aumento de candidaturas femeninas. Por ejemplo en el Gobierno, de los 36 ministerios y secretarías, 15 están a cargo de mujeres.

Pese, a este crecimiento, en el país no aparece una mujer que sea considerada líder, como en Brasil, Argentina y Chile. Cedatos, en una encuesta de octubre, reveló que los ciudadanos no nombraron a ninguna mujer como líder. Los primeros que ocupan ese reconocimiento son Rafael Correa y Jaime Nebot.

“Aunque no se haya llegado a la Presidencia, se han obtenido reformas importantes para la equidad de género y para castigar delitos por abuso sexual, apoyo a las víctimas, la legislación”, dice Calderón.

Cynthia Viteri, una experimentada asambleísta y ex candidata presidencial, concluye que “las virtudes no son patrimonio de un género”. Recalca que la mujer no ha sido corrompida por no estar “en el teje y maneje de la política, por eso llega con manos limpias”.

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (0)
No (0)