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Cooperación se activó con la firma de la paz entre Ecuador y Perú

Los presidentes Jamil Mahuad y Alberto Fujimori, al colocar el último hito, en 1999. Foto: Archivo / EL COMERCIO

Los presidentes Jamil Mahuad y Alberto Fujimori, al colocar el último hito, en 1999. Foto: Archivo / EL COMERCIO

Los presidentes Jamil Mahuad y Alberto Fujimori, al colocar el último hito, en 1999. Foto: Archivo / EL COMERCIO

El 26 de octubre de 1998, se acordó la tan ansiada paz entre Ecuador y Perú. Tuvieron que pasar tres años y medio desde el fin de la guerra del Cenepa para que se firmara un acuerdo, que estuvo en peligro en dos ocasiones.

En enero de 1998, Ecuador y Perú emprendieron negociaciones para la paz. Allí se hicieron varias propuestas de acuerdos que fueran más allá de la cuestión limítrofe, por lo que armaron convenios de cooperación, de creación de infraestructura y de comercio.

Luego, por sugerencia de los países garantes (Brasil, Chile, Argentina y EE.UU.) lograron que se confirmara un grupo técnico-jurídico que estudiara el tema territorial. Ese grupo dio un dictamen en mayo de 1998, que recogía la tesis peruana. Ante eso, Ecuador no estuvo de acuerdo y las negociaciones llegaron a un punto muerto. Ese fue el primer inconveniente.

En ese punto, los presidentes de Ecuador, Jamil Mahuad, y de Perú, Alberto Fujimori, tomaron directamente el tema en agosto de ese año, pero no pudieron ponerse de acuerdo. Esta fue la segunda ocasión en que la paz peligraba.

Los dos gobiernos pidieron que los países garantes dieran una fórmula de resolución. A criterio de Alejandro Suárez, actual Director de la Academia Diplomática, y quien estuvo en la comisión que demarcó la frontera, la intervención de los países garantes es “una suerte de arbitraje”, y su criterio era vinculante.

El 23 de octubre de 1998, los países garantes dieron el pronunciamiento vinculante: hicieron suyo el criterio del grupo técnico-jurídico de mayo. Sin embargo, se retomaron los acuerdos de cooperación. Con esa gratificación, los dos países aceptaron el acuerdo y tres días después la paz se firmó en Brasilia.

El acuerdo no contempla un plazo para llevar a cabo todas las propuestas. 21 años después se construyeron 2 500 km de vías en los dos países. Se han implementado dos puentes internacionales: Huaquillas-Aguas Verdes (2009) y Macará-La Tina (2012). Hay infraestructura para cooperación en educación, salud y acción frente a desastres naturales. Además, Ecuador tiene derecho a la utilización del canal del río Zarumilla.

“La firma de los acuerdos entre Ecuador y Perú fue lo mejor que les podía ocurrir a los dos países. Haber concretado la paz ha traído una serie de beneficios. El intercambio comercial, que es un buen indicativo, se multiplicó por siete desde la época de la suscripción de los acuerdos”, agrega el embajador Suárez.

Uno de los acuerdos que no se han concretado en este tiempo es la implementación de dos centros de comercio y la navegación en el río Marañón-Amazonas, que Ecuador podría utilizar como puntos de acopio. El acuerdo determinaba que estos sean puntos construidos con capital privado, pero esta posibilidad sigue sin concretarse.

Testimonios de excombatientes que se encuentran en servicio pasivo

Raúl Banderas: ‘Derribé un avión Sukhoi de Perú’

A las 12:30 del 10 de febrero nos ordenaron despegar. Manejaba un Mirage. Detecté en mi radar dos aeronaves. Avisé al capitán Carlos Uzcátegui que volaba en otro avión cerca al mío y los seguimos. Por unos minutos los perdimos de nuestros sistemas. Buscamos con la mirada y alcancé a ver a unos 7 km. dos puntos muy pequeños que subían al cielo luego de hacer bombardeos. Nos acercamos más y tenía un sonido que me indicaba que tenía que disparar. No estábamos seguros si eran aeronaves nuestras o de Perú. Por la nariz cortada me percaté que eran dos Sukhoi. Disparé el misil. El avión trató de virar, pero fue tarde. Impacté al primero y Uzcátegui al segundo. Luego volvimos a disparar. El objetivo al que yo impacté se convirtió en una bola de fuego. Fue la primera vez que derribábamos a una nave de combate enemiga. Hubo emoción. Ahora me dedico a correr maratones, triatlones y a una finca que tengo en Balzar (Guayas).

Giovanni Gudiño Teniente (r). Dueño de una empresa.

Giovanni Gudiño: ‘Al salir del Ejército formé dos empresas’

Quiero aclarar que no me considero héroe ni que hice algo extraordinario. Cumplí con defender a mi país. En la guerra fui destinado a la Brigada móvil Eloy Alfaro, para reforzar algunos puntos. En esa época tenía cinco años de casado y dos hijos de 3 y 4 años. Combatí en el valle del Cenepa, en el sector de la Cueva de los Tayos. En uno de los bombardeos me golpeé la columna y fui evacuado a finales de marzo. Salí del Ejército y continúe ligado al deporte. Desde joven lo practiqué. Incluso tuve el récord nacional de salto alto. Fui preparador físico de cuatro equipos de fútbol profesional y de la Selección ecuatoriana. Hace 15 años formé una empresa de seguridad que fue comprada por otra internacional. Hoy trabajo en una compañía a la que bauticé como Risk Consulting, con unos 50 profesionales. La mayoría somos militares retirados. Allí identifico los riesgos que enfrentan empresas, inversionistas y cualquier persona.

Pablo Suárez: ‘Me bañé en sangre al cargar a un soldado’

Los enfrentamientos no se detuvieron en febrero tras el cese de hostilidades. Había escaramuzas. El 19 de agosto de 1995 yo seguía haciendo mi conscripción en el destacamento. Estaba previsto que un grupo de comandos de Ecuador llegue a nuestra posición. Escuchamos una explosión. Habían caído en un terreno con minas. Empezó una balacera. Me tocó ayudar a cargar al cabo Rómulo Morales. Por la gravedad de las lesiones queríamos evacuarlo rápido. Subimos a una loma, pero mi compañero que estaba adelante se tropezó. Yo avancé a tomar al cabo para que no se cayera y salve su pierna que se desprendió. Yo estaba cubierto en sangre, porque la cargué en mi hombro. Llovía. Ya en el destacamento, que quedaba como a 20 minutos, me dijo: ‘body’, pégame un tiro, porque no soporto el dolor. Por supuesto que no lo hice. Luego murió desangrado. Hoy soy taxista, tuve un restaurante en Otavalo y trabajé en Santo Domingo.

Washington Herrera: ‘Cambié las armas por los libros de leyes’

Mi patrulla no tenía nombre, porque era de avance, ataque o desestabilización. Recuerdo que en febrero cayó abatido el compañero Wladimir Analuisa por las esquirlas de un RPG (proyectil antitanques). Fue a unos cinco metros del lugar en el que yo estaba. A mí me protegió la tierra de una hondonada. Las esquirlas le cortaron la yugular. Lo evacuamos al puesto de comando. Él juntaba sus manos como rogando a Dios y luego las separaba para mover su dedo índice en círculos. Interpretábamos que nos pedía de favor que llamemos al helicóptero. Él murió desangrado mientras una patrulla lo sacaba del campo. Antes de entrar al Ejército cursé hasta cuarto año de Derecho de la Universidad Central. Retomé los estudios como incógnito, porque había gente que tenía un mal criterio de nosotros. Ahora, desde el servicio pasivo, atiendo casos particulares, incluso de excompañeros del Cenepa. Cambié las armas por los libros de leyes.

Anyelo Acosta:‘Volé en la zona tras el Miércoles Negro’

Mi intención era quedarme un mes y me quedé 10 bajo el pretexto de que era el que conocía la zona. Pilotaba un helicóptero Lama. El 22 de febrero de 1995 se produjo el Miércoles Negro en el que hubo 13 bajas ecuatorianas. Nos dijeron que dejáramos de volar. Pero la gente que estaba en distintos puntos del frente de batalla necesitaba medicamentos, raciones o municiones. Hubo una misión especial. Pidieron un voluntario para sacar a los heridos y dejar armamento y provisiones. Los comandantes no ponían hora ni plazo para cumplirla. Fuimos con un teniente y avanzamos en vuelo hacia el sector de Tiwintza. Esa fue la misión más fuerte, porque estábamos seguros de que si lográbamos entrar al valle ya no podríamos salir. Escribí una carta a mi papá en la que me despedía y le indicaba cuál era la misión que debía cumplir. No estaba seguro si sobreviviría. Pero lo logré y después fui condecorado como héroe del Cenepa.

Franklin Guamán Sargento (r) y fisioterapista de Patuca

‘En mi equipo llevaba vendas y morfina’

Llegué al hospital de la Brigada 21 Cóndor en Patuca en 1991 como enfermero de guerra. Soy de El Triunfo (Guayas), pero aquí me quedé. Trabajo como fisioterapista en la Liga de Méndez (Morona Santiago), en la que hay partidos de fútbol los fines de semana. Durante la guerra, junto con el subteniente Édison Tasambay, curábamos a los heridos y enseñábamos a los soldados intervenciones de emergencia. Estuve en el frente de combate desde el 27 de enero hasta el 12 de febrero. Ahí abastecíamos a las tropas y tratábamos de curar a los heridos. Siempre se llevaba en la mochila morfina para el dolor y gasas para atender a quienes recibían impactos de bala o caían en minas. Cada día se registraban dos o tres enfrentamientos con tropas peruanas. El día que nos relevaron, el 12, tuvimos que sacar los cadáveres de tres soldados caídos en combate. Fue algo triste ver caer a compañeros. Hubo otros cuerpos que fueron evacuados después.

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