26 de January de 2012 00:05

El alfarismo dejó su huella en los partidos

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De la sede del Partido Liberal Radical Ecuatoriano no quedan vestigios en el centro de Quito.

La casona del pasaje Alejandro Andrade, que entre 1966 y 2005 recibió a sus militantes, ahora es de propiedad municipal.

Sin embargo, su desaparición física contrasta con la huella que ha dejado en la vida de las organizaciones y partidos políticos.

Con la muerte de Eloy Alfaro, su discurso y principios han sido adoptados por diversas figuras y organizaciones políticas.

En 1925, el alfarismo radical fue la línea que se impuso el Partido Liberal Nacional, según el historiador Rodolfo Pérez Pimentel.

Y aunque como estructura partidista el liberalismo empezó a vivir horas bajas, varios de sus principales cuadros estuvieron al frente del país. Isidro Ayora, líder de la Revolución Juliana de 1925, fue un político inspirado en el liberalismo. Gobernó entre 1926 y 1931, aunque como resultado de una sublevación de corte militar.

En adelante, el Partido Liberal se sumió en un proceso de crisis que se acentuó hasta finales de la década de los años cuarenta.

“En el ejercicio se desgastan rápidamente los partidos, más aún con el surgimiento de rivalidades y conflictos de intereses”. Esa es la explicación de Blasco Peñaherrera Padilla, ex director liberal, al referirse a ese período de inestabilidad, que llegó a su punto máximo con Carlos Arroyo del Río.

La pérdida militar y diplomática frente a Perú, acompañada de medidas para acentuar su poder, precipitaron su caída (1944).

En adelante la organización afronta dificultades, aunque varios de sus cuadros irrumpen con fuerza desde principios liberales.

Así llega al poder Galo Plaza (1948-1952), liberal, aunque su plataforma fue el Movimiento Cívico Democrático Nacional.

Finalizado ese Gobierno, los resquebrajamientos del liberalismo se profundizaron, con respaldos y apoyos al velasquismo.

Los nuevos partidos

Estas pugnas internas se reeditaron de forma cíclica, hasta volverse insostenibles para 1970. Un grupo importante se escindió y formó la Izquierda Democrática (ID), bajo el liderazgo de Manuel Córdova Galarza y Rodrigo Borja, quien entre 1988 y 1992 estuvo en Carondelet.

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Para 1972 se registra una nueva división, que dio vida al Frente Radical Alfarista (FRA). Bajo la tutela de Abdón Calderón, la lista 14 enarboló las tesis más radicales de Alfaro, pero cuya estructura terminó por desaparecer.

En los vaivenes políticos, el FRA logró curules y gobiernos locales. Aunque su punto más alto llegó en 1997, cuando Fabián Alarcón asumió de forma interina tras la caída Abdalá Bucaram. “Siempre buscamos imprimir sus tesis”, dice Alarcón Rivera.

En 1978 otra división dio paso al Partido Demócrata, con Francisco Huerta a la cabeza; el partido participó en el poder en el 82.

La última gran aparición institucional del liberalismo se dio en 1984, en el Frente de Reconstrucción Nacional, que llevó al líder socialcristiano León Febres Cordero a la Presidencia.

A partir de los años 90 el agotamiento del Partido Liberal Radical fue progresivo. Su última participación fue en las presidenciales del 2002, cuando auspició a Ivonne Baki. Ante la falta de respaldo, el ex TSE lo sacó del registro. En el 2005 el Municipio desalojó su sede del pasaje Andrade.

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