8 de August de 2011 00:03

La agenda externa de Correa decae

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La política exterior del gobierno de Rafael Correa empieza a perder impulso al llegar a la mitad de su segundo período presidencial.

La expulsión de la Embajadora de Estados Unidos en Quito, declaraciones incómodas a otros países y posturas aisladas. Esos son algunos de los factores que han hecho perder viada a la agenda diplomática de Correa, que tuvo en su presidencia de Unasur un punto elevado.

Para analistas consultados por este Diario, el Régimen ha caído en ciertos errores e imprudencias que han terminado por afectar la imagen del país en la región.

Entre otras razones, por la falta de equilibrio de la diplomacia nacional en la forma de relacionarse con los países del hemisferio.

Para el ex vicecanciller Marcelo Fernández de Córdoba, en los últimos dos años, Carondelet ha privilegiado sus afinidades políticas. Cita el caso de la estrecha relación con la Alternativa Bolivariana para las Américas (Alba) liderada por Venezuela y Cuba.

Mientras que el ex canciller Luis Valencia dice que decisiones “poco meditadas”, como declarar persona no grata a la Embajadora de Barack Obama, provocaron el enfriamiento de la relación.

La Cancillería niega que haya un declive en su agenda. Al contrario, tiene su propia lectura de la participación del Ecuador en el escenario internacional.

El vicecanciller Kintto Lucas dice que el Gobierno formuló una política exterior que, supuestamente, “no existía” en el pasado.

Y que las actuaciones diplomáticas del Régimen deben ser comprendidas bajo el principio de priorizar la relación “sur-sur” y la integración regional.

A continuación presentamos seis episodios de los últimos meses, que han marcado el rumbo de la política exterior del país.


Expulsión a Hodges y dichos de México
La relación con dos de los países de Norteamérica tuvo altibajos en la segunda parte del período de Rafael Correa.
 El caso más palpable fue la decisión del Gobierno de declarar persona no grata a Heather Hodges, embajadora de EE.UU.
La decisión se  tomó luego de que se filtrara uno de los cables obtenidos por  la organización Wikileaks. En ese documento confidencial se  decía que el Presidente nombró al general (r) Jaime Hurtado como jefe de la Policía pese a que, supuestamente, conocía de presuntos actos de corrupción del oficial.
 La filtración molestó a Correa, quien no  siguió la línea de la mayoría de otros mandatarios, que optó por ignorar esos informes.
 Al no recibir un respuesta “satisfactoria” de Hodges, Correa resolvió expulsarla.  El efecto fue inmediato: Washington actuó de forma recíproca y declaró persona no grata a Luis Gallegos, quien dirigía la misión en EE.UU.
Semanas antes, en marzo, Correa, en cambio,  formuló declaraciones que molestaron al Gobierno de México. En esencia, señaló que el narcotráfico domina gran parte del territorio mexicano, mientras se refería a un operativo realizado en el país. Sin embargo, sus  palabras provocaron que la Cancillería mexicana rechazara esas afirmaciones de  Correa, quien a través de  un comunicado dijo que fue mal interpretado.

Fechas claves
26 de marzo.   La Cancillería  debió aclarar a México las palabras de Correa. Un mes más tarde expulsó a la Embajadora de EE.UU.  



Sin las secretarías de la  CAN y de   Unasur
El Gobierno desistió de  que el país ejerza las secretarías generales de la Comunidad Andina de Naciones (CAN) y de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), cuya sede está en Quito.
  En el caso de la CAN,  en el 2010,  Correa convocó a Freddy Ehlers, entonces secretario general del bloque, para que asumiera el Ministerio de Turismo.  De esta forma, a Ecuador se le escaparon de las manos  esas funciones, que antes ejercía el peruano Allan Wagner y ahora las cumple el boliviano Adalid Cabrera.
En el caso del bloque sudamericano ocurrió algo similar.  Desde Chile existió la propuesta para que un ecuatoriano ocupara la Secretaría General, que había quedado vacante por el deceso de Néstor Kirchner.  El nombre planteado por el Gobierno chileno fue  el del   Francisco Carrión, ex canciller ecuatoriano.
  Sin embargo,  la administración de Correa no aceptó. Y más bien dio paso a que Colombia y Venezuela ocupasen de forma alternada ese cargo, a través de María Emma  Mejía y Alí Rodríguez.
 Según  dijo el canciller Ricardo Patiño, Ecuador había logrado  que Quito sea la sede del bloque sudamericano y, por lo tanto,  debía existir alternancia en la Secretaría General. En este escenario, el gobierno colombiano de Juan Manuel Santos ha usado ambos bloques para  reposicionar la imagen de su país.  

Fechas claves
20 de abril de 2010.   Freddy Ehlers renuncia  a su cargo en  la CAN. El 9 de mayo del 2011 Colombia asume la Secretaría de la Unasur.



Tibia reacción ante  la represión en Libia
A diferencia  de Argentina, Brasil, Chile, Uruguay, Costa Rica, El Salvador, Paraguay y  Guatemala, países de sello socialista que condenaron la crisis libia,  Ecuador optó por reaccionar con cautela.
 Frente a la  represión militar  del líder libio Muamar el Gadafi contra civiles, la Cancillería difundió un comunicado en que expresó su “preocupación” por los hechos en el país africano.  
Además, hizo un llamado “al diálogo entre las autoridades y los ciudadanos del pueblo libio”, para que intenten buscar una salida pacífica a su conflicto.
Según explicó el subsecretario  para África, Asia y Oceanía, Rafael Quintero, la reacción de Ecuador fue “prudente” ante un hecho “complejo”.
La prudencia con la que actuó la Diplomacia ecuatoriana  marcó una  distancia con  relación a la postura de rechazo de la mayoría de países de la región. Más bien estuvo más cercana a la posición de Hugo Chávez en Venezuela,  que defendió la estabilidad de Gadafi y se ofreció par mediar.
Asimismo, la cautela de Carondelet  no guardó proporción a la  indignación que expresó en junio del 2010, por el ataque israelí a un convoy de ayuda humanitaria para los pueblos palestinos.
Ante ello,   Correa llamó a consulta al embajador  en Israel, Rafael Veintimilla, en rechazo al ataque. Y no dudó en “condenar” la actuación de Israel.

Fechas claves
23 de febrero del 2011. La Cancillería emitió un comunicado expresando su “preocupación” por la crisis libia.



Correa se quedó  solo por  caso Honduras
El gobierno de Rafael Correa se convirtió en el único del continente en oponerse al regreso de Honduras a la Organización de Estados Americanos (OEA).
 A finales de mayo, en  la votación del organismo continental, solo el país se pronunció en contra. Su argumento:  la ausencia de castigo  a los golpistas  que sacaron del poder a Manuel Zelaya.
  De este modo, Ecuador radicalizó su postura frente al caso en Honduras, que en 2009 generó la condena general de la región. Pero que, tras la elección de Porfirio Lobo, se dio paso  a un acuerdo con el propio Zelaya, quien reconoció la legitimidad del nuevo régimen hondureño.
Ni  los países miembros de la Alianza Bolivariana para las Américas (Alba), aliados  del gobierno de  Correa, mantuvieron  la postura de evitar  el reconocimiento a Lobo.
Al contrario, el  presidente venezolano Hugo Chávez, líder de la Alba, emprendió la mediación para que Honduras vuelva a la OEA y el ex mandatario Manuel Zelaya regresara a su país. Lo hizo en conjunto con Juan Manuel Santos, mandatario colombiano.
Analistas como el embajador Luis Narváez señalaron que   esa actuación de   Ecuador  estuvo más anclada a la política interna. Específicamente a la asonada del 30-S, tras la cual  exige que se sancionen a los que él considera como “golpistas”.    

Fechas claves
1 de junio del 2011.   María Isabel Salvador, representante ante la OEA, votó en contra del regreso de Honduras al organismo.


Avalancha de críticas por juicio a prensa
La querella del presidente Rafael Correa contra diario El Universo, sus directivos y su ex Jefe de Opinión rebasó las fronteras.
  Una vez que el juez Juan Paredes  falló en primera instancia contra  el periódico, el caso levantó una crítica generalizada contra la figura de Correa y su enfrentamiento contra la prensa.
 Organismos internacionales que defienden la libertad de expresión rechazaron de forma inmediata la actuación de Correa.
Una de las críticas más fuertes  provino de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. En un comunicado, señaló que la querella vulnera la Convención Interamericana de DD.HH., que garantiza la libre expresión de críticas.
Del mismo modo se pronunció la SIP, Reporteros Sin Fronteras y otras asociaciones regionales y mundiales de prensa. En todos los casos se pidió -sin éxito- que Correa sea más tolerante a la crítica y retire su demanda.
El propio gobierno de Barack Obama tomó nota del caso y se hizo eco de las conclusiones de la SIP, que señaló que el caso limita el libre ejercicio de la prensa.
Periódicos del continente, como  The Washington Post, El Espectador, La Nación, entre otros,  también critican a  la querella y sus fundamentos. El punto más ácido del rechazo externo se reflejó en la portada del 28 de julio del Correo de Perú, que “repudió” la visita de Correa con motivo del cambio de mando.

Fechas claves
21 de julio del 2011.  La Relatoría de Medios de la Comisión Interamericana de DD.HH.  rechazó la querella planteada por Correa.




Relaciones con Colombia y Perú  avanzan
Un año atrás, Ecuador y Colombia prácticamente voltearon la página del caso Angostura, que en marzo del 2008 condujo a la ruptura de relaciones.
En la Casa de Nariño, minutos después de posesionarse, el presidente colombiano Juan Manuel Santos recibió en privado a su par Rafael Correa. En esa cita entregó la copia de los ordenadores de Raúl Reyes, ex número 2 de las FARC, que era una de las condiciones de Ecuador para normalizar sus nexos.
En adelante, Correa ha dejado atrás sus ácidas críticas a Santos, quien fue ministro de Defensa colombiano durante el ataque a Angostura. Más bien instruyó al canciller Ricardo Patiño para que trabaje con su homóloga, María Ángela Holguín, en la reconstrucción de la confianza.
 Con el Perú la relación  diplomática  se afianzó en el último año. El punto más importante -según el Gobierno- fue el canje de notas reversales que selló la frontera marítima. De este modo, los gobiernos de Quito y Lima dejaron en claro que no existe ningún tema limítrofe por zanjar.
Sin embargo, este último punto no estuvo exento de suspicacias. Sobre todo, cuando el ex mandatario peruano Alan García señaló que con el canje de cartas reversales el Perú ganó mar territorial. En ese punto, la Cancillería ecuatoriana no supo explicar que el aumento del mar peruano era en dirección a aguas internacionales y no en detrimento del país.

Fechas claves
7 de agosto del 2010.  Rafael Correa se reunió  en Bogotá con Juan Manuel Santos.  En diciembre nombró su  embajador titular.

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