10 de enero de 2019 00:00

El poliducto Pascuales-Cuenca no transporta gas hace 36 días

Un deslizamiento se registró en las inmediaciones de la plataforma de despacho de combustibles de esta terminal.

Un deslizamiento se registró en las inmediaciones de la plataforma de despacho de combustibles de esta terminal. Foto: Xavier Caivinagua para EL COMERCIO

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Giovanni Astudillo
Editor (I)

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La zona noroccidental de la terminal Cuenca del Poliducto Pascuales-Cuenca es la más afectada por los hundimientos y deslizamientos, pero también hay problemas en sectores cercanos a la plataforma de despacho de combustibles y en las vías de circulación.

El sector noroccidental está en emergencia porque desde el 4 de diciembre de 2018 colapsó un talud ubicado a pocos metros de las dos bombonas que almacenan gas y en la parte superior de un tanque de almacenamiento de la premezcla, que es utilizada para elaborar la gasolina ecopaís.

Petroecuador adoptó acciones urgentes. La primera fue dejar de bombear gas por el poliducto para evitar riesgos, dijo el gerente de Transporte, John Ochoa. El abastecimiento de gas para el Austro se efectúa mediante tanqueros.

En la actualidad, una esfera está vacía y la otra al 30% de su capacidad, que es de 6 238 metros cúbicos. El gas remanente es trasladado paulatinamente en tanqueros a la estación El Chorrillo (Guayas).

Ese gas no puede ser usado directamente porque está contaminado debido a fallas ocurridas en el poliducto, dijo el viceministro de Hidrocarburos, Patricio Larrea, quien participó ayer en un recorrido realizado por esta terminal.

También, se vació uno de los cuatro tanques de almacenamiento de la premezcla de ecopaís, luego del deslizamiento.

Fuente: Auditoría


Esa falencia se suple con la operación de la antigua terminal de Chaullabamba, que está ubicada cerca del sitio.

La segunda acción de Petroecuador fue contratar a la Escuela Politécnica Nacional para determinar las causas que ocasionan los deslizamientos y hundimientos y elaborar un plan de remediación. El estudio será entregado en abril y cuesta USD 403 000.

Hasta tanto, en la zona noroccidental se retira material pétreo para evitar que el deslizamiento se agrave o amplíe. Ya se removieron 7 000 metros cúbicos de material pétreo.

Para Ochoa, este estudio es determinante para conocer las alternativas técnicas que se requieren para que esta terminal funcione en su totalidad. Ahora, agregó, hay dos escenarios.

El mejor es que los problemas registrados en esta infraestructura puedan ser reparados y el peor es que no haya solución y se deba desmantelar la estructura y edificar otra en un nuevo lugar.

En este complejo hay otros sectores donde se registran deslizamientos desde que empezó la construcción de la obra, a cargo de Odebrecht. En las inmediaciones de la plataforma de despacho de combustibles se excavaron nueve pozos para extraer agua a diario. “No se conoce el origen”.

Por estos inconvenientes y por otros problemas de operatividad en el poliducto, esta terminal, ubicada en el norte de la capital azuaya, opera al 50% de su capacidad.

Pese a ello, los ejecutivos de Petroecuador aseguraron que el suministro de combustibles está garantizado en el Austro porque la cantidad actual que transporta el poliducto cubre la demanda, señaló Ochoa.

A lo largo de este poliducto, que tiene un recorrido de 210 kilómetros desde Pascuales (Guayas) hasta la capital azuaya, existen otros problemas. Solo ocho de las 15 bombas ubicadas en el trayecto están operativas y fue necesario cambiar válvulas. Además, no se puede implementar la automatización del poliducto como estaba previsto, dijo Ochoa. Ahora se hacen controles manuales con el personal de Petroecuador.

Los inconvenientes fueron expuestos en una evaluación realizada por firmas internacionales contratadas con soporte del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo. Según este análisis, el poliducto debía costar USD 250 millones y llegó a 623 millones.

Esos resultados, que fueron difundidos el lunes pasado, son cuestionados por Odebrecht. En un comunicado, señaló que no saben cómo determinaron esos valores, ni conocen el informe de evaluación técnica.

También, señalaron que no saben el destino de los USD 18,5 millones que el Gobierno cobró como garantía por esta obra. Al respecto, Ochoa dijo que estos recursos ingresaron a las arcas del Estado.

Y agregó que esta obra tiene un seguro, pero hicieron una consulta a la aseguradora porque el poliducto solo fue recibido de forma provisional en marzo del 2017 y no definitiva. Aún no reciben una respuesta de la empresa.

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