2 de mayo de 2020 00:00

Policía: los niños de hogares violentos están en grave riesgo

Un grupo de 18 policías custodiaron la Unidad Judicial de Imbabura mientras en su interior se desarrollaba la audiencia de flagrancia de este caso. Foto: EL COMERCIO

Policías custodiaron el 30 de abril del 2020 la Unidad Judicial de Imbabura mientras se desarrollaba la audiencia de flagrancia en el caso de un menor asesinado en Ibarra. Foto: EL COMERCIO

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Sara Ortiz
Redactora (I)

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Era un niño de 12 años y su cuerpo estaba cubierto por hematomas y raspones. El certificado de defunción concluyó que había sido golpeado hasta morir. Su madrastra, la principal sospechosa, dijo que el padre del niño era el culpable de los maltratos. Pero, según la Fiscalía, sus contradicciones la delataron y hoy se encuentra detenida.

La muerte de este menor se registró en Guayas el 27 de abril. Dos días después, la escena se repitió en Imbabura.

La víctima era un niño de 10 años. Los agentes recogieron su cadáver del interior de su casa, en Ibarra. Las indagaciones dicen que tenía hematomas y cortes hechos con un cuchillo de cocina.

La presunta autora sería la madrastra, quien también fue arrestada. El hermano de la víctima, otro niño, fue quien descubrió el cuerpo, oculto debajo de las cobijas.

Sybel Martínez, vicepresidenta del Consejo de Protección de Derechos de Quito, indica que los menores con padres violentos se encuentran “en un grave peligro durante este confinamiento, pues los riesgos de sufrir abusos y no poder denunciarlos son elevados. ¿Cómo denuncia una niña de 3 años?”.

Javier Morales, director de la Dinapen (Policía de Menores), concuerda con el riesgo que atraviesan los niños de hogares violentos. “Antes de la cuarentena, el personal atendía casos de niños maltratados, abandonados, abusados, obligados a trabajar. Nos denunciaba la ciudadanía, los profesores o los médicos, cuando los pequeños llegaban a los hospitales. Hoy hemos visto que esas denuncias han bajado”. Morales advierte que la reducción de las cifras no es buena. “No significa que no esté pasando, sino que los pequeños no tienen quiénes los auxilien”.

El jueves 30 de abril del 2020, la Fiscalía, la Secretaría de DD.HH., el Ministerio de Inclusión Económica, la Corte Nacional de Justicia y la Junta de Protección de Derechos se reunieron en Quito para analizar los casos de violencia intrafamiliar.

Las estadísticas que se presentaron en esa cita fueron generales, pues no hay una cifra desagregada sobre las agresiones a menores. Todos los casos se recopilan como violencia doméstica. Según la Fiscalía, desde el 16 de marzo al 19 de abril, en el país se han denunciado 344 casos de violencia física y psicológica contra la mujer, niños y otros miembros de la familia.

“Sabemos que al ECU-911 han llegado 10 695 llamadas de violencia intrafamiliar desde el 12 de marzo al 26 de abril, pero no tenemos datos de cuántos de esos pedidos son de niños solicitando atención. Y lo más preocupante: ¿qué pasa con los niños que no pueden pedir ayuda?”, cuestiona Martínez.

El 23 de abril, una niña de 3 años llegó al Hospital Docente de Ambato sin signos vitales. Su cuerpo estaba lleno de moretones y tenía lesiones en la cabeza, cuello y espalda. Pese a los intentos de los especialistas por reanimarla, la pequeña no reaccionó.

El reporte médico indicó que había sido agredida con un objeto contundente en la cabeza y que murió por el golpe. La madre y el padrastro aseguraban que ella se había caído mientras jugaba, pero las heridas confirmaban agresiones de patadas y puños, indicó la Policía. Hoy, la pareja se encuentra detenida.

La Dinapen realiza campañas de prevención a través de redes sociales, grupos de Whatsapp y perifoneo en las calles. La idea es que los vecinos denuncien, pues “los padres y los niños no lo van a hacer; los pequeños a veces piensan que es normal ser golpeados o insultados”.

El colectivo Rescate Escolar, que trabaja a favor de los niños y adolescentes, advierte en un comunicado que los esfuerzos del Gobierno deben ser mayores para evitar que los pequeños sean maltratados, asesinados por sus padres o que opten por el suicidio. “Hemos contabilizado ocho casos de niños y adolescentes muertos desde que se inició la cuarentena”, dice Augusto González, miembro del colectivo.

El 18 de abril, un niño de 10 años fue encontrado sin vida en la parroquia General Proaño, en Morona Santiago. Según el parte policial, se había colgado con una cuerda en su dormitorio. Un día antes había tenido una discusión con su madre. El caso se investiga.

En contexto


Desde el inicio de la emergencia, la Secretaría de DD.HH., la Policía y otras instituciones comenzaron una campaña para evitar la violencia en casa. Las denuncias se pueden plantear en la línea 1800 delito (opción 4), a través del ECU-911, en las UPC barriales o en flagrancias.

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