27 de octubre de 2019 00:00

Desde el sábado 26 de octubre del 2019 funciona la plataforma virtual para visas humanitarias

Unos 200 ciudadanos venezolanos al día son atendidos en Guayaquil, como parte del censo. Foto: Enrique Pesantes/ EL COMERCIO

Unos 200 ciudadanos venezolanos al día son atendidos en Guayaquil, como parte del censo. Foto: Enrique Pesantes/ EL COMERCIO

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Jorge González
Redactor (I)

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La tendencia cambió en septiembre. En ese mes fueron más los ciudadanos venezolanos que salieron de Ecuador respecto a los que arribaron. Ello ha generado, por primera vez desde el 2012, un saldo negativo de migrantes de esa nacionalidad en el país.

De acuerdo con datos del Ministerio de Gobierno, en septiembre de 2019 ingresaron apenas 2 458 llaneros, menos que los 90 828 que lo hicieron en agosto, cuando entró en vigencia la visa humanitaria.

Pero el mes pasado la cifra de quienes abandonaron territorio ecuatoriano ascendió a 8 778. La mayoría salió por el paso internacional de Rumichaca (3 929), el aeropuerto Mariscal Sucre (1 641), el aeropuerto José Joaquín de Olmedo ( 1 514) y Huaquillas (1 503).

Las asociaciones de venezolanos y agrupaciones que velan por la población vulnerable migrante enumeran tres potenciales causas del registro en septiembre: la xenofobia, la explotación laboral y la falta de una “vivienda digna”.

Según el saldo migratorio de venezolanos, desde el 2012, en el país están 384 747. Entre enero y septiembre del 2019, se quedaron 134 292. Aunque en el último boletín de Movilidad Humana de la Cancillería se registra que residen 400 000 y de ellos, unos 125 000 ingresaron con algún tipo de visa al Ecuador.

En Guayaquil es notoria la menor presencia de nuevos migrantes. El punto de atención para extranjeros venezolanos, en la Terminal Terrestre de Guayaquil, luce vacío. Unos pocos foráneos se acercan para recibir información o ayuda para alojamiento.

En el refugio Un Techo para el Camino (Guayaquil), la afluencia de migrantes bajó. Foto: Enrique Pesantes/ EL COMERCIO

En el refugio Un Techo para el Camino (Guayaquil), la afluencia de migrantes bajó. Foto: Enrique Pesantes/ EL COMERCIO


Mientras tanto, en el área de arribo de buses, ya no se observan las aglomeraciones que se formaban en los andenes de las cooperativas que llegan de provincias del norte como Carchi, Imbabura y Pichincha.

También en la casa de acogida Un Techo para el Camino, en el sector de la Atarazana, en el norte de la urbe porteña, las cifras cayeron. De 140 residentes temporales venezolanas diarios en agosto bajaron a un promedio de 40 este mes.

Carlos Velasteguí, viceministro de Movilidad Humana, informó que entre el 17 de agosto y el 23 de octubre, se registraron 16 000 aplicaciones para la visa de excepción por razones humanitarias para ingresar a Ecuador. Hasta el momento, se han entregado 9 537 visas para llaneros.

Ronald Borges, coordinador de la Casa, refirió que la exigencia de visa, desde el pasado 26 de agosto, marcó el cambio en los flujos migratorios.

Dijo que un panorama similar se registra en Perú y Chile, países que también solicitan un visado para el acceso a sus territorios. “Hay quienes aún migran, la mayoría de forma irregular, pero ya es en menor proporción. Por el contrario, ahora hay una tendencia que marca una migración a la inversa, están regresando a Venezuela desde el sur del continente y Ecuador”, dijo Borges.

El jueves pasado, por ejemplo, la Casa recibió a 20 migrantes que retornaban desde Chile, Argentina y Perú. Su intención era volver a su país porque no encontraron empleo. Uno de los jóvenes contó que no tenía planes de quedarse en Ecuador, porque cree que en el país la situación económica también es difícil.

“Para pasar trabajo en tierras ajenas, prefiero luchar en mi país con mi familia. En Chile me tocó dormir mucho tiempo en la calle y en parques”, lamentó el joven que prefirió la reserva de su nombre por su estatus irregular.

Andrew Castro, de la Fundación venezolana Mueve, contó que muchos de sus compatriotas decidieron regresarse porque no lograron establecerse formalmente, no tienen paga digna y, principalmente, son objeto de actos xenófobos.

Larry Gómez, oriundo de Valencia, es uno de quienes analiza retornar a su país porque no ha encontrado un empleo estable en el año que habita en Durán. Él es el sustento de su esposa y dos hijos menores. El hombre de 34 años apelará a la visa humanitaria como una última opción para intentar revertir su “mala situación económica” en Ecuador.

Este escenario se presenta mientras avanza el proceso de registro migratorio de los venezolanos residentes en el Ecuador. Esto es una suerte de censo y es el primer filtro para tramitar la visa de residencia temporal de excepción por razones humanitarias, que es parte del proceso de regularización que realiza el

Desde este sábado 26 de octubre, el Ministerio de Relaciones Exteriores habilitó la plataforma virtual para emitir este visado, orientado a los extranjeros que resulten aptos para la regularización. Esta acción se da una vez que se realizan dos pasos previos: el registro en línea, a través del Portal del Ministerio de Gobierno. Luego acuden a una entrevista personal en las oficinas del Servicio de Apoyo Migratorio de esa Cartera de Estado.

Hasta el pasado jueves 24 de octubre eran 118 235 los venezolanos que habían aplicado al censo. De los censados, la mayoría tiene domicilio en Pichincha (47 661) y Guayas (33 020).

Jossie Pinto y Edward Guillén son dos de los venezolanos que ya se censaron y asistieron a su entrevista en Guayaquil. Esperan ser aptos para recibir la visa y así regularizar su estatus migratorio.

Guillén contó que son 13 sus familiares que llegaron a Ecuador para tratar de “empezar una nueva vida”. No les ha sido fácil, el no contar con documentos regularizados les ha impedido acceder a empleos profesionales.

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