18 de septiembre de 2019 00:00

Planteles educativos comparten docentes y psicólogos

Glenda Moreira es también vicerrectora de educación básica del Hipatia Cárdenas. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

Glenda Moreira es también vicerrectora de educación básica del Hipatia Cárdenas. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

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Mariela Rosero
Editora (I)

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Preparando gelatinas de colores, para mostrar gráficamente la presencia del verbo en las oraciones simples y compuestas; participando de juntas académicas y contestando chats de vecinos del Hipatia Cárdenas y de colegios del circuito. Así transcurre la jornada de Glenda Moreira.

Desde hace algo más de tres años, la maestra, de 45, cumple las funciones de vicerrectora del plantel de Quito. Su labor va de 10:00 a 19:00. En este ciclo 2019-2020, Moreira da clases de Lengua y Literatura, a noveno, durante seis horas a las semana. Está en la categoría G y gana USD 817 al mes.

En Ecuador, un docente debe trabajar ocho horas reloj al día. Seis horas pedagógicas en el aula (cuatro de reloj). El resto se distribuye así: dos horas para planificación, revisión y evaluación, y dos para reuniones con profesores y atención al padre de familia. Esto último depende de la autoridad.

Los maestros del subnivel preparatoria, elemental y media son tutores. Es decir que imparten varias asignaturas en un solo grado. Mientras que los de básica superior y bachillerato son especialistas y dan sus clases en varios cursos.

Nelly Miño es subcoordinadora nacional de la Red de Maestros. Y comenta que en algunos casos, profesores y psicólogos deben cumplir su jornada en más de un plantel.

Le han reportado que profesores de áreas especiales deben ir a un colegio y a una escuela cercanos. También que se ha prescindido de inspectores. Pero lo que le preocupa más es que los Departamentos de Consejería Estudiantil (DECE) de colegios deban compartir sus psicólogos con escuelas. Así -reitera- no se puede hacer monitoreo ni seguimiento de los chicos.

Susana tiene 55 años y es psicóloga del DECE de un plantel de 2 000 alumnos, en donde trabaja con otras cuatro colegas. Una vez a la semana debe servir en una escuela, con alrededor de 500 niños.

“No puedo trabajar en prevención. Me gustaría organizar charlas de valores; de educación sexual. Pero ¿cómo les hablo de eso un día y vuelvo a la semana?”. Eso se pregunta la mujer que pidió la reserva de su nombre. En su escuela -recuerda- hubo un caso de abuso sexual entre hermanastros.

Esta situación preocupa a Sybel Martínez, vicepresidenta del Consejo de Protección de Derechos de niños y adolescentes. Ella asegura que el Ministerio se comprometió a invertir en los DECE, con la comisión legislativa Aampetra.

“Mantener psicólogos itinerantes es irresponsable. Hay escuelas en donde no estuvo el profesional del DECE y se debió esperar una semana para activar protocolos”.

La Cartera de Educación confirmó que un acuerdo del 20 de mayo del 2016 permite que los centros con menos de 450 alumnos reciban atención de profesionales de los DECE de planteles del circuito (núcleos o enlazados). No se precisó cuántos laboran así.

Aracelly Granda, directora de la Escuela Juan Francisco Leoro, con profesores.

Aracelly Granda, directora de la Escuela Juan Francisco Leoro, con profesores. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO


Sobre los profesores que se mueven a más de un plantel, la Cartera justificó esa realidad a través de un e-mail. El Reglamento de la LOEI, dijo, establece que cuando un docente no completa las 30 horas pedagógicas en un mismo plantel debe hacerlo en otro cercano.

Según el Ministerio, el 0,20% de docentes fiscales en todo el país cumple su carga horaria en más de una institución.

No es la realidad de la Escuela Juan Francisco Leoro, que dirige Aracelly Granda, de 52 años. Pero ella afirma que el trabajo de profesor sobrepasa las ocho horas diarias.

“Trabajamos con 40 estudiantes, no es igual que ir a una oficina”, dice, por eso aplaude la decisión de reducir la carga administrativa. En estos días, en la Dirección encuentra a padres que le piden cambio de grado. El ciclo pasado, cuenta, tuvo que activar protocolos porque una madre ingresó a una clase y golpeó a una niña; también porque un profesor fue acusado de abusos.

Isabel Vargas, dirigente de la UNE, se queja por los cambios para que maestras embarazadas pasen de la jornada matutina a la vespertina y por decisiones que obligan a un docente a dar una asignatura diferente, sin explicación.

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