14 de enero de 2021 00:00

Plan con el FMI prevé recorte al gasto de USD 1 768 millones este 2021

Obras en Santo Domingo de los Tsáchilas son parte de Casa para Todos, programa que se impulsará este año. Foto: archivo / EL COMERCIO

Obras en Santo Domingo de los Tsáchilas son parte de Casa para Todos, programa que se impulsará este año. Foto: archivo / EL COMERCIO

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Evelyn Tapia
Redactora (I)

El 2021 arranca con un plan de ajuste más fuerte que el que se hizo el año pasado.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) estima que el recorte sería de alrededor de USD 1 768 millones en los egresos del sector público no financiero. Esto incluye recortes en el Fisco, gobiernos locales, universidades, seguridad social.

La cifra consta en el informe de revisión de metas del país, que fue publicado por el multilateral en diciembre pasado.

El documento detalla que se espera reducción en rubros de salarios públicos, inversión y subsidios a los combustibles.

El gasto social, en cambio, debería incrementarse para cumplir con uno de los objetivos del programa.

Si se cumplen esas metas, el Fisco solo necesitaría financiamiento por USD 7 651 millones; de esos, 5 015 millones podrían venir de multilaterales. El monto sería menor, comparado con los USD 13 976 millones que se necesitaron el 2020 para cubrir el hueco fiscal y pagar el capital de la deuda externa.

Pero se trata de supuestos, porque el nuevo Gobierno -que asumirá en mayo- decidirá si continúa con el plan acordado con el Fondo, si propone cambios o si decide suspenderlo por completo, aclara Daniel Baquero, investigador de la Corporación de Estudios para el Desarrollo (Cordes).

Las decisiones que tome el nuevo Gobierno en materia de gasto, ya sea reducirlo, mantenerlo o aumentarlo, serán cruciales, porque mientras más grande sea el hueco fiscal o déficit, más financiamiento se necesitará este año.

Baquero ejemplificó esta situación con un hogar donde no hay nuevos ingresos y quiere gastar más. En ese caso, el resultado será más endeudamiento, sea con préstamos o con la tarjeta de crédito.

Aunque el siguiente Gobierno quisiera gastar más y cubrir esos rubros con deuda, Mónica Rojas, docente de economía de la Universidad San Francisco de Quito (USFQ), explica que las opciones de conseguir préstamos son limitadas.

El Ecuador tiene un perfil de riesgo alto y eso condiciona los montos, los plazos y las tasas de interés con los que un país puede financiarse. “El desorden en el manejo fiscal acotaría aún más las opciones en el 2021”, advierte.

Hasta que se posesione el nuevo Gobierno y envíe una nueva proforma presupuestaria, el Fisco se manejará con el presupuesto repetido del 2020.
Esto significa que, por ahora, se estiman egresos por USD 27 203 millones.

“Es fácil decir ‘no voy a seguir recibiendo dinero del FMI’, pero entonces la pregunta es, ¿de dónde va a conseguir recursos para cubrir lo que hace falta?”, dijo Fausto Ortiz, exministro de Finanzas.

El exministro señaló que el espacio que les queda al Gobierno actual y al siguiente para hacer recortes en los egresos ya es muy escaso en el 2021.

Lo que podría dar un espacio es una reforma en el rubro de seguridad social.

Según Ortiz, el Ejecutivo podría buscar fórmulas para aumentar el aporte de afiliados o aumentar la edad de jubilación; y reducir la dependencia del IESS a las asignaciones del Fisco.

Según el informe del Fondo, el gasto de capital o de inversión en el sector público no financiero cerró el 2020 en USD 6 700 millones, el monto más bajo de la década. Y para este año se estima una merma adicional de 281 millones, lo que le dejaría en los niveles del 2007.

Datos del Observatorio de la Política Fiscal señalan que unos USD 1 300 millones de esos recursos tienen como destino gastos catalogados como corrientes: pago de salarios, supresión de puestos, renuncias voluntarias, entre otros. “El margen que queda para obra pública es pequeño. Se priorizarán proyectos de mantenimiento de carreteras, se terminarán algunos hospitales que estaban pendientes y no más”, apuntó Jaime Carrera, secretario de ese centro.

El Gobierno prevé continuar con el plan Casa para Todos, que tiene recursos en un fideicomiso por USD 400 millones, conseguidos el año pasado con apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Baquero considera que, ante una caída de la inversión pública, el 2021 podría ser el año para tomar medidas que incentiven la inyección de capital privado, pero eso dependerá de quién llegue a Carondelet.

“Las empresas no querrán hacer inversiones hasta que tengan certezas sobre qué políticas adoptará el nuevo Gobierno”, añadió Baquero.

Las estimaciones del FMI son que la inversión privada podría pasar del 15,4% del PIB en el 2020 a 17,4% en el 2025.

En cambio, las proyecciones apuntan a una leve mejora de los ingresos fiscales por dos factores. El primero es que el precio promedio del crudo podría están en USD 37,1 por barril durante este año; es decir, USD 2,4 más que el valor promedio real en el 2020. Además, en los primeros días de enero se ha vendido en USD 45 por barril. Y, segundo, se prevé que la recaudación de impuestos suba USD 700 millones.

El siguiente Gobierno también podría buscar más ingresos a través de una reforma tributaria integral, pero eso dependerá de los acuerdos que se logren en la Asamblea.

Agenda en Washington

El ministro de Finanzas, Mauricio Pozo, se encuentra desde ayer en Washington, en una visita donde prevé gestionar financiamiento para impulsar la reactivación privada.

“El objetivo es avanzar en obtener apoyo financiero para el sector privado ecuatoriano, que le permita recuperarse y generar más fuentes de empleo”, apuntó Pozo, quien mantendrá citas con la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional, el Departamento del Tesoro y de organismos multilaterales.

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