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Personal de primera línea pide más información sobre la vacuna contra el covid-19

En zonas del sur de Quito, como El Recreo y Chiriyacu, Municipio aplicó pruebas de diagnóstico, ayer, 15 de diciembre del 2020. Foto: Galo Paguay / EL COMERCIO

En zonas del sur de Quito, como El Recreo y Chiriyacu, Municipio aplicó pruebas de diagnóstico, ayer, 15 de diciembre del 2020. Foto: Galo Paguay / EL COMERCIO

En zonas del sur de Quito, como El Recreo y Chiriyacu, Municipio aplicó pruebas de diagnóstico, ayer, 15 de diciembre del 2020. Foto: Galo Paguay / EL COMERCIO

Durante más de nueve meses de pandemia, personal sanitario, del orden y de servicios se ha enfrentado al covid-19. Siguen batallando en los hospitales y otros en las calles. Por ello en Ecuador, como en el mundo, serán los primeros en recibir las vacunas, según las autoridades de Salud.

Siete funcionarios que han estado en primera línea frente al contagio contaron que tienen “altas expectativas” en torno a la aplicación de las dosis, pero también “incertidumbre”. Son médicos, enfermeros, auxiliares, agentes metropolitanos, de limpieza hospitalaria y de calles, etc.

De los siete entrevistados, cuatro sí se aplicarán la vacuna y tres no lo harán. El primer grupo se inmunizará para protegerse ante este virus aún desconocido, aunque siente temor. Mientras que el segundo no lo hará por sus afecciones de salud, falta de certezas o porque ya se infectó.

Raúl Jervis, director médico del Hospital Metropolitano de Quito, apunta que aún hay “muchas dudas” en torno a la vacuna. El principal cuestionamiento es si generará o no efectos adversos. Pero él sí se vacunará, ante la emergencia sanitaria.

La dosis de Pfizer-BioNtech, por ejemplo, alcanzó una eficacia del 95% y aún no se ha identificado una “reacción adversa grave” en los ensayos clínicos, según la Agencia Reguladora de Productos Sanitarios de Reino Unido, uno de los primeros países en aplicarla. Allá se hará un seguimiento a los vacunados para detectar si hay problemas a largo plazo o si la inmunidad será permanente. Siguen evaluando si alguien que ya se contagió debe colocarse la fórmula.

El Ministerio de Salud de Ecuador contará con información demográfica para hacer el seguimiento. Se habló de seis meses de monitoreo a cada ciudadano, para estudiar los efectos, y que se buscará el apoyo de centros privados para la distribución.

Esos puntos no están claros en el país, señala Jervis. En el hospital, 65 de los 1 300 trabajadores se han infectado. “Aún no sabemos qué pasará con ellos; tampoco nos han pedido un listado de los administrativos y personal médico; tomando en cuenta que se dividió en dos a los que están en ‘súper primera línea’, es decir, quienes atienden a los pacientes con covid-19, y los que tratan otras patologías y también corren riesgo”.

En el Hospital Carlos Andrade Marín (HCAM), del Seguro Social, tampoco conocen quiénes accederán a las dosis. “Estamos esperanzados de que la vacuna sea efectiva y segura”, subraya Ximena Garzón, coordinadora general de Docencia.

La mayoría -cuenta- quiere colocarse la dosis, ella no lo hará. Desde los 15 años padece una alergia medicamentosa o reacción adversa a un fármaco. “En las recomendaciones de Pfizer se explica que quienes son alérgicos no deben aplicarse”.

Víctor Álvarez, presidente del Colegio Médico de Pichincha, anticipa que la mayoría de galenos aceptará la inmunización. Sin embargo, espera que las autoridades den a conocer el procedimiento de distribución y seguimiento.

“Hasta el momento no hemos tenido reuniones con el Ministerio; tampoco en los sanatorios. Hay expectativa, pero también incertidumbre”. Él sí quiere vacunarse.

Al enfermero David González y al encargado de limpieza Eloy Viteri les preocupa la efectividad y seguridad. Ellos laboran en el Hospital Pablo Arturo Suárez, en donde se concentraron los casos de covid-19. Pero opinan que “aún no hay certezas en torno a si se proporcionará la dosis a trabajadores de salud que ya se infectaron (como Eloy)”.

Personal del orden y de servicios también espera recibir la fórmula. Yolanda Gaete, gerenta de la Empresa Metropolitana de Aseo (Emaseo), destaca la voluntad del Gobierno de inmunizar a quienes corren mayor riesgo de contagio. 320 de 1 600 trabajadores, entre ellos, quienes manipulan desechos, ya se han infectado, por lo que la vacunación es fundamental; incluso, ella se aplicará la dosis. “Las autoridades del Ministerio todavía no han abierto canales de diálogo para concretar el proceso”. Espera que se comuniquen pronto.

Carlos German, subinspector del cuerpo de agentes metropolitanos de Quito, concuerda en la necesidad de tener más información. Él y su equipo de 10 funcionarios sí apostarán por la protección. “Esperamos con gran expectativa la vacuna”.

Antonio Loya, representante de las casas Mi Amigo Divino, destacó que los residentes tienen la disposición de recibir la vacuna. No conoce si estará disponible para geriátricos privados o solo para los públicos.

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