1 de diciembre de 2018 00:00

El Patrimonio es el alma del Desfile de la Confraternidad

Las alegorías fueron construidas en un taller, en Calderón. Manuel Pérez las pintó. Foto: Patricio Terán / El Comercio

Las alegorías fueron construidas en un taller, en Calderón. Manuel Pérez las pintó. Foto: Patricio Terán / El Comercio

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Evelyn Jácome

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Para armar la réplica de la iglesia de San Francisco, una de las joyas arquitectónicas de Quito, se debieron cortar con paciencia y buen pulso cerca de 500 piezas de esponja.

Este templo, que mide más de tres metros de alto, formará parte del montaje de un carro alegórico del Desfile de la Confraternidad, el más importante de las fiestas capitalinas, que se realizará hoy en la av. De los Shyris desde las 09:00. Mañana, la parada será a la misma hora en la Tribuna del Sur.

Este año, el motivo del evento es el patrimonio, a propósito de los 40 años de la declaratoria de Quito como Patrimonio Cultural de la Humanidad.

En un taller ubicado en Calderón, las iglesias y casas antiguas de la ciudad cobran vida de la mano de 15 trabajadores. A la entrada de un gran galpón está La Catedral. En medio de las siete cruces y balcones se respira quiteñidad.

Francisco Saona, gerente de Corporación Creativa, empresa a cargo de la producción de estos eventos desde 1990, cuenta que en el taller se elaboran dos carros alegóricos. En el primero se representa la monumentalidad arquitectónica de Quito, y en el segundo, el patrimonio intangible: la banda municipal, los rucos del valle y los cánticos de la cosecha del trigo de Aloguincho.

Los vehículos miden 4,20 m de alto, 3,5 m de ancho y 14 m de largo. Todas las figuras tienen estructura metálica recubierta por esponja pintada con laca.

Elaborar cada uno cuesta, incluida la amplificación, la logística de desplazamiento, entre otros, unos USD 20 000. El costo estimado para los dos desfiles es de USD 90 000.

Justamente, debido a un tema presupuestario, este año se elaboraron solo dos alegóricos. En años pasados, se llegó a armar hasta 10 plataformas.

Los 80 planteles educativos que participarán inician los ensayos con uno o dos meses de anticipación. El establecimiento que tiene la comitiva más grande es el Colegio Nacional Mejía. El rector, Guillermo del Hierro, explica que 250 alumnos forman parte de la Banda de Guerra y de las bastoneras y que repasan desde el inicio del año lectivo, pero durante el último mes, intensifican las prácticas. El Colegio 24 de Mayo también se une a este saludo a la ciudad. Nelly Miño, su rectora, cuenta que marcharán unas 170 personas.

Se calcula que entren en escena unas 8 000 personas.

Cada desfile demorará al menos cuatro horas y media. Saona explica que en este tipo de eventos el desplazamiento es lento. En una parada militar, por ejemplo, los participantes caminan a 4 km/h, pero como en los desfiles la gente baila, avanza a 1,5 km/h.

216 agrupaciones aspirantes aplicaron para participar en el desfile. Se realizó una evaluación y se seleccionaron 120.

Alfonso Espinosa, vocero de la Secretaría de Cultura, cuenta que el origen de esta parada tiene al menos 30 años. Las fiestas de Quito surgieron con un espíritu de celebración y serenata. Al inicio, los desfiles fueron auspiciados por marcas de licor, pero conforme pasó el tiempo adquirieron un carácter más cívico y cultural.

A las 03:00 de hoy se tiene planificado asegurar las rutas y hacer el montaje de tribunas, tarimas, carpas, puestos de mando. A las 05:00 saldrán los dos carros alegóricos hacia la Shyris. Se espera que a cada desfile asistan 100 000 personas.

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