20 de September de 2009 00:00

Una pareja de foráneos es acusada de propagar con intención el VIH

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Redacción Guayaquil 

Una identidad falsa utilizó Juana C.  para burlar los controles migratorios de la frontera sur y volver a Ecuador. Ella dijo que se llamaba Caroline Carolain Flores Medrano y así engañó a la Policía. 

La mujer fue deportada a su natal Bolivia, el 26 de junio anterior, luego de que la Justicia confirmó que ofrecía sus servicios sexuales en Guayaquil, pese a que es portadora del virus VIH.

No se conoce la cifra exacta de los posibles contagiados. Se menciona que pueden llegar hasta 2 000 hombres, pues ella confesó que tenía ocho encuentros sexuales cada día y esa rutina la siguió durante  ocho meses que duró su primera estadía en Ecuador.
En su última versión, dada al fiscal Pedro Ortega, Juana C. dijo que volvió al país en agosto y lo hizo porque “dejó unas cosas pendientes”. Luego buscó a su pareja, el ucraniano Genaddi B., quien también fue detenido por supuesta explotación sexual a la mujer, pero recuperó su libertad.

La investigación de la Fiscalía y de la Policía confirmó que los extranjeros luego de su reencuentro volvieron a cometer el mismo delito por el  que fueron arrestados en mayo. Ellos  enganchaban a sus clientes a través de  Internet. El miércoles pasado, ambos fueron detenidos en una casa en Urdesa, luego de que un policía encubierto se contactó con los extranjeros y planificó un encuentro. 

Luego de la captura, la pareja  fue sometida a una  audiencia de formulación de cargos que tuvo el objetivo de formalizar su aprehensión e iniciar el proceso penal en su contra. La diligencia  estuvo a cargo de  la jueza Duodécima de Garantías Penales del Guayas, Guadalupe Manrique, quien dispuso que los dos sean recluidos en la Penitenciaría del Litoral.

Su decisión se tomó luego de que se denunció que la boliviana volvió para prostituirse y  que ofrecía sus servicios sexuales en el portal www.mundoanuncio.com. Allí había insertado el mensaje titulado “Te trato mejor que tu novia-Guayaquil...”.

Le seguía un texto que decía: “Con besos y cariños, te permito hacer el amor sin límites, con todas tus fantasías. Te espero en mi departamento”. A continuación sugería su número celular para pactar las citas con sus clientes y mostraba  fotos  en ropa interior.
 “Fue detenida cuando se citaba con otra persona. La vez anterior se tomó las precauciones para que no contagiara a más gente y se la deportó, pero nuevamente regresó y lo continúa haciendo, por eso está siendo enjuiciada”, manifestó el fiscal Pedro Ortega.
En su declaración en la Fiscalía, la extranjera reconoció que retornó a prostituirse y que ha mantenido relaciones sexuales con unas seis personas. Ella dijo que sí les advirtió que tiene VIH y que para protegerse “usaba dos preservativos a la vez”. A la semana reunía unos USD 90 por esas citas.     

La Fiscalía  protestó por la decisión judicial que favoreció al ucraniano Genaddi B. Desde mayo pasado,  afronta un juicio  por explotación sexual en el Juzgado Octavo de lo  Penal del Guayas, pero  fue liberado con la condición de que se presente cada semana ante una autoridad; esta medida no fue suficiente  para volver a cometer el mismo delito.

Él también tiene VIH y era el encargado de organizar y filmar los encuentros sexuales que tenía su pareja. Así lo confirman las evidencias  encontradas en su primera detención. Por ejemplo, se detectó que los contactos los hacían  a través de las páginas web: www.sexoconmariana.com o www.mundoanuncios.com.
Ahora, la jueza Manrique autorizó su detención y que ambos afronten un juicio por propagación intencional de enfermedades infectocontagiosas. Aunque Ortega cree que lo mejor sería deportarlos a sus países de origen. “Se ha comunicado a los consulados de Ucrania y Bolivia para que conozcan el caso y así poder repatriar a los extranjeros”.

Grababan sus citas

La Policía confiscó   a la ciudadana boliviana Juana C.  documentos posiblemente adulterados, así como los teléfonos celulares con los que mantenía los contactos con sus clientes.

También detectó  que en el domicilio estaban ocultas cámaras de video para registrar los encuentros sexuales. Según los policías, el ucraniano era el encargado de grabar las citas. Se sospecha que eran usadas en pornografía por Internet.

La investigación  de los uniformados también reveló que la mujer cobraba USD 40 por cada encuentro sexual. Las citas se cumplían en su domicilio, aún se indaga si acudió a otros sitios.

La pareja venía ofreciendo  sus servicios sexuales desde agosto del año pasado, primero en Guayacanes y ahora en La Alborada, ambas en Guayaquil.

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