14 de September de 2009 00:00

El país, sin contingencia montañista

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Redacción Sociedad 

El desafío de ascender hasta los 4 000 metros de altitud o más y el encontrarse con un espacio natural especial lejos de la monotonía cotidiana son las principales motivaciones que impulsan a la práctica del montañismo.

Los expertos consideran que es una actividad de aventura en proceso de masificación, porque cada vez es menos complicado acceder a estos sitios. Subir al Ruco Pichincha, por

EL COMERCIOejemplo, hoy resulta más rápido y cómodo a través del teleférico. A los refugios del Cotopaxi o del Cayambe ahora se llega fácilmente en vehículos todoterreno.

No obstante, el mayor inconveniente es que, según Rafael Martínez, instructor de la escuela de la Asociación de Guías de Montaña (Aseguim), la mayoría de la gente no tiene el conocimiento ni la preparación adecuados. “Van como a un paseo cualquiera de fin semana”. Los accidentes ocurren por caídas tras resbalones, desprendimiento de rocas, avalanchas de hielo, pérdidas y hasta por impacto de un rayo. 

El cabo Wilson Solano, miembro del GOE y especializado en Francia en búsqueda y rescate de personas, ha participado en varios rescates. Él cree que  hay ocasiones en  que estos accidentes ocurren por imprudencia y desconocimiento. “La gente se aventura sin el equipo básico que al menos le permita orientarse cuando se pierda”.

En lo que va de 2009 ya se han reportado unos 20 accidentes, el  75% con resultados fatales (al menos 15 muertes en el país). El viernes 7 de agosto, una turista, junto con  su hija de 12 años e hijo de 10, además de  un guía de montaña, quedaron sepultados por grandes pedazos de hielo que se desprendieron de la base del glaciar. Esto ocurrió mientras caminaban a 4 300 m de altitud, en el Cayambe.

20 días después, el canadiense Alexis Hernández, de 31 años, murió sepultado por una avalancha de nieve a 4 900 msnm, en el Carihuairazo, en Tungurahua.

Un año antes, el 24 de agosto de 2008, en el Ruco Pichincha un hombre y una mujer (ambos de 30 años) y un niño de 12 años murieron a causa de una descarga eléctrica de un rayo.
Y esta semana,  Xavier Jácome, instructor militar de andinismo, de 26 años, murió mientras escalaba el Chimborazo.

Pero también hay historias dramáticas con final feliz. Una de ellas es la de la alemana Rocío Ponce, que tras permanecer por 24 horas sola y perdida en el Ruco Pichincha, apareció viva y en buen estado de salud, pese a permanecer la noche a la intemperie y a muy bajas temperaturas.

Martínez insiste en que “no se trata de que no lo hagan, sino que primero deben saber cómo hacerlo”. Para eso, el potencial excursionista tiene que buscar información precisa sobre las características y condiciones del sitio que  visitará. Además, los turistas deben ser orientados por un guía especializado, protegerse con vestimenta adecuada y considerar otras precauciones.

En Francia, los rescatistas de montaña están en el lugar mismo donde están los ascensionistas. Eso les permite actuar apenas ocurre un accidente y rescatar a tiempo a los turistas.
Esa fue la experiencia de Rafael Martínez durante los tres años de preparación como instructor de guías de montaña.

Si bien en Ecuador la Policía, la Cruz Roja y la Defensa Civil tienen grupos de rescate, “no están aclimatados para hacer rescates en la alta montaña”. Esta tarea la cumplen en forma voluntaria  los miembros de la Aseguim.

Martínez recomienda formar un grupo interinstitucional de rescate. Aparte de formular un plan de contingencia en conjunto con municipios, Policía, empresa privada, en especial los operadores que ofertan esta tendencia turística. “Esto para ver por qué están ocurriendo los accidentes y para dar directrices”.

A su vez, Xavier Carrera, presidente de la Aseguim, acusa la falta de información desde los servidores   turísticos y desde el Ministerio del ramo. Ni en el teleférico ni en los refugios o albergues se advierte sobre los riesgos de cada zona. También cree que hay operadoras y agencias que contratan a gente que nos es guía de montaña. La mayoría solo es guía  naturalista del Ministerio del Ambiente. Los contratan porque cobran USD 60 por dos días en el Cotopaxi frente a los USD 70 y 80 diarios que cobra un  guía  profesional.

En Ecuador hay 49 guías de montaña y 21 aspirantes registrados por la Aseguim. Están preparados para desempeñarse en alta montaña, a más de 4 500 m de altitud.

Pero Martínez insiste en que el turista antes de ir a la alta montaña evalúe su condición física y de salud. También aconseja que en una sola jornada suba más de 2 000 m   de diferencia a la altitud en que habitualmente vive, por los efectos adversos en el organismo.

La precaución es determinante
   
Al ir de excursión, debe notificar en casa. Si es posible también hágalo en el punto más cercano al sitio a donde ascenderá; además,  indique qué actividad hará y el itinerario que cumplirá.

Si lo sorprende la neblina, debe buscar un punto grande de referencia, una parte plana o una cueva. Si va llover, trate de retornar al punto de partida.

En caso de perderse, no tiene que alejarse del sitio hasta ser localizado. Debe abrigarse lo mejor posible y protegerse del viento.

Para acampar, se debe buscar un espacio seco (no cenagoso), lejos de ramas para evitar daños y con barreras contra el viento. Para dormir, use un ‘sleeping’ y una colchoneta que aíslen al cuerpo del frío.

Ascienda acompañado de un guía especializado. Muchas áreas protegidas exigen que un guía acompañe a los grupos en las zonas agrestes.

Tres personas son el mínimo recomendado para subir a la montaña.Eso porque si un compañero se accidenta, otro permanecerá con él, mientras el tercero va en busca de auxilio.

La preparación psicológica y física es fundamental. Además de la convicción, se necesita un buen estado físico. 

No debe sufrir  problemas de salud como arritmia y otros problemas; en la altitud el desgaste es fuerte. Para hacer alta montaña, se aconseja  un chequeo médico.

Entre las provisiones no deben faltar frutas: una manzana o un durazno y un plátano, y agua. Además, el guía del grupo tiene que llevar un botiquín básico.

Lleve suficiente agua, al menos dos litros por persona. También debe olvidarse del bloqueador solar.

Así sea experto en montañismo, si no conoce las condiciones del terreno es preferible que sea guiado por alguien que conozca el lugar. Así evitará perderse y sufrir algún accidente.

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