12 de julio de 2020 00:00

Pacientes sin covid-19 buscan atención en plena emergencia

En marzo, Rosa Torres logró operarse de la vejiga. Le preocupa no haber obtenido cita para un chequeo

En marzo, Rosa Torres logró operarse de la vejiga. Le preocupa no haber obtenido cita para un chequeo. Foto: Vicente Costales / El Comercio

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Mariela Rosero
y Valeria Heredia (I)

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Sabrina Guerra, de 43 años, luchó hasta obtener una fecha para que su hijo Michael, de 21, fuera operado. Nació con pie cavo, deformación de la parte inferior de la extremidad, que le causa dolor al caminar. Por más de un año tramitó citas en hospitales públicos y cuando creyó lograrlo, la cirugía se suspendió por el covid-19.

La mujer empezó la búsqueda de un turno en Lago Agrio y al no obtener resultados se trasladó a Quito, para pelear por un espacio en el Hospital Pablo Arturo Suárez (HPAS).

Antes de la pandemia, en esta casa de salud se operaban patologías traumatológicas. Pero en marzo fue declarado centinela o de atención exclusiva de casos de coronavirus, por lo que el resto de especialidades se trasladaron al Docente de Calderón, Enrique Garcés y Eugenio Espejo, etc.

Ese fue el plan inicial, ya que hoy “prácticamente se ha dado prioridad a casos de covid-19 y no se ha logrado atender a quienes están en lista de espera por una cirugía. Son cerca de 3 500 solo en traumatología”, indica Juan Barriga, coordinador provincial de esa área.

El hijo de Sabrina está en el listado. Luego de un largo trámite, la fecha de la operación se pactó para el 7 de abril. “Pero nos avisaron que estaba suspendida. No sé hasta cuándo”.

Un caso parecido vive Fernando, extranjero de 39 años, quien pide mantener en reserva su apellido. Debe operarse la rodilla y unas hernias.

Si alguien con patologías traumatológicas no se trata de forma oportuna, queda inmovilizado. “Hay personas que no pueden desplazarse, requieren la cirugía de inmediato”, apunta Robin Villegas, médico residente del HPAS.

Desde el 15 de junio, el Ministerio de Salud no ha contestado a este Diario cómo se ha organizado para no privar de atención a otras patologías.

Fundaciones como Manitos de Amor, Esperanza y Vida y Funcrea, con 570 miembros con enfermedades catastróficas y cáncer, dicen que algunos de ellos no han accedido a tratamiento y servicio médico en estos meses.

La situación es diferente en centros del Seguro Social. Incluso en el Quito Sur, que se concentra en casos de covid-19, se han utilizado las 36 camas para adultos y 18 para niños, en emergencias y maternidad.

El Carlos Andrade Marín (HCAM) es un hospital de atención mixta, es decir, trata a quienes tienen y no la nueva cepa del coronavirus.

Allí está internado William Cabezas, de 44 años. Desde marzo, el contratista de obras civiles se mantuvo confinado, junto con su familia, para evitar contagiarse. Pero el viernes 3 se trasladó a otro inmueble, en El Condado, para adecuarlo, y allí sufrió un accidente.

Sentado en una de las 245 camas del ‘área no covid’ relata que intentó poner un techo a un graderío. Llovía y tenía una plancha de hierro y cables de alta tensión en la terraza. “No toqué nada, quizá pasó corriente. Los doctores creen que pude morir carbonizado o terminar amputado”.

El miércoles, en uno de los quirófanos, le hicieron una limpieza y revisaron que no tenga secuelas en arterias, que pudieran alterar la circulación de la sangre al corazón.

Roberto Beletanga, director médico encargado, señala que todos pasan por un triaje. Separan a quien tiene síntomas respiratorios. Los llevan al bloque 1, alrededor del que hay un sellado hermético con polietileno, esponja y vidrio.

Además de las cirugías de emergencia, el HCAM no ha dejado de hacer la mayoría de las programadas. En enero hubo 585; en febrero, 498; en marzo 497. En abril y mayo, 627. En junio completaron las 369.

Byron Pasquel, jefe del Área de Cirugía, apunta que tienen 15 especialidades quirúrgicas. Y que las que no podían postergar han sido las de cáncer de seno, útero, prostático, cerebrales y más tumores.

Entre las cerca de 15 operaciones diarias en emergencias están: accidentes de tránsito, quemaduras, lesiones de columna, etc. En el área covid, cirugías pulmonares, etc. Siempre con personal diferenciado.

En marzo, Rosa Torres, de 50, ingresó al HCAM. Le operaron de un problema en la vejiga. Pero lamenta no haber logrado controles médicos, ya que las citas son reagendadas.

El hospital amplía cada vez más las áreas de atención para pacientes con covid-19. Empezó con una y planea abrir la séptima. Sirven con 175 camas.

“Sentía temor de ir al quirófano en esta época de coronavirus”, admite René Cobos, de 66 años, a quien hace nueve días le extirparon un tumor en el occipital derecho, tras cuatro horas de operación. Pasó un día en terapia intensiva y el jueves fue dado de alta, para que siga con cuidados en casa.

“Tenía fuertes dolores de cabeza, me desvanecía cuando caminaba; se me amortiguaba el cuerpo. Cuidan de los pacientes, yo no me contagié”.

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