7 de September de 2009 00:00

Organización popular en el Quito colonial

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La comunidad indígena, heredera del antiguo ayllu, logró mantenerse a pesar de la destrucción organizativa y cultural que provocó la conquista española.

De manera que durante la Colonia, ellas conservaron sus relaciones de reciprocidad y vida comunitaria, aunque las tierras que poseían, pese a las Leyes de Indias que procuraban protegerlas, progresivamente se perdieron en beneficio de la nueva clase de los hacendados terratenientes.

La Colonia también introdujo la esclavitud de negros, cuya condición impidió la existencia de organizaciones propias.

Por su parte, durante la Colonia nacieron los oficios, es decir las diversas formas del trabajo artesanal, asentadas, de una parte, en las ancestrales habilidades aborígenes para la cerámica, los textiles, el laboreo de las minas o la construcción, y de otra en las nuevas actividades introducidas: forja del hierro, carpintería, albañilería con ladrillo y tejas, curtiembre, etc.

El Centro Histórico de Quito y particularmente sus iglesias son un reflejo de la habilidad de los artesanos y artistas surgidos durante la época colonial.

Los gremios, es decir las organizaciones de artesanos por oficios, fueron, junto con las comunas indígenas, los dos pilares coloniales de la organización popular. Y, desde luego, el soporte de las luchas populares.

Porque las “sublevaciones” indígenas se asentaron en el apoyo de las comunas, así como las protestas de los gremios enfilaron sobre todo contra las regulaciones de los cabildos, que afectaban su actividad.

En el siglo XVIII se conoce por lo menos 10 grandes rebeliones indígenas. La Rebelión de los barrios de Quito en 1765 es la mejor conocida entre las protestas levantadas con apoyo de los  gremios.

Todavía se conoce poco sobre el papel de los gremios, los indios y los negros durante las luchas por la independencia que, sin duda, encabezaron los criollos blancos y las élites mestizas. Y eso a pesar del avance de investigaciones que ha provocado la celebración del Bicentenario de la Revolución Quiteña realizada en  1809.

Pero lo cierto es que la República del Ecuador, fundada en 1830 tras su separación de la Gran Colombia , instaló el poder criollo en un sistema oligárquico-terrateniente.

Este no solo mantendría la dominación y la explotación sobre la población indígena, negra y mestiza, sino que incluso agravó la situación de los indios por el desarrollo del régimen de las haciendas serranas, en tanto en la Costa la explotación a montubios, cholos, campesinos y los pocos indios que quedaron, se afirmó con el auge de la hacienda cacaotera y el dominio de la oligarquía comercial y bancaria.

De manera que durante el siglo XIX, fue la ausencia de organizaciones populares y políticas lo que impidió enfrentar al régimen oligárquico terrateniente-comercial.

Las “rebeliones” populares simplemente merecieron la represión, que contra los indios fueron sangrientas.

Como lo demostrará el siglo XX, solo cuando crecieron las organizaciones populares y asumieron roles políticos, las clases dominantes se sintieron realmente amenazadas.

Son ellas las que temen a las organizaciones populares y las combaten creyéndolas violentas y destinadas a atentar contra la democracia. Continuaremos escribiendo  sobre el tema.

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