29 de octubre de 2019 17:33

Oirsa analiza la aplicación de medidas de bioseguridad contra el Fusarium en la región

Simposio Internacional Fusarium Raza 4 desarrollado este martes 29 de octubre del 2019 en Guayaquil. Foto: Enrique Pesántes / EL COMERCIO

Simposio Internacional Fusarium Raza 4 desarrollado este martes 29 de octubre del 2019 en Guayaquil. Foto: Enrique Pesántes / EL COMERCIO

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Priscila Alvarado

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La mejor opción para evitar el impacto del hongo Fusarium Raza 4 o Mal de Panamá en la producción de musáceas es la exclusión. Así lo confirmó Nancy Villegas, coordinadora de Análisis de Riesgo del Organismo Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria (Oirsa), la mañana de este martes 29 de octubre del 2019, en Guayaquil.

Ella participó en el I Simposio Internacional del Fusarium que tiene a la región en alerta máxima desde julio de este año. El Raza 4 es un hongo que llegó al continente americano y que está presente en el departamento de La Guajira, en Colombia, desde agosto pasado. Por la cercanía, los países de la región activaron sus planes de contingencia para excluir la plaga que amenaza con devastar la variedad Cavendish que hoy exportan Ecuador y el resto de productores.

Según Villegas, 18 países como Taiwán, Malasia, Indonesia, Filipinas, Jordania, Mozambique, Australia, entre otros, conviven con esta enfermedad. "Los brotes de esta plaga en el ámbito mundial han revelado la complejidad de su tratamiento y erradicación, ya que no tiene cura", señaló.

En el caso de Ecuador, desde el 3 de julio, se implementaron medidas de exclusión bajo un protocolo internacional para controlar eventuales propagaciones en América Latina y el Caribe.

"La importancia de la producción bananera ecuatoriana se observa en el porcentaje de aportación a escala mundial", enfatizó.

La Dra. Nancy Villegas expuso en el simposio sobre la necesidad de capacitar a los productores bananeros. Foto: Enrique Pesántes / EL COMERCIO

La Dra. Nancy Villegas expuso en el simposio sobre la necesidad de capacitar a los productores bananeros. Foto: Enrique Pesántes / EL COMERCIO

El país en el 2018 vendió 6,5 millones de toneladas métricas de la fruta. Eso significó que el 30% de lo que se consumió en el mundo salió de las plantaciones ecuatorianas. El país se encuentra en el ‘top ten’ de los mayores exportadores junto a ocho países latinoamericanos.

Sin embargo, la especialista de Oirsa señala que se debe trabajar en las fronteras para promover un tránsito sano.

Los arcos de desinfección son una medida preventiva y efectiva pero, se vuelve necesaria la inclusión social.

Villegas explicó que aparte de capacitar a los productores bananeros, la ciudadanía debe entender la amenaza que representa la plaga a las musáceas. "Los mapas de vulnerabilidad que se han levantado en los países miembros del Organismo han permitido tener situadas las zonas de riesgo por la presencia de plantaciones o de tránsito de personas", señaló.

Patricio Almeida, director de Agrocalidad, dijo que por la incidencia de la plaga, se necesita la implementación de medidas fitosanitarias severas para evitar el movimiento del patógeno de áreas infectadas a áreas libres.

Por ejemplo, desde Agrocalidad se emitió una resolución para evitar el transporte de material vegetal de un finca a otra. "Las nuevas siembras deben realizarse mediante meristemos y no con colinos como tradicionalmente se hace en provincias productoras", detalló.

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