10 de noviembre de 2018 00:00

Un oficio que nace en las faldas del volcán Chimborazo

Cuidar el delicado cuello de los animales es la parte más complicada del trabajo. Foto: Glenda Giacometti / El Comercio

Cuidar el delicado cuello de los animales es la parte más complicada del trabajo. Foto: Glenda Giacometti / El Comercio

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Cristina Márquez

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El sonido de un churo, un antiguo instrumento andino similar a una bocina, irrumpió el silencio en las faldas del volcán Chimborazo y anunció el inicio de un nuevo chacu.

Así se conoce en kichwa a la captura y esquila de vicuñas, camélidos endémicos de la zona andina que hasta el 2017 se consideraban especies protegidas y estaban en peligro de extinción. La actividad se realizó al amanecer del miércoles de la semana pasada y congregó a unas 250 personas, que quieren convertirse en los primeros vicuñeros del Ecuador.

Ese es un oficio nuevo en la Reserva de Producción de Fauna Chimborazo, donde habitan 13 comunidades de Chimborazo, Tungurahua y Bolívar, y unas 7 000 vicuñas.

En esa zona la gente se dedica a la crianza de alpacas, manufactura de artesanías, ganadería y en las partes bajas, a la agricultura, pero ahora quieren sumar un nuevo ingreso a sus hogares. Ellos esperaron 31 años desde que se introdujeron las primeras vicuñas, que fueron traídas de Chile y Perú, para aprovechar sus fibras.

“El manejo de las vicuñas es muy diferente al de las alpacas y llamas, que son animales que ya están familiarizados con la gente. Las vicuñas son animales muy delicados que pueden llegar a morir por estrés”, explicó a los asistentes Maritza Vaca, docente de la Espoch y colaboradora del proyecto que coordina el Ministerio del Ambiente.

La esquila requiere una técnica precisa para evitar que las vicuñas mueran; esa es la parte más difícil del trabajo.

Los vicuñeros deben atraparlas con precaución, tomarlas por el cuello y cortar el vellón con una máquina, en un tiempo máximo de 15 minutos para que el animal sobreviva.

Las vicuñas dejaron de ser una especie protegida en la categoría cites 1 y pasaron a ser de categoría cites 2; es decir, ahora se puede aprovechar su fibra, pero que continúan siendo una especie protegida y no se pueden faenar, aclaró Vaca.

Los habitantes de las comunidades se unieron para integrar la Asociación de Vicuñeros del Ecuador, que en el momento tiene 84 miembros. Ellos empezaron su preparación para su nuevo oficio el año pasado.

Recibieron visitas de especialistas peruanos con experiencia en el manejo de vicuñas y asesoría de técnicos de la Escuela Superior Politécnica de Chimborazo (Espoch). Además, con frecuencia participan en prácticas de campo para afinar su habilidad para la captura de los animales.

Miguel Ángel Matiag tiene 49 años y es uno de los vicuñeros más entusiastas. Él es oriundo de la comunidad Cunugyaku, en Tungurahua, donde la gente se dedica a la agricultura y a la ganadería.

“Nunca hemos tenido una experiencia similar a esta. Por años estuvimos esperando a que las vicuñas se reprodujeran lo suficiente para poder aprovecharlas y al fin llegó el momento. En mi familia tenemos muchas expectativas”, contó Matiag, quien fue designado administrador del proyecto en la primera asamblea de vicuñeros.

Hasta el momento, 34 personas han recibido la capacitación para manejar vicuñas. Ahora, ellos deben replicar a sus vecinos en las comunidades esos conocimientos.

“Aún no sabemos mucho sobre los chacus. Nuestra función por el momento es ayudar en las capturas, pero soñamos en que algún día podremos hacerlo nosotros mismos, por nuestra cuenta”, dice Pedro Cambi, de la Chorrera, una comunidad de Chimborazo.

Él lideraba a un grupo que sostenía una cuerda con banderines de colores. Todos caminaban en línea recta para acorralar a las vicuñas en una especie de triángulo cercado con mallas negras.

Tras 15 minutos de caminata, la gente logró atrapar cerca de 150 vicuñas, que fueron esquiladas exitosamente en tres horas de trabajo. Los vellones, que se consiguen del lomo y patas de los camélidos, fueron almacenados por técnicos del Ministerio del Ambiente, hasta que la Asociación cuente con un centro de acopio.

Las fibras de vicuña son altamente cotizadas en el extranjero por su finura, textura suave, y escasez en el mercado. Una prenda supera los USD 2 000 en Europa y la lana es requerida por diseñadores famosos.

En el 2019 la comercialización y búsqueda de mercado en el extranjero será la meta de la asociación. Técnicos de varias Carteras de Estado acompañarán el proceso de negociaciones comerciales.

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