4 de June de 2009 00:00

Obama aboga en El Cairo por un “nuevo comienzo” con el mundo musulmán

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El Cairo, AFP

El presidente estadounidense Barack Obama abogó el jueves en El Cairo por un “nuevo comienzo” en las relaciones entre Estados Unidos y el mundo musulmán, que permita dar vuelta a la página “de la desconfianza y los desacuerdos” y resolver el conflicto israelo-palestino.
 
“Vine a buscar un nuevo comienzo entre Estados Unidos y los musulmanes, un comienzo basado en el interés mutuo y el respeto mutuo, un comienzo basado en esta verdad de que Estados Unidos y el islam no se excluyen”, aseveró Obama.
 
“Mientras nuestras relaciones sean definidas por nuestras diferencias, daremos el poder a los que siembran el odio antes que la paz, a los que promueven el conflicto en vez de la cooperación”, declaró Obama en la universidad de El Cairo ante unas 3 000 personas.
 
“Este ciclo de desconfianza y de discordia debe terminar”, afirmó Obama en un discurso destinado a los 1.500 millones de musulmanes del mundo entero, que pretende poner fin a la era de su predecesor George W. Bush.
 
Citando el Corán, Obama afirmó que quiere expresar su verdadero respecto de todos los asuntos en discusión o que provocaron un distanciamiento entre Estados Unidos, líder de Occidente, y el mundo árabe y musulmán.
 
La guerra de Irak, el escándalo de la cárcel de Abu Ghraib, la prisión en la base militar estadounidense de Guantánamo o la prioridad a la lucha contra el terrorismo que dio Bush tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 sellaron la discordia entre occidentales y musulmanes.
 
Pero Obama subrayó que el mundo musulmán también debe luchar contra los  “prejuicios” antiestadounidenses, aludiendo también a algunos asuntos delicados en materia de derechos humanos, como el papel de la mujer o la “libre elección”  en las sociedades musulmanes.
 
Sobre el conflicto israelo-palestino, clave en la región, Obama sostuvo que  “la única solución para las aspiraciones de ambas partes debe ser dos Estados, donde israelíes y palestinos vivan en paz y seguridad”.
 
“Estados Unidos no dará la espalda a la legítima aspiración de los palestinos de dignidad, oportunidad y un Estado propio”, afirmó el mandatario estadounidense que cumple así su primera misión en Medio Oriente, desde su llegada a la Casa Blanca en enero pasado.
 
Aunque criticó a quienes niegan el Holocausto y subrayó el “vínculo inquebrantable” de Estados Unidos con Israel, Obama pidió el cese de la colonización judía.
 
“Estados Unidos no acepta la legitimidad y la continuación de la colonización israelí” que “viola los acuerdos suscritos y perjudica los esfuerzos de paz”. “Es hora de que la colonización cese”, sostuvo.
 
Israel, donde la visita de Obama había despertado recelo de que su reconciliación con el mundo árabe se haga a expensas del Estado hebreo, reaccionó al discurso de Obama indicando que esperaba una reconciliación con el mundo árabe musulmán.
 
“El gobierno israelí expresa su esperanza de que el importante discurso del presidente Obama en El Cairo llevará de facto a una nueva reconciliación entre el mundo árabe musulmán e Israel”, indicó un comunicado de la presidencia del Consejo, que añadió que también “tomará en consideración su interés nacional y en primer lugar su seguridad”.
 
La Autoridad Palestina, por su parte, aplaudió rápidamente el discurso.
 
“Es un discurso claro y franco. Constituye un paso político innovador y un buen comienzo sobre el cual construir”, declaró a la AFP Nabil Abu Rudeina, vocero del presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abas.
 
El movimiento islamista palestino Hamas, considerado una organización terrorista por Washington, y que controla la franja de Gaza, señaló un “cambio tangible” en el discurso de Obama respecto al mundo musulmán, pero también  “contradicciones”.
 
Desde Bruselas, el jefe de la diplomacia europea, Javier Solana, consideró que el discurso de Obama “abre una nueva página en las relaciones con el mundo árabe-musulmán”.
 
Obama defendió claramente la política de su país y de los aliados en Afganistán. De la guerra en Irak hizo una especie de autocrítica, prometiendo que Estados Unidos estará a abierto a la diplomacia y al multilateralismo.
 
Anunció que Estados Unidos otorgará 1.500 millones de dólares por año en los próximos cinco años a la construcción y la ayuda a desplazados en Pakistán y 2.800 millones de dólares al desarrollo económico de Afganistán.
 
Pero insistió en que musulmanes y estadounidenses deben “enfrentar” juntos  “al extremismo violento en todas sus formas”.
 
Irán, el otro asunto delicado en la región, fue otro de los aspectos salientes del discurso que Obama pronunció luego de entrevistarse con el presidente egipcio, Hosni Mubarak.
 
Obama consideró que la confrontación sobre el controvertido programa nuclear iraní alcanzó “un punto decisivo”, aunque estimó que Teherán tiene derecho a dotarse de energía nuclear con fines pacíficos.
 
“Se trata de impedir una carrera armamentística nuclear en Medio Oriente que podría conducir a esta región y al mundo por un camino extremadamente peligroso”, sostuvo Obama, que el jueves volará a Alemania.
 
El sábado asistirá en Francia a las ceremonias del 65º aniversario del Desembarco aliado en Normandía, que permitió poner fin a la Segunda Guerra Mundial.
 
Antes de viajar hacia Europa, Obama visitó las célebres pirámides de Gizeh, en las afueras de El Cairo.

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