5 de August de 2009 00:00

La nueva revolución

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Sebastián Mantilla Baca

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El próximo lunes se conmemoran 200 años del Primer Grito de la Independencia. Sin desmerecer la importancia que tuvo esta gesta quisiera hacer ciertas puntualizaciones que se dejan de lado.

El 10 de agosto de 1809, fecha en que un grupo de ilustrados quiteños se sublevó y constituyó un nuevo gobierno, ha pasado a la historia como un hito en el proceso de liberación e independencia de España. Buena parte de los ideales que inspiraron a nuestros patriotas fue producto de la influencia de la revolución francesa y del pensamiento ilustrado.

La Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, la cual tuvo como ejes los principios de libertad, igualdad y fraternidad, también incidió de manera considerable.

Pero aunque estas ideas y principios fueron el motor del proceso independentista en Ecuador y América Latina, lo que se dio aquí fue más una rebelión que una revolución.

Lo acontecido en Quito en 1809 no fue producto de un proceso surgido desde abajo sino de una iniciativa de élites ilustradas y una burguesía criolla que, desde inicios del siglo XVIII, entró en un proceso de acumulación de riqueza. Estos sectores tenían en la corona  una instancia que les ahogaba con impuestos, limitaba su acceso al poder y les negaba espacios de reconocimiento social.  

Por ello, la independencia no puede verse como un proceso revolucionario que trastocó las relaciones de poder. Si analizamos con detenimiento nuestra historia, veremos que el concertaje y el sistema de explotación del indigenado se extendió por muchos años más.

Es triste mencionar, pero las gestas del 10 de Agosto de 1809, 9 de Octubre de 1820 y 24 de Mayo de 1822 no llevaron a la liberación de la nación sino a la independencia de una clase dominante y criolla. 

La historia no es una. Generalmente tendemos a relacionar como una sola cosa a los ideales que pueden inspirar revueltas, sublevaciones y revoluciones con hechos concretos. La conquista del poder de un sector que tiene como principios la libertad y la igualdad no implica necesariamente un cambio en las relaciones   sociales y de poder.

Tampoco pueden confundirse conceptos como igualdad y libertad. Hay una cita de Tocqueville que tiene actualidad y que puede permitirnos tener una dimensión más real del proceso independentista del Ecuador y de los momentos que ahora vivimos de ‘revolución ciudadana’. Dice Tocqueville: “Los hombres pueden ser iguales en libertad o iguales porque están sometidos a un poder que los homogeniza”.

No confundamos las cosas. La revolución todavía está por hacerse. No creamos que vivimos en libertad solamente porque estamos sometidos a un poder que nos homogeniza.

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