La norma para mascotas no se respeta en la urbe

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Redacción Quito

Camilo Icaza, de 12 años, saca a pasear a su perro todos los fines de semana. El can de raza golden tiene un yeso en su pata izquierda; solo por esa razón vive con su dueño en el conjunto Pizarro, en la calle Vasco de Contreras y Mañosca, en el norte.

La Ordenanza

El artículo 6 de la  Ordenanza 128  señala que los propietarios de las mascotas son los responsables por las molestias que estos provoquen en espacios cerrados y públicos.
En caso de  incumplimiento, los dueños serán sancionados con USD 50. Si la persona reincide la multa será de USD 100 y el retiro definitivo del animal.

Camilo dice que el reglamento del lugar le impide tener mascotas dentro del edificio. Hace poco él y su familia se mudaron al inmueble y ahora deben buscar a una persona que pueda cuidar de Puchy, nombre del cachorro.

Para Camilo, la convivencia con animales es difícil, sobre todo si se comparte espacio con personas a quienes no les agradan las mascotas. 

Para evitarse problemas, Camilo lleva a Puchy al parque La Carolina para que se distraiga y juegue. Siempre que sale con su mascota lleva una funda plástica para recoger sus necesidades. “No me gusta que las personas critiquen a quienes tenemos animales y aseguren que los perros son sucios”.

Pero Carolina Portugal cree que son pocas las personas que recogen las necesidades de sus mascotas en el espacio público. Ella visita frecuentemente los parques de la urbe con sus hijos, Andrea y Joel, el fin de semana.

Portugal no es muy amante de los animales en general. “No es solo porque no me agraden,  sino que muchas veces los dueños no tienen la costumbre de limpiar las necesidades y eso molesta”.

Además, señala disgustada que en otras ciudades del mundo no hacen falta sanciones para que las personas limpien los desechos de sus animales.

A unos metros, Chocolate y Brandy corretean sin correas sobre el césped. Su dueña, Nina Novicof, cansada de caminar tras ellas, dice que no lleva fundas cuando sale con sus perritas de raza french poodle. Para ella, no es un  problema si los canes realizan sus necesidades en el césped del parque. 

Asimismo, Luis Merlo y su hermana María Victoria no llevan bolsas cuando salen a caminar con sus cachorros salchichas. Merlo dice que en algunas ocasiones sí les ha hecho falta llevar algo con qué recoger las necesidades, pero no consideran que ese sea un problema que afecte al resto de transeúntes.

Sin embargo, Jaime Verdezoto cree que solo es cuestión de educar a los animales para que no ensucien. “Antes de salir de la casa  obligo a Ares a que haga sus necesidades”.  Verdezoto tiene la costumbre de pasear a su perro todos los días por la Mariana de Jesús, sector en donde reside, y asegura que nunca ha tenido inconvenientes. “Él tiene un horario establecido, no hace falta que lleve la funda cuando los saco por las mañanas”.

Los parques La Carolina, Itchimbía, lineales del río Machángara son algunos sitios donde llegan las personas y sus mascotas. María Dolores Boada y Leonardo Galvis, dos entrenadores de perros en el parque Itchimbía, en el centro,  explican que a pesar de que los canes estén adiestrados siempre es necesario llevar fundas.
 
Las personas no deben arriesgarse –asegura Galvis- a ser sancionadas por no cumplir con la Ordenanza 128. “En muchas ocasiones hay personas que saben quiénes son los dueños de los perros, a qué hora les pasean… y pueden denunciarlos ante las autoridades”.
 

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