18 de octubre de 2017 19:33

Más niños muestran secuelas por casos de abuso en escuela de Guayaquil

Una niño acudió con su madre a la Fscalía para denunciar un presunto caso de abuso infantil en Guayaquil. Foto: Enrique Pesantes/EL COMERCIO

Una niño acudió con su madre a la Fscalía para denunciar un presunto caso de abuso infantil en Guayaquil. Foto: Enrique Pesantes/EL COMERCIO

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Elena Paucar

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Supo que algo extraño pasaba cuando llegó con el pantalón húmedo. “Se había orinado. Le pregunté que había pasado pero no dijo nada. Ahora poco me contó que el profesor que está prófugo lo quiso agarrar en el baño. Él se logró soltar y corrió al grado”.

Manuel (nombre protegido) tiene 8 años y este miércoles 18 de octubre de 2017 no fue a la escuela. Su madre y hermana mayor lo llevaron a la Fiscalía para sumarse a las denuncias por abuso sexual, registradas en una unidad educativa pública del norte de Guayaquil.

Él asiste a tercero de básica, en la sección vespertina. Va al mismo salón donde diez compañeros identificaron a cuatro maestros del bachillerato como sus agresores.

“Ahora me quedo todo el tiempo en la escuela. Trato de cuidarlo, porque ya no confío en los profesores”, confesó la madre.

El pequeño Manuel jugaba con una estrella de papel rojo y parecía ignorar el testimonio de su mamá. A su alrededor había cámaras y micrófonos, de medios de comunicación locales e internacionales. También policías, abogados y otros padres que contaban nuevos relatos de los traumas que experimentan sus hijos.

“Mi hija solo llora, desconsoladamente. No quiere ir a la escuela, decía que le dolía la cabeza y hasta fingía que vomitaba; pero no me dice nada. Me preocupa porque uno de los niños dice que a ella le daban bastantes caramelos”, dijo otro de las madres que se unió a la demanda. Según los testimonios de los niños afectados,  los docentes les daban caramelos que les causaban mareos.

Esa misma actitud alertó a otra madre. “Mi niña ha faltado a más de 30 días a clases. Solo me dice que uno de esos maestros acusados le ofreció un helado y se aterra cuando lo recuerda. Pero no me cuenta nada más; estoy angustiada”, contó. Su hija fue citada para una valoración sicológica el 31 de octubre, pero pide que se adelante.

Desde muy temprano, este miércoles algunos denunciantes se concentraron en una pequeña sala de espera en el segundo piso del edificio de la Fiscalía del Guayas, en el centro de Guayaquil. Ahí se ubica la oficina del fiscal César Peña, quien desde las 11:00 tomó la versión de la exrectora del plantel.

Contradicción en versión de la exrectora


Afuera del despacho del fiscal Peña había un inusual resguardo policial. Después de cuatro horas, la exfuncionaria salió escoltada por sus abogados y allegados que antes se habían camuflado entre los padres de los niños.

“Con la documentación que vamos a presentar mañana queda demostrado que ella es inocente. Se ha actuado según el protocolo del Ministerio de Educación (…). No hubo ningún abuso, ella solo hizo lo que determina la ley”, dijo Diego Vejar, uno de sus defensores de la exfuncionaria, mientras dirigía a la maestra, apresuradamente, hacia las escaleras.

La profesora guardó silencio ante una avalancha de preguntas de la prensa. Tampoco reaccionó ante los gritos de “cómplice, prisión para la cómplice”, de una de las madres.

El fiscal Peña dijo que hubo contradicciones en su versión. Y que tampoco entregó la documentación que dijo tener para comprobar el trámite que habría realizado tras conocer las denuncias de los padres.

“El día del allanamiento me indicó que, supuestamente, había puesto la denuncia en la Fiscalía, que tenía el documento. Hoy dijo que fue una madre quien puso la denuncia y no ella (…) Absoluta contradicción”, explicó el fiscal, quien además pidió la entregar del teléfono celular de la educadora para analizar si tuvo o no contacto con los cuatro profesores implicados.

Esta versión es parte de la investigación por delitos sexuales. Pero la exrectora tiene otra investigación por fraude procesal, por impedir el allanamiento a la escuela el pasado 6 de octubre.

En su comparecencia estuvieron dos padres de los niños afectados. Su abogado, Hernán Ulloa, insisten en que hubo varias omisiones de la exrectora, como no denunciar los casos a la Fiscalía y no prestar atención a denuncias anteriores, registradas por el Ministerio de Educación a inicios de este año.

Manuel y otros dos niños jugaban y corrían por los pasillos de la Fiscalía. En la mañana, los pequeños Carlos y Andrés (nombres protegidos) acudieron a nuevas entrevistas sicológicas. 

Mientras Andrés esperaba que la psicóloga lo llamara, miró fijamente las fotos de Xavier M., el maestro prófugo. Tenía en sus manos una carpeta llena con volantes que anuncian la recompensa del Ministerio de Interior. Los padres se han unido para pegar los carteles por su barrio, cerca de la escuela.

Es el mismo maestro que Manuel identificó en una fotografía que su hermana le mostró. La joven de 20 años estudió en el plantel donde fueron denunciados los casos y dice que nunca dudó de ese profesor, que fue su inspector. “Pero sí había quejas del maestro que detuvieron el día del allanamiento”, dice.

“Era el maestro de matemáticas y a las chicas nos ponía apodos y nos maltrataba. En cambio a los chicos los molestaba y los invitaba a salir”, contó. Ella dará mañana, 19 de octubre, su versión.

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