12 de septiembre de 2019 12:52

Los niños que perecieron en un incendio son enterrados en su comunidad

La comunidad ayudó  a levantar un altar, donde se colocaron los sarcófagos blancos, rodeados de flores y velas. Foto: Cortesía

La comunidad ayudó a levantar un altar, donde se colocaron los sarcófagos blancos, rodeados de flores y velas. Foto: Cortesía

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Fabián Maisanche
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Los cuerpos de los hermanos Paúl y Anahí son enterrados el jueves 12 de septiembre de 2019 en el cementerio de la comunidad Illagua Chico, perteneciente a la parroquia Quisapincha, en Ambato. Los féretros serán trasladados al camposanto después de la misa de honras que se realizará en la iglesia del sector, ubicada en los páramos de la ciudad.

Los dos menores, de 5 y 8 años, fallecieron en un departamento que se incendió en el centro de Ambato, la noche del martes 10 de septiembre del 2019.

Los agentes de la Unidad de Muertes Violentas (Dinased) de Tungurahua informaron que los cuerpos fueron encontrados en el suelo y perecieron por quemaduras e inhalación del humo. Según las investigaciones policiales, los infantes no avanzaron a salir de la vivienda luego de que el fuego, que inició en la cocina, se dispersara por el departamento, ubicado en el tercer piso de un edificio. Los agentes investigan si las puertas de la vivienda se encontraban con candados.

Dennis Villalva, agente de la Dinased, indicó que un vecino alertó del incendio al ECU 911 Ambato al ver que salía humo por la terraza. Los bomberos tardaron 45 minutos en apagar las llamas. “Los padres deben ser responsables con los niños. Ellos no son cosas para dejarlos encerrados y que luego sucedan estos incidentes y nos tengamos que lamentar”, dijo Villalva.

La madre gritaba “porqué Dios mío porqué te llevas a mis chiquitos”, “No papito no” entre otros fueron sus lamentos. Ella intentaba ser consolada por las vecinas, familiares y comerciantes del sector.

El vecino Manuel Andagana contó que los familiares, con la ayuda de la comunidad, levantaron el miércoles un altar en la sala de la casa de la familia. Ahí colocaron, los sarcófagos blancos rodeados de ramos flores y velas encendidas.

“Estamos muy dolidos por lo sucedido con los hijos de mi vecina. Los estamos apoyando en estos momentos difíciles y pedimos a las autoridades que les ayuden para que puedan cubrir los gastos del funeral”, pidió Andagana.

La familia migró desde la comunidad al centro de Ambato en busca de oportunidades de trabajo y para educar a los niños. La madre, de 30 años, trabaja en la venta de alimentos preparados, en un pequeño triciclo, que recorre los alrededores de la plaza Colón y Primero de Mayo, en Ambato. El padre labora como albañil y cargador en los centros de expendio. Los niños estudiaban en una institución cercana a su vivienda.

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