15 de octubre de 2018 00:00

Los niños no pueden usar tres escuelas nuevas

Los niños de la escuela Abraham Calazacón juegan indiferentes a los problemas legales que tiene la unidad del milenio contigua a su actual plantel. Foto: Juan Carlos Pérez para EL COMERCIO.

Los niños de la escuela Abraham Calazacón juegan indiferentes a los problemas legales que tiene la unidad del milenio contigua a su actual plantel. Foto: Juan Carlos Pérez para EL COMERCIO.

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Bolívar Velasco
Redactor
bvelasco@elcomercio.com (I)

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Los padres de familia de tres unidades educativas del siglo XXI observan con angustia cómo la maleza se apodera del cerramiento, las aulas y las canchas sintéticas de estas infraestructuras, que debieron funcionar este año en Santo Domingo de los Tsáchilas.


Las unidades del Milenio del Plan de Vivienda, de la comuna tsáchila Colorados del Búa y La Concordia, aún no han sido inauguradas, pese a que su construcción terminó hace un año. Las obras fueron contratadas en el 2015 dentro de un paquete de 200 planteles a escala nacional.

El Ministerio de Educación y la empresa contratista China Railway N° 9 están en un conflicto legal, que no ha hecho posible la apertura.

No son las únicas obras estatales con problemas pendientes en la provincia tsáchila.

Las contrataciones del hospital Gustavo Domínguez, del Instituto Tecnológico Tsáchila y de seis unidades de Policía Comunitaria tienen inconvenientes legales y económicos, según el Servicio de Contratación de Obras (Secob).

El 2 de julio pasado, la Cartera de Educación terminó unilateralmente el contrato de construcción de las unidades del milenio con la firma china.

La entidad argumentó incumplimientos de la contratista en las especificaciones técnicas, retrasos en los plazos y multas excesivas por la ampliación de los plazos.

La escuela Julio Jaramillo Laurido es uno de los planteles que tenía que trasladarse a la unidad del milenio siglo XXI del Plan de Vivienda, una vez que fuera inaugurada.

Estela Riera, madre de familia, cuenta que en el 2017 vio que el plantel recibió los últimos acabados y pensó que al fin su hijo terminaría con las caminatas de media hora que cada día emprende para ir su vieja escuela. Los niños de ese plantel reciben las clases en una infraestructura que tiene el techo cuarteado, bancas deterioradas y aulas vetustas.

Por eso fue necesario trasladar el mobiliario de la unidad del milenio a la actual escuela para que los estudiantes terminaran el año escolar con mayor comodidad.

Nancy Sánchez es madre de familia de un alumno de la escuela Augusto Aguilera plantel que también pasaría a integrarse a la siglo XXI Julio Jaramillo Laurido, una vez inaugurada. Ella recuerda que por más de cinco ocasiones hicieron mingas de limpieza porque les decían que pronto se abriría. Sin embargo, dejaron de retirar la maleza alrededor del cerramiento desde que se enteraron que el conflicto legal apenas empezaba.

Según el contrato, los 200 planteles se debían construir en 630 días contados a partir de la entrega del anticipo presupuestario, es decir desde el 18 mayo del 2016.

En esa fecha, la firma China recibió USD 29 536 200 de anticipo de los 196 908 005 que Educación presupuestó para las construcciones.

Pero la constructora solo entregó 50 unidades hasta junio del 2017. Su argumento fue que antes de recibir el anticipo se realizaron dos modificaciones al contrato inicial, como un aseguramiento con hierro en todas las infraestructuras.

Eso sucedió luego del terremoto del 16 de abril del 2016, para que se adaptaran las nuevas normas de la construcción.

China Railway aseguró que eso alteró los plazos de culminación de obras. Por eso planteó una acción de protección para frenar la terminación unilateral del contrato.

En la escuela Abraham Calazacón, de la comuna Colorados del Búa, los niños miran desde una planicie la flamante construcción del siglo XII que queda a pocos pasos de su establecimiento.

Tampoco fue inaugurada este año y se deberá esperar hasta que se resuelva el problema legal. Esa unidad educativa es necesaria para descongestionar la actual infraestructura, que incluso utiliza los laboratorios de informática ante la falta de espacios.

Oswaldo Aguavil, rector de este plantel, dice que el Ministerio hizo gestiones para reducir la carga de estudiantes, al dotarlos de aulas móviles y baterías sanitarias. No obstante, los 62 niños que ocupan el área de computación siguen en el pabellón que se destinó para esas clases.

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