1 de September de 2009 00:00

Los niños se alistan para las clases

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Redacción Cuenca

Las vacaciones de verano están por terminar. Regresar otra vez a los libros, a los salones de clases, a los profesores, a los amigos… no es fácil para muchos estudiantes. Los psicólogos educativos recomiendan una preparación previa para motivarlos.

El regreso a clases puede resultar frustrante para unos y agradable para otros. Sí, algunos niños -sobre todo los menores de 12 años- dicen sentirse aburridos y fatigados en casa tras más de dos meses de asueto.



Tome en cuenta
Los chicos que han tenido un mal año pedagógico necesitan más que nunca descansar la mente, de encontrarse con su casa, sus cosas, su cuarto, compartir juegos con su familia... No le recuerde sus errores.
Ni siquiera para el niño que tiene bajo rendimiento en ciertas materias es recomendable que se lo mantenga en cursos de nivelación en las vacaciones. Más bien ellos necesitan involucrase en actividades al aire libre para despejar la mente.
El régimen de disciplina tras el retorno a clases implica darles por lo menos dos horas diarias para el relax. Los expertos sugieren a los padres permitir dos horas máximo para ver TV.Para otros, en cambio, ese tiempo es insuficiente para la diversión. Katherin Jácome, de 6 años, cuenta los días para volver a clases. Dice estar aburrida y fatigada sin hacer nada en casa. En cambio, en el caso de su hermano Joaquín (13) dejar los juegos de fútbol y otras actividades al aire libre por las clases le abraza un dejo de tristeza y nostalgia ligera.

Las vacaciones estudiantiles obedecen a la necesidad de descanso al esfuerzo físico y mental que el alumno ha tenido durante 200 días, precisó la psicóloga Ruth Vintimilla. Y lo saludable es no hacer nada escolar hasta antes de la primera semana del retorno a clase.

En el caso de la Sierra, el regreso a clases está programado para el próximo lunes. Entonces esta semana es clave para el proceso de readaptación. La preparación debe ser integral (física, mental, en horarios y la pedagógica) para conseguir que el alumno llegue emocionado, alegre y motivado.

Para Vintimilla, los maestros y los padres de familia no deben ver el retorno como una simple acción de responsabilidad del alumno. Y por eso sugiere que si el estudiante ha pasado las vacaciones fuera de su casa, retorne por lo menos una semana antes.

Ese tiempo es para que el chico trabaje en la reorganización de su vida: arregle su dormitorio, el escritorio, deseche las cosas que no le sirven, ordene los juguetes, colabore en el arreglo de otros espacios de la casa... De esa forma está organizando su mente.

Para su colega Marcela Moscoso, a la par los padres deben incorporar la disciplina en los horarios para acostarse, levantarse, servirse los alimentos y armar juegos durante las tareas.

Por ejemplo, con los más pequeños (3 a 6 años) hacer trabajos con plastilina, tijera, lápices.   Vintimilla dice que esto les ayudará a desarrollar y estimular la motricidad fina que los pequeños  olvidan porque casi todo el tiempo se pasaron en actividades al aire libre. Y con los más grandes juegos de lectoescritura, ajedrez, armar rompecabezas, deletreo, cálculo mental, crucigramas… para refrescar las habilidades de memoria.

Para la psicóloga infantil Mónica López, los padres deben involucrar a sus representados en la compra de los útiles escolares. Permitirles que ellos escojan los cuadernos, pinturas, forros y otros materiales es motivarlos para que le pongan ganas al estudio. “Incluso hacer juntos las carátulas”. Efectivamente, Karina
Poma, de 9 años, estuvo muy feliz mientras compraba la lista de útiles con su padre.

Ella estudia en la escuela La Inmaculada de Cuenca y contó que hace dos semanas espera impaciente que llegue el 7 de septiembre. Otro consejo es que los padres participen de la inauguración del año lectivo, para que el niño se sienta seguro. Y los pedagogos, dice López, saben que por lo menos las dos primeras semanas se deben crear ambientes de trabajo  repasando juegos, dinámicas, etc.

La maestra Sonia Godoy confirma que los juegos son la mejor terapia para insertar y conseguir que los estudiantes se motiven por la educación. Esta maestra destina tres semanas a fortalecer el aprendizaje en ciertos temas donde evidenció que los niños tenían problemas.

Estas técnicas ayudarán en todo el proceso de readaptación y a refrescar la memoria en los niños sobre lo visto el año anterior. “Es una especie de gimnasia cerebral para evitar que los chicos inicien el año con grandes vacíos y desmotivados”.

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