5 de September de 2009 00:00

El niño siente el estrés posvacacional

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Redacción Sociedad
sociedad@elcomercio.com

El  Almacén Helen, ubicado en el centro de Quito, está lleno de niñas, niños y adolescentes acompañados de sus padres.  El jueves por la mañana en el local predominaba el ruido: los niños lucían agotados luego de probarse, una y otra vez, los sacos y delantales de sus uniformes. Esto a puertas del inicio de clases que comenzará este lunes 7.



En el local, Alyson, de 12 años, acompañó a su hermana menor a comprar la ropa para el colegio La Providencia. Se mostró fastidiada por el ajetreo  y dijo que espera que ya terminen

estas largas jornadas. “Lo más complicado y preocupante de entrar a clases es la adaptación a los nuevos amigos, nuevos profesores, nuevas clases. Eso da miedo”.

Algo parecido  ocurrió a María José,  de 8 años.  La niña aún no quiere entrar a la escuela porque le tocará madrugar,  estudiar  y tendrá poco espacio para jugar. Dice que las vacaciones fueron muy cortas.  “No sé cómo voy a hacer para levantarme. Quisiera descansar un poquito  más”.

La psicóloga educativa Diana Castellanos explica que los niños son los principales afectados por el estrés que se produce en los días anteriores a clases. “Si el padre se estresa y muestra ansiedad por las compras de útiles, pago de matrículas… seguramente toda esa carga  la sentirán sus hijos”. Pero además  los niños pueden sufrir estrés  cuando se cambian de plantel,  por la expectativa de nuevos maestros y  compañeros.  También porque su cotidianidad cambia con respecto a las vacaciones.

“Los niños, durante las vacaciones, se acostumbran a otro estilo de vida: duermen y juegan más. Cuando entran a clases tienen normas y reglas que no se pueden romper: descansar y comer a una hora específica”. 

Pero no todos los chicos se   preocupan por entrar a clases. Doménica, de 8 años y cabello trenzado, está ansiosa de ir a las aulas, pues dice sentirse aburrida de estar en la casa. Explica que desde hace una semana su ‘mami’ la despierta desde muy temprano para acostumbrarse.

Natalia Pinto, su  mamá, explica que lo más complicado de adaptar a su pequeña para el ingreso a clases es la compra de útiles y  uniformes. “Lo peor es tener que salir  a comprar la ropa que usará  todo el año lectivo”.

El psicólogo Napoleón Vásquez sostiene que el estrés antes de clases  se debe a la desesperación que los niños tienen al ver que los días de descanso se acaban y ahora deben   estudiar.

Dilan, de 8 años, luce cansado luego de más de una hora de esperar que sus padres  completen la lista de útiles. Ocurrió en la papelería El Mundo, en el centro. “Aún no quiero ir a clases porque no podré ver todos los programas que dan en la televisión”.

Motivación
Haga que
se sientan confiados
 Explique a sus hijos que pueden aprender y divertirse al mismo tiempo.  Es importante que los motive para que se sientan seguros del nuevo camino que van a empezar; es decir, haga que el ingreso a clases se convierta en algo positivo y no en un martirio todas las mañanas. Desde hoy converse con ellos sobre todas las  cosas que le preocupan.
Rutina
Genere nuevos
 hábitos
Haga que duerman más temprano, eso les permitirá que no les cueste tanto madrugar. Aunque este proceso se debería hacer 15 días antes del inicio de clases, para acostumbrar al organismo. Ahora puede ayudarles  levantándolos más temprano y haciendo ejercicios para que madrugar  no se convierta en un tormento para los más pequeños.
Cambios
Establezca horarios
de estudio
 Es necesario que se les explique a los  niños, sobre todo a los más pequeños, el cambio de horario y de trabajo que tendrán. Establezca un cronograma entre usted y sus hijos.  En él señale las nuevas horas que tendrá para divertirse, alimentarse, hacer sus tareas y dormir. Es importante que haya un consenso entre todos los integrantes del hogar.
Converse
Cree un ambiente de armonía
Junto a sus hijos e hijas establezca expectativas positivas. Anote todas las ideas y metas que tiene en cada materia, en el colegio en general, con sus compañeros y en su hogar. Siempre escuche  qué es lo que esperan los niños del nuevo año escolar; el desahogarse les permitirá sentirse aliviados, les dará más confianza en sus acciones  y evitará el estrés.
Desayuno
Haga que se alimente en el hogar
Haga que desayunen un poco más temprano. Aunque el organismo  de los niños ya se acostumbró a alimentarse más tarde durante las vacaciones, es indispensable que desde las primeras horas el niño esté bien alimentado para que tenga energías durante el día. Se sugiere un vaso de leche con cereales. O un batido de frutas.
Lonchera
Siempre envíele
una fruta
 Envíeles comidas sanas para que se sirvan durante los recreos. Estos alimentos deben estar bien balanceados. Combine bien los alimentos  para que esta comida este llena de nutrientes y vitaminas que les permita aguantar durante toda la mañana la jornada escolar. Trate de que siempre tengan una fruta en su lonchera.
Confianza
Acompañe a su hijo en esta etapa
Si su niño entrará por primera vez a la etapa escolar es necesario que lo vaya adaptando de a poco.  Este proceso es paulatino y usted debe siempre explicarle los nuevos cambios que tendrá su rutina. De ser posible sea usted quien le lleve el primer día a clases, eso les hará sentir más seguro frente a los cambios que se le presentan.
Maestros
Permita que se
 acoplen
Los psicólogos recomiendan que los colegios deben permitir un proceso de adaptación para que los niños y adolescentes puedan acostumbrarse a los cambios y socialicen con sus compañeros. Esto debe realizarse durante la primera semana o al menos los tres primeros días que son los más importantes en este nuevo proceso.

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