24 de August de 2012 23:59

Estoy endeudado, ¿qué puedo hacer?

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Las alertas del Gobierno sobre los indicios de sobreendeudamiento en el país, anunciado hace dos meses, ayudó a que el crecimiento de la cartera de créditos de consumo del sistema financiero se desacelere.

Sin embargo, si bien el crecimiento a julio de este año fue la mitad (20%) de lo registrado en el mismo mes del año pasado, el volumen continúa siendo elevado, lo que demuestra la gran dinámica de los ecuatorianos por financiar su actividad con créditos de consumo en el sistema.

En julio de este año, la cartera total de consumo cerró en USD 5 492 millones, mayor a los USD 4 500 millones del mismo mes del 2011. Respecto a junio, el nivel de cartera, en valores absolutos, se incrementó en USD 61 millones, según las estadísticas.

Para el asesor financiero, Christian Garnica, el principal problema es que en los últimos años la gente ha aceptado tarjetas a diestra y siniestra y acumulan deudas con varias tarjetas. Además, la flexibilización para obtener créditos de consumo o hipotecarios ha puesto en aprietos a muchas familias ecuatorianas.

“El principal error es no tener control. Cuando pago seis cuotas pequeñas por un terno, en apariencia no pasa nada. Pero si después compro zapatos con cuotas igual de pequeñas, y además una maleta, o lo que sea, ya eso va sumando. Ahí es donde las personas se enfrentan a problemas”.

Y cuando los gastos empiezan a superar a los ingresos, las personas entran en crisis financiera y, entonces, llegan las ya conocidas instancias judiciales, que pueden demorar años en culminar, pero que para los clientes pueden suponer el desembolso de cantidades aún mayores de deuda.

Por eso, la auditora Alexandra Vargas, señala que lo mejor es parar a tiempo el nivel de endeudamiento. Pero si ya se ha sobrepasado, lo mejor es parar a tiempo el período de mora. “Mientras más me demore en solucionar un crédito vencido, más tendré que pagar por intereses y costos judiciales o administrativos. Muchas veces, en pocos años, la deuda puede duplicarse. Por eso, mi recomendación es que si una persona ya está en problemas, acuda a refinanciar la deuda cuanto antes”.

Eso mismo explica una asesora de cuentas de uno de los principales bancos del país. “Tratamos de entender la situación de un cliente. Sabemos que en ocasiones pueden darse situaciones no contempladas como un despido o un accidente. Entonces tratamos de llegar a un acuerdo de pago. Lo único que buscamos es que si ya hay un compromiso, lo cumplan en esta ocasión”.

El momento  antes      de caer en mora

El primer paso  es determinar si las deudas que  contrajo son pagables. Si  gana USD 500 y las cuotas de las obligaciones superan ese valor o está en el límite, debe  tomar cartas en el asunto.  

Si ya está   en una situación  impagable  refinancie la deuda.  Es recomendable  hacerlo antes de que su calificación en la Central de Riesgos se degrade.   

Hay instituciones   que le permiten refinanciar sus deudas antes de que llegue el vencimiento. Hay otras entidades  que primero esperan que se venza la deuda para luego refinanciarla. Consulte a su banco.   

En la medida  de lo posible, trate de refinanciar su deuda antes de que el banco envíe los datos  con vencimientos a la Central de Riesgos, porque ahí se le cerrará acceso a otros créditos.

Otra opción  es generar un nuevo  crédito que cubra  las obligaciones y extender el plazo. Trate de negociarlo o acuda a otra entidad  y explique su caso.

Sea  sincero   de su situación con el banco. Decir la verdad a sus asesores de cuentas no le quitará credibilidad. Al contrario, le abrirá una ventana para reestructurar sus deudas.    

Deje  por escrito  su  pedido de refinanciamiento de la deuda ya que su capacidad económica en ese momento no le es suficiente.

Cuando la obligación     no puede cubrirse

Si  definitivamente  su deuda se ha transformado en impagable, acuda a la institución  financiera con su explicación por escrito y pida la certificación  de recibido. Así, la Central de Riesgos no podrá disminuirle su calificación porque ya  hubo un pedido.    

Que su calificación en la Central de Riesgos  haya caído a calificaciones de impagables (D o E) no significa que va a dejar de honrar sus obligaciones. Refinancie.

A la institución  financiera le conviene cobrar la deuda y le va a dar facilidades. Tienen departamentos especializados que se encargan de analizar la propuesta   que usted presente.

Sin embargo,  tenga en cuenta que la mayor parte de entidades le pide realizar un abono, que oscila entre un 20 ó 30% de la deuda total, para proceder al refinanciamiento a un mayor plazo. También se generará un interés por el aplazamiento del pago.  

Si usted   logra llegar a un acuerdo de pago con la institución financiera y se compromete a efectuar nuevos pagos, cúmplalos. En el país, un 70% de las personas que refinancia sus deudas vuelve a incurrir en el no pago de la obligación.  

Si   no cuenta  con el abono requerido  para    refinanciar la deuda, la mejor manera de lograr un acuerdo con el banco es negociar una fórmula   ganar-ganar para ambas partes.   

Si pese a  ello  no logra  acceder a un refinanciamiento, lo mejor  es buscar préstamos  en el trabajo o a familiares para  cubrir el abono.

Y si finalmente    la situación es crítica...

Por ley,  no existe la prisión por deudas. Pero hay una serie de procedimientos que presionan para el pago: llamadas, procesos judiciales, embargos, etc.  

Pero puede  evitar estos extremos si, estando con su cartera castigada (como llaman los bancos a las deudas que ya son incobrables), y viviendo una situación  crítica,    puede proponer un pago.  

A los bancos    les  conviene recuperar esa obligación llamada castigada. Y, como en sus libros contables está registrado como “pérdida”, que usted se acerque a negociar es como resucitar un muerto. Habrá la apertura del banco.  

Si por ejemplo,  tenía una deuda de USD 1 000 y no la ha pagado por tres años. Y con intereses y costos administrativos la deuda ha subido a  USD 3 000. Le puede proponer pagar este instante  USD 500 y solicitar una condonación de intereses.

Si está en proceso  judicial, usted bien puede decir “pactemos. Yo le pago  USD 400 y le puedo abonar   USD 50 mensuales por 10 años. No tengo más”. El banco se pone en una posición de “lo tomo o lo dejo”. Una vez más, por tanto, la clave es la negociación.  

Dejar en prenda    un bien  al banco  no es  aconsejable. El valor al que puede establecerse el avalúo puede ser de hasta un 50% menos que su valor real en el mercado.


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