22 de January de 2012 00:01

‘Las condiciones de los obreros mejoran’

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Una vía de tercer orden, llena de baches y lodo, de 31 kilómetros, conduce al campamento de Embalse Compensador, enclavado en medio de la espesa vegetación tropical de la zona.

El campamento de Sinohydro se asienta sobre una gran explanada y está dividido en dos áreas: una de oficinas y otra de habitaciones. En el lugar, no hay un solo traductor chino que hable español. Todos los trabajadores tienen que hablar con José Touzard, el intérprete ecuatoriano que habla español e inglés.

En una oficina con dos escritorios, donde trabajan cuatro personas, José habla en inglés con un técnico chino. Sus continuos diálogos son el único puente para que los trabajadores comuniquen sus necesidades a sus jefes. En el recorrido de este Diario estuvo el director técnico de Grupo 10, Wang Jun, pero no el administrador Yang Zhong.

Cinco trabajadores de este campamento, que hablaron a condición de anonimato, contaron que los principales inconvenientes (maltratos, insultos, despidos intempestivos) se presentaron con el administrador. A fines de noviembre, por ejemplo, fueron despedidos dos operadores múltiples, por intercambiar la conducción de sus máquinas retroexcavadoras, lo cual es usual, para evitar el tedio, según un funcionario que trabaja en Sinohydro.

Otro empleado encargado de las limpieza, que tenía una discapacidad, fue despedido por el administrador, por la denuncia de una traductora china que lo acusó de haber intentado manosearla. “Fue botado sin ninguna investigación previa. Luego se dieron cuenta de que el responsable era otro trabajador, y lo buscaron para recontratarlo, pero él se negó”. El ex empleado presentó una denuncia en la Inspectoría de Trabajo de Nueva Loja, que está ingresada con el número 2469-2011, cuya copia está en poder de este Diario.

Lo que más preocupa a los trabajadores son los supuestos maltratos continuos y excesos, especialmente de Zhong, que está en la zona desde el arranque de las obras. Incluso, en algunos casos, se denuncian agresiones físicas, el ingreso de bebidas alcohólicas, de personas extrañas al proyecto, según otra fuente de Sinohydro, que mostró su preocupación por la falta de control y fiscalización de las autoridades, así como la carencia de un plan Medevac (de evacuación emergente) y de seguridad industrial. EL COMERCIO pidió una copia de esos documentos a Sinohydro, pero no obtuvo una respuesta.

Al referirse a las denuncias de maltratos, Wang Jun, joven ingeniero chino, de 29 años, responde en inglés: “Estamos mejorando las condiciones de los trabajadores, paso a paso. Esto (señala al campamento) era un bosque cuando llegamos”.

Luego muestra los baños que usa el personal chino y están en buen estado. El recorrido continúa y muestra una planta potabilizadora de agua. Abre la llave de la planta y se toma un trago del líquido. “Es un agua perfecta para el consumo humano”.

Después se dirige al dispensario médico. El sitio está dividido por una cortina. Hay una camilla, un anaquel con unas medicinas y un extintor en el piso.

Por pocos minutos, Wang Jun abandona el pequeño dispensario para atender una llamada a su celular. Una trabajadora del campamento comenta, sin rodeos, que la comida que se les reparte es pésima. En el centro médico -agrega- la mayoría de enfermos llega por dolores estomacales o diarreas. Solo hay un médico chino que no sabe español. “Hoy nos dieron arroz crudo... hemos encontrado comida con gusanos”.

Wang Jung vuelve al dispensario. Sobre la operatividad y equipamiento de la ambulancia y la posibilidad de fotografiarla, dice que el vehículo se encuentra haciendo un recorrido por la vía que está en ampliación. “No queremos ocultar absolutamente nada”, insiste Jung. “Estamos mejorando, poco a poco, las condiciones y el trato de los trabajadores”.

La visita continúa en el área de los baños de los empleados ecuatorianos. Son ocho cubículos y están sucios y desordenados.

Los trabajadores entran y salen con sus botas llenas de tierra y lodo, que se queda esparcida en el piso. Los inodoros no tienen tapas, tampoco los compartimientos de agua...

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