7 de February de 2011 00:00

Atuntaqui es otro polo de generación de empleo

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El centro de Atuntaqui, en Imbabura, está rodeado de coloridos almacenes. Unos ofertan ropa para mujer, hombre, niños, tejidos, lencería, calentadores y blusas. Las prendas son confeccionadas por artesanos imbabureños que con paciencia, buen gusto y habilidad elaboran productos que son apreciados por los visitantes.

Aunque en las vitrinas se exhiben los productos acabados y ordenados en perchas, en el proceso de diseño trabaja un equipo de cortadores, costureras, operarias y revisores. Cada uno hace un trabajo de hormiga y se encarga de cumplir con su tarea para entregar una prenda que satisfaga el gusto del comprador.

Los propietarios de las más de 500 fábricas que funcionan en Atuntaqui son muy reservados. No hablan y no permiten el acceso a los sitios donde permanece el personal. Las fotos y las entrevistas con los empleados están prohibidas. “Cada minuto de ellos es dinero”, explica con amabilidad Alejandra López, contadora de la fábrica Conga.

En un amplio cuarto de paredes blancas, 15 mujeres y hombres manipulan máquinas de ‘overlock’, rectas y elasticadoras. No se distraen ni un momento. Solo a la hora del almuerzo se toman unos 30 minutos y luego continúan con la rutina. Trabajan de lunes a viernes, de 08:00 a 17:00. “Los encargados de producción se quedan hasta más tarde porque su labor se mide por obra”, añade López.

En otros cuartos se observan rollos de telas azules, blancas, verdes y oscuras. Las gradas y una malla amarilla distancian a los administrativos del resto de empleados. En Conga todo el año requieren de personal. La gigantografía colocada al ingreso de la empresa es llamativa. Esto porque los empleados rotan con mucha frecuencia. No hay estabilidad, duran 15 días, máximo un mes y se marchan.

“La gente ingresa a la empresa, aprende a confeccionar y sale a ponerse su propio local aunque pequeño”, anuncia la mujer encargada de roles de Conga. El sueldo es de USD 264 más beneficios de ley, incluye bonos e incentivos. Los empleados sí están afiliados al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS).

Andrea Tapia, contadora de la fábrica Santé, cuenta que en el sitio trabajan 70 personas y que la mayoría reside en los cantones aledaños. Al igual que Conga necesitan personal durante todo el año. En febrero, mayo, julio, agosto y diciembre al número de personal fijo se aumentan 10 ó 20 más. “Aquí es obligatorio que la gente tenga experiencia”.

Diego Salgado, gerente de proyecto de la Cámara de Comercio de Antonio Ante, precisa que en el cantón el índice de desempleo se ubica en el 4% según el censo. Las fábricas dan empleo a gente de Otavalo, Cotacachi e Ibarra. “La ciudad de Atuntaqui tiene una larga trayectoria de ser textil y la consolidación de estas empresas nos ha permitido tener este índice de desempleo, uno de los más bajos del país”.

En la Cámara no existe un censo que determine el número de gente que labora en las fábricas ni cuánto dinero generan. Pero Richard Calderón, alcalde de Atuntaqui, se atreve a decir que el 50% de la Población económicamente activa se dedica a la industria textil y que anualmente mueve unos USD 50 millones.

Y con la llegada de febrero, la primera feria textil del año está a punto de iniciarse. El próximo viernes se realizará el lanzamiento oficial del evento, donde según las autoridades se ha invertido un poco más de USD 100 000 para este año.

Ya como es tradición desde hace una década, la feria se inicia en la segunda semana de febrero y cada año el número de visitantes se incrementa.

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