23 de October de 2011 00:07

50 técnicos chinos en Sopladora

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Lleva botas y casco pero no es ingeniero ni obrero. Su castellano es fluido aunque es la primera vez que lo practica fuera de China.

Peng Lijia, conocido entre el personal ecuatoriano como Leonardo —para poder pronunciar su nombre— tiene 23 años y jamás ha estado en otro país hispanohablante que no sea Ecuador.

Estudió en el Instituto Superior de Lenguas de sus ciudad natal Liu Yang —a 1 300 kilómetros al sur de la capital Pekín— y desde abril pasado trabaja en el Austro ecuatoriano con otros 17 traductores en la compañía China Gezhouba Group Corporation (CGGC), encargada de levantar la hidroeléctrica Sopladora, a dos horas y media de Cuenca.

Con 1,90 metros de estatura, Peng Lijia es uno de los principales vínculos entre 50 técnicos chinos con el personal ecuatoriano.

Ninguno de ellos habla español y solo algunos hablan inglés, por lo que es difícil coordinar el trabajo de más de 100 obreros y técnicos que participan en el proyecto.

Peng Lijia escucha y mira atentamente a Yan Ping, jefe del departamento técnico de Sopladora, para interpretar adecuadamente las respuestas que daba a una decena de periodistas respecto del proyecto hidroeléctrico.

La potencia de Sopladora, de 486 megavatios, la escribe en la libreta de uno de los oyentes porque parece haber olvidado su pronunciación en español.

El técnico sonríe durante toda su presentación, que es poco entendible para los presentes, excepto cuando pronuncia “túnel de carga” o “túnel de descarga”.

Con la traducción de Peng Lijia se entiende que Gezhouba ya ha perforado 240 metros del túnel que en el futuro conducirá a la casa de máquinas de Sopladora, que estará lista en el 2015.

También se realizarán más excavaciones en la montaña para construir el túnel de carga y de descarga, además de la cámara de interconexión, que tomará las aguas de Paute-Molino para mover tres turbinas.

Al venir a Ecuador, Yan Ping se alejó temporalmente de su esposa y su hijo de 1 año de edad.

¿Solo un hijo? “En China solo tenemos un hijo. Es distinto de lo que hace la gente aquí en Ecuador”, responde el técnico asiático.

Para verlos nuevamente deberá trabajar 12 meses seguidos en el Austro y sacar vacaciones de cuatro a ocho semanas.

“Lo que más extraño es la familia”, coincide Leonardo. “Pero ya me estoy acostumbrando. Vale la pena por lo que nos pagan. Caso contrario no viajaríamos tan lejos”, añade, aunque prefiere no revelar su remuneración.

Ming Jung Tan, gerente de Sopladora, algo más serio, cuenta que ha viajado con Gezhouba por varios años, levantando hidroeléctricas en Mali, Filipinas, Laos y otros siete países. Está acostumbrado a ese ritmo de vida.

Los técnicos y obreros ecuatorianos aún los miran con cierta curiosidad. “Prefieren el trabajo a la diversión”, explica Ricardo A., quien añade que los trabajadores chinos son reservados. Dentro del campamento Guarumales, a pocos minutos de la Central Sopladora, los técnicos chinos y ecuatorianos están separados.

Solo se ven en el almuerzo y en el casino del campamento, lugar de distensión, donde toman una cerveza, juegan futbolín, ping- pong y billa, cuenta Ricardo A. “Son buenos para el ping-pong. A las diez de la noche todos regresan a sus habitaciones, nosotros nos quedamos hasta la doce”.

En agosto pasado, la comitiva china organizó un evento por el día de la siembra que se festeja en el país asiático. Hubo juegos de fútbol, salto de la cuerda, halar el cabo y la clásica carrera de tres pies, donde una pareja se amarra una pierna. “Pero ellos han sabido jugar entre cuatro”, dice Ricardo. “Fue muy divertido”.

A los técnicos nacionales les llama la atención la rapidez de sus pares chinos para aprender el español. “Saben saludar y decir palabras y hasta frases. En cambio nosotros hemos aprendido muy poco del mandarín”.

Sin embargo, “sufren” por la comida, pues están acostumbrados a condimentar más los alimentos. Emilia, una de las traductoras, explica que el próximo mes traerán una cocinera de China para que les prepare la comida. “Cuando llegue le invitamos a comer”.

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