20 de September de 2009 00:00

Música que es inspirada en el cielo

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Redacción Siete Días

Marcos Witt es cristiano evangélico. Martín Valverde también es cristiano, pero católico. En el currículum de Witt hay cuatro Grammys latinos, dos premios Billboard de Música Latina, en la categoría de música cristiana.  Valverde no compite por premios,  pero el costarricense, igual que el mexicano-estadounidense, llena estadios por donde pasa.



Otras estrellas que inspiran
su música en jesús    
La Hermana Glenda es  una cantautora chilena con nacionalidad española. Monja desde hace 20 años, lleva 10 años  dedicada a la evangelización con la música. Tiene cinco discos y cuatro DVD, entre ellos ‘Hermana Glenda Live’,  en concierto.
El grupo Son by four se hizo conocido  con el hit   A puro dolor. En la revista especializada Billboard, esa canción   ascendió en abril de 1999 rápidamente a la posición número 1 de los Hot Latin Tracks, y se mantuvo allí por nueve semanas consecutivas. Luego, el grupo decidió dedicarse a la música católica.
La cantante mexicana Yuri, conocida, entre otras,  por el tema    ‘La maldita primavera’, también tiene una carrera dentro de la música evangélica. Ocurrió a raíz de su matrimonio con el  cantante chileno Rodrigo Espinoza.
Gerardo Mejía, el rapero ecuatoriano más famoso, pasó de cantar temas de alto contenido erótico como  ‘Rico suave’ o ‘Ven michu michu’  a hacer rap dedicado a  Dios con su disco ‘Sueña’. El rapero dice que Dios lo salvó  después de una vida perdida.

Católico y evangélico, ambos son estrellas de la música de evangelización y en algunas ocasiones se han presentado juntos. Esta música llena estadios en giras mundiales y produce una cantidad de videoclips y a ritmo de pop, rock o merengue, canta alabanzas a Dios.

Entre los evangélicos, Witt es un nombre insignia. Durante esta semana,   presentó su gira Sobrenatural en Quito, Cuenca y Guayaquil con llenos   en el coliseo Rumiñahui (con capacidad para 14  000 personas), el estadio Jefferson Pérez y el estadio Monumental (50 000 personas).
 
No se engañen: la de Witt no es música de nichos. El músico católico Juan Pablo Vega lo pone en estos términos: “En Marcos Witt uno se encuentra con los panas de la misa de domingo, con un montón de monjitas y en la zona vip hay hasta obispos”.  En los números de Witt están sus cuatro conciertos llenos, en tres días, en el Auditorio Nacional de México, y sus músicos son los mismos que tocan con el mexicano Luis Miguel.
 
Otra estrella del mundo evangélico -cuya fama viene de antes- es Juan Luis Guerra. Cada verso de su  tema, ‘Las avispas’ fue tomado de la biblia. Por ejemplo:  “Y también me dijo, no te mortifiques” (Filipenses 4: 6) “Que yo le envío mis avispas para que los piquen” (Deuteronomio 7: 20). 

Juan Morales, del grupo ecuatoriano Nuevo Trigo, vive hace 13 años solo de su oficio de músico católico. Pero es una excepción. Él dice que esto de la música de evangelización es una corriente novedosa dentro de la  Iglesia Católica que, además, viene de los feligreses y no está dentro de la estructura.

Lo contrario, explica, ocurre con la música evangélica, que impulsa una industria gigantesca. Hoy, Morales se alista para asistir a Cristolazados, un festival de música católica que se realizará en  Florida.
En el ámbito católico, los iniciadores del género en Latinoamérica fueron Valverde, el peruano   Luis Enrique Ascoy y el argentino Daniel
Poli. Pero su ejemplo sirvió para  comenzar un movimiento que, en Ecuador, se puede seguir a través de la revista de evangelización y música católica llamada Fe Mayor.   

Jaime Samaniego trabaja en la venta de  música católica hace casi 10 años, en la  librería Lenguas de Fuego, en  Esmeraldas y Ayacucho, en Guayaquil. Él distribuye solo música católica a otras librerías. Cada año vende entre unos 800 y 1 000 discos de 30 cantantes diferentes. Pero el 60% de las ventas es  de Martín Valverde y la Hermana Glenda.
 
En Guayaquil, la productora Levántate producciones, encabezada por Jimmy Castro, impulsa al género. En esa misma ciudad se da otro   caso: el   compositor católico Jorge Luis Bohórquez (famoso entre los conocedores)  también es productor del cantante  Jorge Luis del Hierro, quien también dedica canciones a Dios.

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