26 de September de 2009 00:00

El Museo de Tulipe despertó el comercio en esta zona

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 A diferencia de los museos urbanos, el  Museo de Tulipe está  al aire libre y conecta con la comunidad.

Por senderos rodeados de fauna,  flora silvestre y el río Tulipe, el visitante se adentra en el mágico mundo de los yumbos.
 
A esta comunidad de indígenas se la recuerda por la producción de panela, aguardiente y haber dinamizado el comercio entre Quito y la Costa.

Sus ceremonias religiosas en estructuras de piedra y agua  se representan en este museo del noroccidente (ver foto), donde trabajan  15 personas.
 
Estas estructuras colindan con pequeñas casas y negocios que han crecido junto con el museo. El paradero  Los Yucos es uno de ellos. Su propietaria, Cecilia de Lucio,  lo abrió hace dos años. 

La primera vez, cuenta   que  hizo guatita para 15 personas pero no llegó nadie, así que su familia comió el platillo día y  noche.
Con el tiempo han llegado grupos de 20 y 30 personas los fines de semana y dejaron  ingresos  por   USD 300.

A unos pasos está  el restaurante Las Cucardas,   cuya afluencia de  clientes  genera  ingresos mensuales por  USD 3 000.
Cebiche de palmito, caldo de gallina y tilapia son los platillos  estrella de Elba Miño, la dueña.

Hace un año y medio, este barrio  también cuenta con la Posada del Yumbo  para 30 personas.  Pero pese a la promoción que ha hecho,  Yolanda Túqueres, propietaria, cuenta que los visitantes no se quedan. En feriados es cuando más gente visita.

Otro negocio que crece  es el de  artesanías de Santa Elena, que agrupa a 22 productores. Gladys Ocampo es una de ellas y cuenta que usan  materia prima de la zona para  elaborar vasos, llaveros, lámparas, etc., con madera, mimbre y caña guadúa. María Bucay, en cambio, tiene una tienda, pero  los senderos del museo  no llegan a su tienda.  

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