20 de mayo de 2020 00:00

Municipio de Quito analiza opciones para frenar brote del coronavirus

Decenas de personas transitaron ayer por la calle Mejía, en el Centro Histórico, pese a las restricciones vigentes. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO

Decenas de personas transitaron ayer por la calle Mejía, en el Centro Histórico, pese a las restricciones vigentes. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO

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Evelyn Jácome
Coordinadora (I)

La gente sigue en las calles, los negocios se abren a pesar de la prohibición y hay aglomeraciones en los espacios públicos. Pese a que la última semana, el número de contagios y de muertes en Quito por el covid-19 ha aumentado, las medidas de restricción cada vez se respetan menos.

Entre el 13 y 19 de mayo, Quito pasó de 2 195 contagiados a 2 667, es decir, hubo un incremento del 21%. La mayor parte de casos positivos en el Distrito se concentran en tres parroquias urbanas: Belisario Quevedo (194), Chillogallo (187) y Centro Histórico (186). Aunque Guamaní, Calderón, La Magdalena y Cotocollao también registran cifras altas.

El aumento de contagios se da en medio de un debate entre gremios del comercio y concejales que piden al alcalde Jorge Yunda un cambio del color en el semáforo (de rojo a amarillo) para lograr una activación de la economía en la ciudad, cumpliendo estrictas medidas de seguridad.

El doctor Gregorio Montalvo, director de Políticas Públicas del Distrito Metropolitano, indicó que la situación epidemiológica de la capital hace pensar que Quito no está lista para flexibilizar la restricción.

Ayer, 19 de mayo del 2020, en sesión del Concejo Metropolitano, Montalvo se pronunció sobre la declaración del ministro de Salud, Juan Carlos Zevallos, con base en un muestreo de hace tres semanas, de que el 22% de quiteños ya se contagió de covid-19 (es decir casi 600 000 de los 2,7 millones de habitantes).

Aseguró que no se han hecho estudios epidemiológicos al respecto que indiquen que haya esa tasa de transmisión.

Montalvo mencionó además que, junto con el coordinador zonal y con el Ministerio de Salud, han analizado que no existe en el Distrito un sistema de vigilancia de los cercos epidemiológicos, lo que imposibilita dar un seguimiento adecuado a los casos confirmados, sospechosos y probables.

Frente a eso, la propuesta es generar estructuras comunitarias de vigilancia epidemiológica con la participación de estudiantes, líderes barriales, comunitarios y deportivos.

Para evitar la propagación del virus, los concejales barajan varias alternativas. Entre ellas, la necesidad de regular el comercio informal que con la pandemia se ha multiplicado y que debido a las condiciones en las que trabaja, puede ser un foco de infección.

Carlos Caiza, representante de los comerciantes minoristas y trabajadores autónomos, pidió a la Alcaldía que se elabore un plan para el regreso de estos vendedores a las actividades cotidianas. Solicitó que se indique en dónde van a trabajar y cuánto se va a invertir en este plan. Aseguró que su gremio agrupa a no menos de 3 700 comerciantes.

La propuesta del edil Eduardo del Pozo es trabajar en proyectos como KiosQuito y buscar alternativas de reubicación a los informales para no caer en una ciudad desordenada que agrave la situación.

Varios concejales pidieron la conformación de nuevos sitios de comercio informal y un plan integral para la actividad económica en el espacio público. Luis Reina propuso la creación de cajas comunitarias para los comerciantes.

Al respecto,Yunda dijo que se está analizando la creación de ferias sanitarias seguras como una alternativa para el vendedor autónomo. Esto irá acompañado de una rehabilitación de los mercados y de la provisión de kits de alimentos a las familias de los informales que debido a la pandemia no han podido salir a trabajar.

Para la edil Luz Elena Coloma, el sector informal debe tener medidas focalizadas no solo en temas de ayuda humanitaria, sino de realización de pruebas y de aislamiento. Si resultan positivos, sugirió, podrían pasar el aislamiento en el centro de atención temporal.

Otra de las formas de enfrentar la pandemia es intensificando el control. Ayer, 19 de mayo, el Concejo aprobó una ordenanza con normas para mitigar el riesgo de propagación.

Establece la obligatoriedad del uso correcto de mascarilla a quien esté en el espacio público, e incluso a quien viaje en su propio auto, sin acompañantes. También quienes usen moto, bicicleta o medios de transporte no motorizados.

La multa a los infractores será del 25% de un salario básico (USD 100) y el doble si es reincidente. El Municipio deberá dotar de mascarillas a sus empleados y grupos vulnerables.

Entre las medidas se establece que las personas diagnosticadas con covid-19 y quienes se encuentren en aislamiento no podrán utilizar el espacio público. Solo podrán salir para ir a los controles médicos y es preferible que lo hagan en vehículos de emergencia. Quien no cumpla pagará una multa de 1,5 salarios (USD 600).

Paralelamente se impulsa la activación económica. El secretario de Seguridad, César Díaz, señaló en Ecuadoradio que se está analizado en la mesa de trabajo número 6 todas las peticiones de los sectores productivos del Distrito para iniciar los planes pilotos con la validación del COE.

Ya validaron y aprobaron protocolos de 220 empresas de los sectores textil, maderero y automotor, que se suman a los 75 proyectos de la construcción de la primera fase. “Esto va a generar que se recuperen 2 000 empleos, lo que constituye el 0,5% de la población económicamente activa”. Aseguró que junto con la AMC se está realizando inspecciones.

En contexto

Jorge Yunda, alcalde de Quito, mencionó días atrás que la decisión para que la ciudad cambie de color rojo a amarillo en el semáforo se podrá tomar el 26 de mayo, cuando se cumplan los 70 días de cuarentena. Mientras tanto, seguirán las restricciones.

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