Sao Paulo relaja restricciones pese a que la pandemia repunta en todo Brasil

El estado de Sao Paulo, el más poblado de Brasil, es uno de los más afectados por la pandemia. Foto: EFE

El estado de Sao Paulo, el más poblado de Brasil, es uno de los más afectados por la pandemia. Foto: EFE

El estado de Sao Paulo, el más poblado de Brasil, es uno de los más afectados por la pandemia. Foto: EFE

El estado de Sao Paulo, el más poblado y afectado por el covid-19 en Brasil, reabrió este domingo 18 de abril del 2021 sus iglesias y comercios después de poco más un mes de restricciones, pese a que la pandemia se sigue acelerando en la región y todo el país.

Esta reapertura es el comienzo de una desescalada que continuará la semana próxima y que pretende apuntalar la actividad económica y social, interrumpida parcialmente desde el pasado 6 de marzo en un estado que es el corazón industrial de Brasil y representa el 30% del producto interno bruto (PIB) del país.

Según el plan de reapertura previsto por las autoridades, que está sujeto a evaluaciones permanentes de la situación, todavía se mantendrá un toque de queda nocturno entre las 20:00 y las 05:00 horas y los restaurantes, las peluquerías y los gimnasios seguirán cerrados al menos hasta el próximo 24 de abril.

La decisión de relajar las restricciones fue adoptada a pesar de que la pandemia no cede y todo Brasil atraviesa su peor fase desde que se detectó el primer caso en el país, el 26 de febrero del año pasado y precisamente en la ciudad de Sao Paulo, capital del estado homónimo.

Las estadísticas oficiales dicen que Brasil, el país más golpeado en el mundo junto con Estados Unidos, México y la India, ya acumula casi 372 000 muertes y unos 14 millones de contagios de covid-19.

Pero la situación se ha agravado en las últimas semanas, incluso por la circulación en todo el territorio nacional de unas nuevas y agresivas variantes de coronavirus que han llevado a los hospitales al borde del colapso, en medio de una creciente escasez de medicinas y vacunas.

De hecho, los especialistas prevén que, en las próximas semanas, Brasil superará los 400 000 muertes desde el inicio de la pandemia y duplicará así en los primeros meses de 2021 los 194 949 decesos registrados en todo el 2020 tras confirmarse el primer fallecido el 12 de marzo del pasado año, también en Sao Paulo.

Ese estado, el más poblado y desarrollado del país, con unos 42 millones de habitantes, ha registrado en los últimos días unas 800 muertes diarias, para un total que supera los 80 000 decesos, con un promedio cercano a los 20 000 nuevos contagios cada 24 horas.

La presión del comercio, el desempleo y los grupos religiosos

Las autoridades de Sao Paulo han admitido que la desescalada, que muchos especialistas en salud consideran precipitada, se ha dado en parte por la presión que imponen grupos de comerciantes y también el creciente desempleo, que en Brasil se sitúa en torno al 14%.

Esta misma semana, la Asociación Brasileña de Shopping Centers (Abrasce), que agrupa a los dueños de los 601 centros comerciales que existen en el país, alertó sobre planes de despidos masivos en caso de que continúen las restricciones a su funcionamiento, que hasta ahora eran más rígidas en el estado de Sao Paulo.

Según la Abrasce, si los cierres no fueran interrumpidos, unas 60 000 personas perderían sus empleos durante “las próximas semanas” en ese sector y con mayor incidencia en el estado de Sao Paulo, en el que funciona casi el 30% de los centros comerciales del país.

Tras la reapertura, el presidente de Abrasce, Glauco Humai, se dijo satisfecho por la decisión de las autoridades, pero advirtió de que ahora será necesario “seguir abiertos”.

Según el dirigente empresarial, “esa dinámica de cerrar y abrir, abrir y cerrar, es muy perjudicial, pues trae inestabilidad y genera inseguridad” en los comerciantes.

A esa presión del comercio se han sumado grupos religiosos, en especial vinculados a las influyentes iglesias evangelistas, que en los últimos días han hecho manifestaciones en muchas ciudades del país por la “libertad de culto” y la reapertura de los templos, que en Sao Paulo también han vuelto a funcionar este domingo.