29 de April de 2011 00:01

La prensa fue cauta en caso del papá de Correa

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Blog de Martín Pallares: ¿Se hizo bien al no publicar la noticia?

La revelación sobre la prisión bajo cargos de narcotráfico del padre del presidente Rafael Correa la tuvo la prensa ecuatoriana durante varios meses, pero no la hizo pública sino, únicamente, cuando alguien la denunció durante una entrevista de televisión.

Un cable de la Embajada de los EE.UU. en Quito del 18 de abril del 2007 relata cómo los medios de comunicación del Ecuador prefirieron no publicar ese dato, al que habían tenido acceso con anterioridad, que hubiera podido afectar la imagen del presidente Rafael Correa.

Además, el documento deja en evidencia que cuando la campaña de desprestigio en contra de Correa, que había emprendido el ex presidente Lucio Gutiérrez, hizo público el caso, la prensa le dio un perfil más bien bajo con un tono crítico que terminó afectando más al propio Gutiérrez.

En efecto, el 13 de abril del 2007, dos días antes del referéndum para decidir sobre la convocatoria a la Asamblea Constituyente, Luis Almeida, diputado de Sociedad Patriótica, denunció que el padre del presidente Rafael Correa había estado preso hace muchos años en los EE.UU., acusado de narcotráfico.

Pero la prensa (con excepción de un Diario) prefirió dar un perfil muy bajo a la denuncia de Almeida y, más bien, tuvo una actitud crítica, lo que terminó perjudicando más a los intereses del ex presidente Gutiérrez que los del presidente Correa, dice el cable.

Este episodio lo recoge el cable 104873, en el que la entonces embajadora Linda Jewel relata que la denuncia terminó siendo un búmeran para los intereses de Gutiérrez.

El cable en mención es uno de los más de 1 300 documentos del Departamento de Estado relacionados con el Ecuador que Wikileaks entregó a EL COMERCIO.

Según la diplomacia estadounidense, la prensa no solo dio un perfil bajísimo a la denuncia sobre los antecedentes del padre de Rafael Correa, sino que la presentó de una forma más bien crítica, lo que terminó afectando a quienes la lanzaron.

“Después de críticas fuertes de todos lados, la historia desapareció completamente de los titulares, el 17 de abril, y no tuvo ningún efecto en la votación, presentando al público una imagen compasiva de su carácter y dejando a Gutiérrez como miserable”, dice el cable filtrado.

El documento recuerda que Correa reaccionó el 14 de abril, admitiendo que su padre había estado preso en EE.UU. En rueda de prensa, Correa afirmó que por ese motivo su infancia había sido muy dura pues tuvo que ayudar a su madre a generar los recursos necesarios para mantener la familia. “Yo no tengo nada que ocultar. Yo tuve una infancia muy difícil”, dijo entonces Correa.

Asimismo, el documento de la diplomacia estadounidense afirma que la denuncia hecha por Almeida fue recogida por el propio Gutiérrez el 14 y el 15 de abril, durante declaraciones públicas en las que llegó a calificar al gobierno de Correa como “mafia”.

En resumen, la Embajada de los EE.UU. en Quito transmitió al Departamento de Estado su visión de cómo la prensa prefirió autorregularse para no presentar una noticia que ya tenía, que podía perjudicar a Correa y solo la publicó cuando esta se hizo pública.

Incluso, cuando Almeida lanzó la acusación, los periodistas respondieron más bien de forma reactiva y crítica. La embajadora Jewel hace notar, por ejemplo, cómo periodistas que no eran afines al Gobierno -como Jorge Ortiz de Teleamazonas- prefirieron desestimar las afirmaciones de Gutiérrez y sus allegados.

“La campaña sucia, planificada para influenciar el referéndum popular del 15 de abril, inmediatamente generó la reacción de los medios contra Gutiérrez. Uno de los personajes de televisión, Rodolfo Baquerizo, que generalmente simpatiza con Gutiérrez, dijo: Yo no creo que sea correcto, ético o decente meter a la familia en política. Un entrevistador de TV ignoró la declaración de Gutiérrez y otro lo criticó por hacer una acusación irrelevante, que en nada contribuye a la conciliación nacional. El entrevistador de Luis Almeida, Jorge Ortiz, respondió elusivamente, si eso es verdad, es su padre ya fallecido”.

La funcionaria concluye que “la infancia de Correa claramente influenció su percepción sobre la guerra contra las drogas”.

Meses más tarde, en julio del 2008, la Constituyente, afín a Correa, indultó a los reos acusados de haber transportado hasta 2 kilos de cocaína. Este hecho, sin embargo, no está registrado en el cable, pues se redactó antes.

Fechas claves

El viernes 13 de   abril del 2007, el diputado de Sociedad Patriótica, Luis Almeida, reveló en la TV que el padre de  Rafael Correa estuvo preso en EE.UU. El cable de la Embajada dice que antes de eso la prensa ecuatoriana ya conocía  la información.

El 14 de abril  Rafael Correa en  rueda de prensa confirmó la noticia. “No tengo nada que ocultar”, dijo. Ese día únicamente un diario publicó la denuncia de Almeida. Lucio Gutiérrez la retomó. 

El 15 de abril  fue el referéndum en el que se aprobó la convocatoria a una Constituyente.

 ‘Dijo que su padre fue víctima del sistema’

La traducción del cable 104873 revela lo siguiente:

“Un reciente intento de Lucio Gutiérrez por empañar la imagen del presidente Rafael Correa por los pecados de su padre parece haberle rebotado. El secreto de la sórdida historia familiar de Correa se hizo pública el 13 de abril, al borde del referéndum del Gobierno cuando el diputado del PSC Luis Almeida sostuvo en una entrevista por televisión que Rafael Correa, padre, había sido arrestado y encarcelado por tráfico de drogas en los Estados Unidos en 1970.

“ En su discurso (...) Correa lo confirma, creando gran simpatía con la historia de cómo su familia manejó la difícil situación (...). La difamación de Gutiérrez comenzó después de los resultados del referéndum y produjo una reacción en su contra en los medios.

“El 13 de abril, ante el horror de su entrevistador en televisión, el representante de Sociedad Patriótica, diputado Luis Almeida, dijo que el padre del presidente Rafael Correa, ya fallecido, fue un narcotraficante convicto. El 14 y 15 de abril, el líder de PSP Lucio Gutiérrez repitió los cargos, llamando al presidente Correa como “ hijo de un delicuente” para terminar membretándolo a él y a otros en la oposición con el término ‘mafia’.

“Correa respondió a la acusación en su enlace radial del 14 de abril , diciendo ‘Yo no tengo nada que ocultar. Yo tuve una infancia muy difícil’. Explicó que su padre dejó la familia cuando él tenía cinco años, trabajó como mula en drogas y pasó tres años en una prisión en EE.UU. Cuando su padre los abandonó, su madre mantuvo a la familia cocinando y enviaba a Rafael a hacer entregas después del colegio. Él dijo que su padre fue víctima del sistema y que la desesperación de su padre lo convirtió en uno de los tantos que fueron excesivamente castigados por una infracción relativamente menor. Ante fuertes aplausos comentó, “cómo pueden culparme por algo que mi padre hizo hace cuarenta años?”. Dijo que creció creyendo que su padre trabajaba en los EE.UU. Su madre no le dijo la verdad sobre la situación de su padre sino hasta cuando él cumplió 18 años. Más tarde (...) Correa se negó a hacer más comentarios.

“ La campaña sucia, planificada para influenciar el referéndum popular, inmediatamente generó la reacción de los medios contra Gutiérrez. Uno de los personajes de televisión, Rodolfo Baquerizo, que generalmente simpatiza con Gutiérrez, dijo ‘yo no creo que sea correcto, ético o decente” meter a la familia en política. Un entrevistador de TV ignoró la declaración de Gutiérrez y otro lo criticó por hacer una acusación irrelevante que en nada contribuye a la conciliación nacional. El entrevistador de Luis Almeida, Jorge Ortiz, respondió elusivamente, “si es verdad, es su padre ya fallecido”.

Punto de vista: César Ricaurte, director de Fundamedios

‘La voluntad de autorregularse fue evidente’

El cable de la Embajada hace un recuento de un episodio muy interesante que se dio al inicio del Gobierno, en el cual la mayoría de la prensa ecuatoriana se negó a utilizar un penoso episodio del pasado familiar del Presidente de la República.

Creo que aquí queda patente que pese al discurso oficial, los periodistas y una gran parte de medios tienen unos límites claros, frente a un tema que no está exento de debate ¿La vida privada de los personajes públicos puede ser sujeto de escrutinio y eventual denuncia?

Creo que al respecto la tradición de la prensa ecuatoriana es clara, más allá de lo anecdótico que resultan los programas faranduleros: el periodismo ecuatoriano no se suele meter en la vida privada de los personajes públicos. No existen casos de denuncias por -digamos- las preferencias sexuales, la vida amorosa, los vicios ‘masculinos’ o no. Los periodistas suelen manejar esta información, pero generalmente se abstienen de publicarla.

Creo que ahí está claramente una voluntad de autorregulación, que como señalo no está excepta de debate; porque recordemos que la vida privada de los personajes públicos es considerada de interés público y parte del debate político, en las democracias más maduras.


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