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El precio de la deuda argentina sube

La muerte del ex presidente argentino Néstor Kirchner podría traducirse en un cambio en la relación de Buenos Aires con sus acreedores, por el que apuestan los inversores comprando deuda del país.

Kirchner permanecerá en la memoria de los argentinos como el Presidente que echó del país al poderoso Fondo Monetario Internacional (FMI) y quien priorizó las necesidades de su pueblo en detrimento de los intereses de los banqueros extranjeros.

El ex Mandatario había heredado un Estado desacreditado ante los financistas internacionales, ante la incapacidad de pagar una deuda de USD 100 000 millones. Su decisión fue romper con el FMI, que según él representaba solo los intereses de las altas finanzas extranjeras. Para ello, reembolsó lo más pronto posible la deuda con el organismo para librarse de sus recetas y firmó un acuerdo de renegociación de la deuda en el 2005. Algunos acreedores lo firmaron, otros se negaron.

Desde entonces, al precio de relaciones tensas con ellos, Buenos Aires emprendió el camino del crecimiento.

“Ellos se equivocaron y Kirchner tuvo razón”, asegura Mark Weisbrot, investigador del Center for Economy and Policy Research, un círculo de reflexión altermundialista de Washington. El experto admite, sin embargo, que “esos esfuerzos no lo hicieron muy popular en Washington, ni en los medios internacionales de negocios” .

Por esa razón, esa baja popularidad entre los inversores fue, de alguna forma, celebrada ya que éstos tomaron su desaparición de la escena política como una buena noticia. Ayer, no solo la Bolsa de Buenos Aires (cerrada el miércoles) , sino también el valor de los títulos de deuda pública argentina, estaban en alza. Los contratos de seguros sobre una nueva cesación de pagos estaban en baja.

“Los mercados reaccionaron positivamente porque Kirchner encarnaba la intransigencia. Existe la posibilidad de un cambio de política, más conciliadora con los mercados”, según Alberto Ramos, analista de Goldman Sachs, especialista en América Latina.

Los acreedores, que todavía exigen el rembolso de la deuda argentina contraída antes del 2001, ponen como condición que el país reanude sus relaciones con el FMI. A corto plazo eso parece improbable, pese a la apertura demostrada por el director gerente del organismo internacional, Dominique Strauss-Kahn.

Robert Shapiro, co-presidente de Argentina Task Force, un grupo de pequeños tenedores de deuda con sede en EE.UU., que hasta ahora consideró ridículas las ofertas de Buenos Aires, no espera cambios significativos en lo que resta del mandato de la actual Presidenta. “Si Cristina no es candidata o si lo es y pierde en el 2011, la posibilidad de un acuerdo final aumentaría. Los Kirchner crearon una situación en la que la negativa a finalizar las negociaciones es presentada como una cuestión de orgullo nacional. Nadie más en Argentina tiene interés en mantener esta posición”.

Otros economistas sugieren que Argentina no va a dar la espalda al mundo eternamente. Su inflación (10,6% prevista por el FMI para el 2010; entre 20 y 25% en realidad, según ciertos economistas) actualmente daña en gran medida su competitividad.

Los Kirchner amasaron una fortuna que alcanzó USD 13,9 millones el año pasado, es decir, un 700% más que en el 2003.

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